Alimentación, educación, familia y paz #HablanLosNiños sobre el país

Los más pequeños protagonizaron el programa #ConLaLuz este lunes, 20 de noviembre, para celebrar el Día Mundial de los Niños. Desde la redacción de Efecto Cocuyo, Adán, Keiberlyn, Yusleydis y Marianna —estudiantes de 5to y 6to grado del colegio Jesús Maestro de Fe y Alegría— conversaron con Luz Mely Reyes sobre los derechos de los niños y cómo estos se han vuelto más vulnerables con la situación que vive el país.

Para los chicos es importante hacer valer el derecho a la identidad. Consideran que etiquetas como “menores”, que suelen darles algunos adultos, no son las correctas para referirse a ellos. “Nos gusta que nos llamen por nuestros nombres”, dijo Adán.

La crisis alimentaria no pasa desapercibida ante los ojos de este grupo de cuatro estudiantes. Desde sus respectivos barrios, ubicados en Petare, son testigos de cómo la coyuntura afecta a otros de su edad.

“Ningún niño puede estar sin comer. A mí no me gustaría vivir sin comer. Si yo no como, me sentiría mal o podría ir al hospital”, expresó Marianna.

La falta de alimento en los hogares toca de cerca a Adán, quien contó que su mejor amigo incluso ha tenido que faltar a clases por no tener comida en casa. “Él le contó a la maestra y por eso no le toma en cuenta las inasistencias”, agregó. También comparte la idea de que ningún pequeño debería quedarse sin comer ni tener que buscar entre la basura para calmar el hambre.

El derecho a la familia es otro tema que resaltan los chicos. Yusleydis expresó que todos los niños tienen derecho a tener familia, cuidado y amor, pero sabe que este derecho no se les garantiza a todos.

“La situación del país está haciendo que los padres dejen a sus hijos en las calles”, apuntó Keiberlyn. No obstante, Yusleydis insistió en que los adultos deben hacer todo lo posible para tener a sus hijos en muy buen cuidado.

La educación es otro derecho que destacan los niños y que están felices de tener. Aseguran que desde sus salones de clase se dan cuenta de lo valioso que es aprender para poder ejercer una profesión “de grandes”. Adán y Keiberlyn quieren ser periodistas; Marianna, maestra; y Yusleydis, doctora.

Los cuatro estudiantes de Fe y Alegría saben que tienen derecho a la paz, pero también están al tanto de que este precepto es vulnerado en entornos donde priva la violencia. “Por el barrio no resuelven las cosas hablando, sino peleando”, explicó Adán. Las niñas coincidieron.

Pero todos saben que el cambio empieza por ellos mismos y que luego se extiende a sus comunidades. El ejemplo es la fórmula que proponen los más chicos para poder cambiar la situación y brindar a los demás niños la oportunidad de crecer en un entorno de paz. “Tengo que tratar a mi barrio como a mi propia familia. Así podremos practicar el derecho de la paz”, afirmó Yusleydis.

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