Ya no hay pan “como antes” en las panaderías de Caracas tomadas por la Sundde

Transcurridos tres meses de la intervención por el gobierno de dos panaderías en el centro de Caracas, Mansion’s Bakery (ahora Minka) e Inversiones Rol 2025, ambos establecimientos siguen funcionando pero no al mismo ritmo que antes y sus trabajadores denuncian irregularidades que afectan su producción.

El jefe de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), William Contreras, declaró en marzo que la intervención tendría una duración de 90 días; sin embargo, la toma fue prorrogada otros tres meses.

Intervenidas inicialmente para “garantizar” la elaboración de panes destinados a los organismos promovidos por el Gobierno llamados Claps (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), estas panaderías no cumplen del todo esa función, pues a veces les falta materia prima, según trabajadores consultados.

Con harina prestada

Aunque ambas panaderías fueron ocupadas por la Sundde, durante un recorrido efectuado este jueves, 22 de junio, Efecto Cocuyo supo que una de ellas, la Minka, ubicada en la avenida Baralt, a pocos metros del puente El Guanábano, ya no está supervisada por la Superintendencia; la administración está en manos de una junta interventora bajo la cobertura del Gobierno de Caracas.

La Minka no vende pan al público en general, el que produce está destinado exclusivamente a los Clap, a 16 consejos comunales, a los comercios cercanos y a instituciones estatales, explicó Santiago Ortiz,  miembro de un “colectivo” bolivariano que labora en la panadería.

Según Ortiz, Minka provee de pan a los comercios cercanos que han llevado la lista de sus empleados. “Deben mandar un delegado para que se lleve los panes que son vendidos a 250 bolívares”, señaló. “Nosotros le vendemos panes a personas discapacitadas y a personas de la tercera edad, pese a que el Gobierno de Caracas nos dice que no le vendamos a nadie en el mostrador”, agregó.

Ortiz dijo que en los hornos fabrican más de 5.000 panes diarios por lo que reciben entre 100 a 150 sacos de harina cada 15 días. Sin embargo, en ocasiones han tenido que pedir prestados sacos de harina a otras seis panaderías, para poder cumplir sus cuotas diarias.

Las vitrinas del establecimiento no tienen casi productos hechos con harina de trigo. “No nos permiten elaborar dulces ni cachitos, solo podemos fabricar y vender pan”, señaló otro empleado de la panadería. Además de pan allí se vende café, panes rellenos con jamón, vasos de refrescos, snacks y otros pocos productos. Con las ganancias se paga a los 22 trabajadores que laboran en la panadería, de los cuales tres estaban antes de que fuese tomada.

“Los portugueses (dueños anteriores) nos pagaban más del sueldo mínimo, incluyendo el cestaticket”, comentó una empleada, quien explicó que durante las primeras semanas le mantuvieron el sueldo pero que luego se lo redujeron hasta el mínimo.

A la mayoría de los empleados de la antigua administración les pareció injusta la medida, por lo que protestaron unos días después de la intervención, trancando la avenida Baralt. “Luego de eso les pidieron que no volvieran más”, comentó la empleada, quien se identificó con el Gobierno.

Para la trabajadora, la situación de Minka ha desmejorado, no solo por el sueldo, sino porque, en comparación con la antigua administración, existe “mucha desorganización”. “El líder de aquí se mueve, pero antes no era necesario llamar a los jefes para pedir cosas como azúcar y otros recursos; ellos compraban mucho antes de que se les acabaran”.

En uno de los locales cercanos, cuatro empleados afirmaron que pueden comprar pan solo dos veces a la semana “y eso después de rogarles”, dijo uno de los trabajadores, quien afirmó que la panadería no funciona como debería y que no se enfoca en las personas que laboran en los alrededores.

“Se llevan los panes quién sabe a dónde y a nosotros nos venden a veces”, dijo otra empleada, que prefirió que su nombre no fuese mencionado. Para la trabajadora, la intervención no contribuyó en nada, pues en Minka “nunca hay pan. La de antes vendía caro, eso es verdad, pero había qué comprar. Ahora no hay nada, esta panadería siempre está vacía”.

Para los empleados entrevistados, la toma no solo les afecta en su acceso al pan, también en su seguridad. “Cuando estaba la otra panadería hasta las 10 de la noche había presencia de personas que entraban y salían del local, además estaba alumbrado, ahora después de las 7 de la noche da mucho miedo pasar por acá, está solo y oscuro”.

Yesica Pernía es habitante de un edificio cercano y el Consejo Comunal al cual pertenece tiene asignada una cuota diaria de pan, pero no recibe el producto desde hace semanas de manera regular. “Casi nunca se reparte, prefiero la otra panadería. Era cara, pero uno podía comprar pan”, aseguró.

Un funcionario, que prefiere mantener su nombre en el anonimato, declaró que la Sundde no puede fiscalizar la panadería Minka, porque allí se encuentra una junta interventora respaldada por otro organismo. “Allí ocurren muchas irregularidades debido a la falta de supervisión. Desde un comienzo se procedió al margen de la ley”.

El entrevistado explicó que la panadería más que intervenida, fue expropiada; de hecho “fue tomada sin notificación”, agregó.

Rol 2025 produce, pero no alcanza

Inversiones Rol 2025 queda frente al liceo Fermín Toro, en El Silencio (centro de Caracas), y también fue tomada, pero en condiciones diferentes: el negocio sigue administrado por su dueño, pese a que en el lugar se mantiene un fiscal del Sundde y miembros de los Clap, quienes supervisan que la panadería cumpla con lo establecido por el Estado.

Un empleado explicó que ellos empiezan a vender panes a las 6:30 am y a las 7:30 am ya se les agotan, por lo que le dan prioridad a la comunidad. Es una de las pocas panaderías con harina en el sector y  personas de diferentes lugares van en busca de pan en el local. “Producimos lo que podemos, sin embargo, no alcanza para todos”.

Según el funcionario, en Inversiones Rol 2025 hay mucha más transparencia en el proceso, porque un fiscal de la Sundde se encuentra allí siempre. “A diferencia de otros organismos que están interviniendo en esto,  Sundde tiene una Ley Orgánica que la rige, por eso debe sujetarse a mecanismos  transparentes y claros”, señaló.

Vecinos de edificios cercanos dijeron a Efecto Cocuyo que han recibido los panes por medio del Consejo Comunal a 300 bolívares. “Para que pase como en Minka prefiero esto, aunque no pueda comprar otro tipo de pan que el que venden aquí”, señaló un habitante del sector, que hizo hincapié en que en el establecimiento no hay variedad de productos.

“No podemos hacer ni cachitos, ni dulces; no se nos permite mientras estemos intervenidos”, dijo el empleado entrevistado, quien explicó que muchas panaderías pueden hacer dulces, a pesar de no tener harina, porque compran a 350 mil bolívares, un saco con una mezcla especial. “Por eso los dulces cuestan tan caros” agregó.