Organizaciones religiosas suman esfuerzos para combatir el hambre (Galería)

No se quedan de brazos cruzados ante el hambre. Miembros de organizaciones religiosas de Caracas suman esfuerzos para darle de comer, en medio de la escasez y los altos precios de los alimentos, a personas de pocos recursos y en situación de calle.

Ancianos, hombres, mujeres y niños, incluso en uniforme escolar, hacen largas filas en el Área Metropolitana de Caracas para asegurarse al menos un plato de sopa al día. De caraotas, papa u ocumo, las “ollas solidarias“, de “la misericordia” o “sancochos solidarios” son actividades comunitarias organizadas por organizaciones no gubernamentales  para paliar el hambre de los que menos tienen.

Quincenal, como en la Parroquia María Auxiliadora de La Candelaria; semanal como en la basílica menor Santa Capilla en el Centro de Caracas o, en el mejor de los casos, diariamente como en la Catedral Renacer, en Bellas Artes; la frecuencia de estas actividades dependen de la realidad de la zona donde se realicen.

Se suelen hacer por iniciativa propia o con el patrocinio de otras organizaciones, como es el caso de Cáritas de Venezuela, adscrita a la Conferencia Episcopal, que según declaró el diácono Virgilio Cartagena, miembro de Cáritas Caracas, a Efecto Cocuyo, la ONG provee a algunas parroquias la proteína” para realizar las sopas. Cada una de ellas, por su parte, está en la responsabilidad de conseguir los demás ingredientes.

Al otro lado de las cocinas, está una realidad menos amable. Para quienes engrosan la fila que les asegurará un plato de sopa, desde el punto de vista económico el año pasado fue un golpe en el estómago. Venezuela cerró 2017 con una inflación de 2.616%, según datos de la Asamblea Nacional, mientras que más de un centenar de economistas, representados por el presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Humberto García Larralde, advirtieron que, de no aplicarse correctivos, el porcentaje será de 400.000% al final de 2018.

Parte de los beneficiarios se suman a 1.035.238 personas que conforman las cifras de población desocupada más actualizadas que posee el Instituto Nacional de Estadística (INE) a la fecha; que data de abril de 2016. La presidenta del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios de Venezuela (Consecomercio), María Carolina Uzcátegui, aseguró en noviembre del 2017 que el 60% de los comercios han cerrado en los últimos cinco años.

El equipo de Efecto Cocuyo visitó las “ollas solidarias” de estos centros religiosos para observar todo lo que está detrás de esta iniciativa comunitaria.

Olla de la misericordia

Las tres filas de bancas de la capilla están llenas: mujeres, niños y ancianos, en su mayoría, esperan pacientemente a que los nombren por el micrófono. Al mediodía, hora del almuerzo, aún hay una larga fila de personas aguardando a que una señora los anote y les dé el número que les asegurará un plato de comida; aunque solo sea por ese día.

Desde agosto de 2017, los feligreses y colaboradores de la basílica menor Santa Capilla, en el centro de Caracas, se organizan para realizar todos los martes una “olla de la misericordia”, iniciativa que se lleva a cabo por el inicio del año pastoral dedicado a esta cualidad espiritual, anunciado por el papa Francisco, y por la situación alimentaria en Venezuela.

En las primeras ediciones se repartieron entre 50 y 60 sopas. A la fecha, le pueden dar de comer hasta 450 personas en un día, explicó Juanita Chinea, una de las organizadoras de la actividad. Las Siervas del Santísimo Sacramento, congregación fundada en la basílica por el monseñor Juan Bautista Castro, acordaron con los bienhechores, entre los que hay educadores, abogados y amas de casa, una logística en cadena que permita realizar la actividad de forma organizada.

Todos los lunes son días de hacer mercado. Las donaciones de particulares y la limosna que dan los feligreses en las misas son las que permiten a los organizadores adquirir los insumos para “montar la sopa”. A las 8:30 de la mañana del martes inicia el trabajo más fuerte: se busca el gas y se instalan las mesas, sillas, reverberos y demás implementos para cocinar en el espacio que durante los fines de semana funciona para dar catequesis, al interior de la basílica.

Pican aliños, vegetales, tubérculos, pasta, mientras el agua que contienen las tres ollas de 25 litros cada una va hirviendo. Lista la sopa, la pasan a un recipiente más grande, de 100 litros, para cuando se sirva. En aquel momento, los recipientes en los que se va a repartir, unos garrafones plásticos de jugo esterilizados y a los que se les cortó la boquilla, ya deben estar organizados.

En la capilla se va llamando por nombre y número a los comensales, que van pasando a un costado de la edificación, cuyas bancas fueron dispuestas en semicírculo, luego de entregarle su ficha con el número escrito en marcador a uno de los feligreses organizadores. En grupos  van pasando, se les reparte, comen y se retiran. Pasa el siguiente grupo. “Tras bastidores” se están lavando las ollas para repetir todo el proceso anterior, antes de que se acaben los 100 litros de sopa.

“Llegan jóvenes convictos, abuelos, familias completas. No tenemos mecanismos de selección de personas”, explicó la hermana Camila Véliz, quien agregó que quienes suelen llegar nuevos a este tipo de iniciativas cuentan con esa única comida al día, mientras que los demás buscan otras parroquias para suplir las demás. En la edición del pasado martes 9 de enero, la “Olla de la misericordia” alcanzó para alrededor de 300 personas.

Proyecto José

Todo empezó con una visión: sus feligreses alimentarán a muchas personas. El obispo Jesús Pérez, en varias oportunidades intentó concretar el proyecto, pero no obtuvo resultados. “Era para estos tiempos”, aseguraron los pastores Paúl Flandinette y Luisa García de Flandinette.

En la Catedral Renacer, adscrita al Ministerio Obispal Latinoamericano y ubicada en la parroquia La Candelaria, se sirven de lunes a viernes un promedio de 500 sopas a quienes tengan hambre. Desde temprano tanto los comensales como el equipo organizador se preparan: mientras que cientos de personas hacen fila para entrar, una de hombres y otra de mujeres y niños, 10 “hermanos” están en la cocina.

Van pasando en grupos de 50. Se les “da la palabra” y luego pasan a comer. Durante los siete meses que tiene el proyecto funcionando, se han multiplicado tanto las personas como las realidades: llegan de todas partes de Caracas madres, ancianos, personas discapacitadas y en estado de desnutrición. Al menos 30 niños con uniforme escolar suelen alargar la fila; a quienes se les da prioridad.

“Ya no es situación de calle nada más, sino personas que tienen sus casas pero no tienen nada que comer. O personas con niños que viven aquí cerca, se asoman a la ventana y ven que en sus casas no hay comida pero que aquí están dando”, explicó la pastora.

Quienes presiden el centro religioso aseguraron que para muchos de los beneficiarios, esa es la única comida que llega a sus estómagos durante el día.

A unas cuadras de la Catedral está la Parroquia María Auxiliadora de la Avenida Andrés Bello. El “sancocho solidario” que se iba a realizar el 12 de enero no se hizo dado que aún no se tienen los insumos, explicó la coordinadora de la pastoral social, Antonieta Díaz. Sin embargo, el pasado viernes lograron atender a 130 personas.

Uno de los beneficiarios y colaboradores de la actividad parroquial, Miguel Ángel Blanco, señaló que parte de las personas que engrosan las “colas” de la actividad, se arrepienten de haberle dado su voto de confianza al Gobierno. “Sigan votando por ellos”, les responde de forma irónica el señor de 59 años.

Son paliativos mas no soluciones

El nutricionista, Pablo Hernández, afirmó que las ollas comunitarias son una iniciativa que incentiva la participación ciudadana y el contacto con las personas de escasos recursos. Sin embargo, recomendó que las personas interesadas en colaborar, lo hagan en instituciones ya formalizadas, como es el caso de Cáritas de Venezuela; para que la ayuda llegue a quien necesita.

“El impacto que puedes tener en la población es muy poco, principalmente porque no estás focalizando quien recibe la ayuda. No se tiene criterio de inclusión, seguimiento y no se mide impacto“, explicó Hernández, quien agregó el Estado debería estar realizando campañas o programas para recuperar a los más vulnerables “y lamentablemente no es así”.

  • LUIS

    ESO ES MISERIA HUMANA APLICADA POR EL COMUNISMO SOCIALISTA QUE INVADIO A VENEZUELA ,, PAÍS RICO POR NATURALEZA,,,QUE AHORA EL COMUNISMO QUIERE ARRODILLAR AL PUEBLO A UNA MIGAJA CONTROLADA POR EL ESTADO,,,,
    SOCIEDAD PARASITARIA QUE NO DA PROGRESO AL PAÍS,,,,,,,,,SON GOTAS DE MISERIA COMUNISTA,,,,

    CON EL COMUNISMO NO HAY FUTURO EN VENEZUELA,,,,

    YA ELIMINO EL PAPEL MONEDA,, LA CONSTITUCIÓN BOLIVARIANA TAMBIÉN LA ELIMINO,,,,, LE FALTA SON APLICAR MEDIDAS Y LEYES ORTODOXAS PARA ARRODILLAR AL PUEBLO AL COMUNISMO,,,,,,,,,,LA ANC ES UN CRIMEN PARA EL PROGRESO DEL PAÍS,,,
    NO TIENE BUENAS INTENCIONES CON EL PUEBLO,, YA LO VERÁN EN 6 MESE,,,,,,,,,, CUANDO SAQUEN LAS LEYES Y LA NUEVA CONSTITUCIÓN ANTI BOLIVARIANA Y ANTI NACIONALISTA,,,,,,,,,,,,,,,,

    ,,,,NO HAY DIVISAS PARA IMPORTAR ALIMENTOS NI MEDICAMENTOS,,,,,,,,,,,PUEBLO DESPIERTA,,,,DEJEN EL MASOQUISMO COMUNISTA EN LA BASURA ,,,,,DILE NO A LA DICTADURA COMUNISTA,,,,,,,,DEPREDADORA SATANICA,,,,,,,,

  • AL

    Muy buenas estas iniciativas para disminuir un poco las consecuencias de la tragedia. Pero el esfuerzo más importante tiene que ser evitar que la tragedia siga y se ponga peor. Se pueden tomar medidas inmediatas, como la eliminación del control de cambio y promover de verdad la producción nacional, entre otras.

  • Eudomar Santamaria

    Excelente iniciativa,

    Hay alguna manera de iniciar esta actividad en Puerto La Cruz.

    Muchas Gracias.

    Eudomar Santamaria
    0424-156.9261