ONG denuncian repunte de infecciones oportunistas por falta de antirretrovirales

Johnny Rivas tiene 54 años, es paciente seropositivo y hace cinco meses que no toma sus antirretrovirales. La escasez de medicamentos para el VIH en la isla de Margarita es absoluta, pero no solo en la entidad insular el desabastecimiento se ha convertido en ley. La ONG Stop VIH estima que las fallas de estos fármacos es de más de 90% y que la ausencia de tratamiento ha desatado un repunte de enfermedades oportunistas.

Estas infecciones ocurren con más frecuencia y con mayor gravedad en pacientes con VIH, cuyo sistema inmunitario está debilitado por el virus de inmunodeficiencia humana. Meningitis, citomegalovirus, ectoplasmosis, hepatitis, tuberculosis y candidiasis son algunas de las amenazas a las que se enfrentan los seropositivos sin el tratamiento.

“Hay un repunte de estas enfermedades oportunistas y la peor parte es que tampoco hay el medicamentos para tratarlas en los hospitales. Estas infecciones pueden llevar a los pacientes a la muerte”, advierte Jonathan Rodríguez, presidente de la organización Stop VIH. Sin embargo, ante la opacidad de las instituciones oficiales, se hace difícil para las ONG aproximarse a una cifra.

Las organizaciones advierten que la gran mayoría de los 23 tipos de fármacos para tratar el VIH están ausentes en el país y que hay más de 77 mil venezolanos infectados que requieren acceso al tratamiento.

Eduardo Franco, presidente de la fundación Manos Amigas por el Sida (Mavid), denunció que desde el 3 de enero de 2018 hasta el 12 de abril han muerto 65 pacientes con el virus de inmunodeficiencia humana únicamente en el estado Carabobo, donde está radicada esta organización.

“Muchos de los pacientes con esta condición se han ido del país en busca de medicamentos. Venezuela se ha convertido en exportador de VIH; gracias a Dios los países que reciben a los venezolanos han brindado su apoyo para darles tratamiento“, dijo Franco. Algunas de las naciones receptoras de estos pacientes son Perú, Chile, Colombia, Brasil, Ecuador, México y España.

Franco agrega que ante la falta de antirretrovirales, los pacientes deben cambiar los esquemas de tratamiento constantemente. “Les recetan otros medicamentos, no los consiguen, y luego tienen que cambiar otra vez a otros fármacos. Esto hace que el virus se vuelva multirresistente y que aparezcan las infecciones oportunistas“, dice Franco.

Otro punto que destaca el presidente de la fundación Mavid es el aumento en el reporte de nuevas infecciones y la imposibilidad de los pacientes para hacerse los exámenes ante la ausencia de reactivos y los altos costos de los materiales. La crisis de los laboratorios no solo dificulta el seguimiento a la enfermedad, sino también el diagnóstico.

“Antes, hace unos tres años, veíamos 20 casos al mes. En 2017 eran 40 o 60 casos mensuales de nuevas infecciones”, alerta.

Ambas ONG ven con preocupación la situación que atraviesan los seropositivos e instan al Estado a tomar acciones inmediatas. “El Gobierno pisotea el derecho a la salud y a la vida. Tiene la obligación de garantizar este derecho”, urge Rodríguez.

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