El fuego en San Isidro rescata del olvido a este barrio de Petare

SUCESOS · 18 FEBRERO, 2019 19:55

El fuego en San Isidro rescata del olvido a este barrio de Petare

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

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El entorno lo dice todo. Sus caras y posturas corporales hablan de tristeza, mientras la voz proyecta la penuria que les deja haber perdido sus viviendas. “Tanto que uno luchó por tener sus coroticos, para perderlo en unos minutos. Así, como si nada”, exclama Florimar Espinoza, una de las personas que quedó sin casa tras el incendio del barrio San Isidro de Petare, en el estado Miranda.

El olvido de esta población está marcado en sus calles irregulares, la basura sin recoger y sus casas polvorientas. Los problemas de falta de agua y electricidad; el desborde de las tuberías residuales y las dificultades para trasladarse fueron superados por primera vez en San Isidro. Después de muchos años, el sector El Derrumbe aparece como la prioridad para la Alcaldía del Municipio Sucre.

Ya no están olvidados y a qué costo. Toda esta desidia quedó atrás la noche del sábado 16 de febrero, cuando las llamas arrasaron con 17 viviendas improvisadas. El incendio que consumió por igual madera, láminas de zinc, enseres, ropa, alimentos y electrodomésticos volcó la mirada sobre ellos.

Florimar tiene 25 años de edad, dos hijos y un esposo. Es ama de casa y vive en el sector desde hace cinco años. Su pareja y padre de los niños de 7 y 1 año de edad trabaja como albañil. En ese tiempo levantaron su casa, “su ranchito”.

La noche del 16 de febrero esta familia se durmió antes de las 10:00 pm. En el lugar no había luz desde las 9:00 pm y el calor era insoportable. Florimar decidió acostar a los pequeños solo con la ropa interior puesta.

Mientras ellos dormían, el vecino de la casa contigua estaba solo y prendió una vela para no acostarse a oscuras. La acción para sentirse seguro terminó en un accidente que devastó los techos de 60 personas del barrio San Isidro. El vecino de Florimar era un niño de tan sólo 10 años.

Vecinos salvavidas

El calor y el crepitar alertaron a Florimar y su esposo a las 11:00 pm. Él decidió revisar lo que pasaba y se encontró con la escena del pequeño de 10 años rodeado por el incendio. Otros hombres de la comunidad ayudaron a rescatarlo del fuego; mientras que en su casa, Florimar trataba de escapar de la amenaza del fuego.

“Yo no sabía qué hacer, porque la puerta de la casa se cierra con candado. No tenía nada de luz. Mi esposo se llevó el celular para alumbrarse. Cuando él regresó yo tenía el fuego en todas las paredes del cuarto. Otro vecino logró abrir la puerta, saqué a los niños y cuando salí, me caí. Mi esposo me sacó como pudo y cuando regresó, ya no había nada que rescatar de la casa”, narró Florimar con desespero.

Con sus niños desnudos, ella fue hasta la casa de una amiga, alejada del desastre y ahí pernoctó. Su esposo se quedó con el resto de los habitantes para extinguir el fuego. Utilizaron agua almacenada en pipotes y tierra. También palas y algunas láminas de zinc para alejar las llamas de otras casas. Hasta las 2:00 am, la comunidad fue su propio cuerpo de rescate.

“Fue buena la respuesta por teléfono de los bomberos, pero llegaron tarde y sin agua. No tenían agua. No tenían los camiones cisternas. Hicieron todo su esfuerzo, para no permitir que el fuego se propagara. Eso terminó a las 2:00 am”, manifestó Alexander Campos, un vecino de San Isidro que vive lejos del sitio afectado.

Katherine también salió corriendo de su casa, con sus seis hijos. Su esposo fue el que apagó el fuego que se asentó en  su techo de zinc. Utilizó un pipote de agua que recogieron hace una semana, cuando pasó un camión cisterna -desde hace meses no hay servicio de agua regular en el barrio- destaca.

Cuando ya su vivienda estaba a salvo, ella procuró salvar la de otros. “Yo parecía un hombre. Yo fui la que le enseñé a los bomberos cómo echar la tierra para apagar el incendio. Estaban como todos pasmados”, explicó.

Yaneth Durán, cabo segundo de la milicia, también denunció la respuesta tardía de los bomberos. Asegura que fue el comando de Bomberos de Distrito Capital en Macarao y El Valle quienes atendieron el siniestro.

¿Y ahora?

La cooperación vecinal sirvió para albergar a las familias damnificadas. También para dar comida y distribuir diferentes donativos. Los primeros en llegar fueron los que la Iglesia, a través de sus parroquias, logró acopiar.

El Centro Juvenil del Barrio San Isidro fue el centro de acopio para todos. Allí pernoctaron algunos de los afectados que no pudieron instalarse en casa de otros Vecinos. Funge ahora como un espacio para dar alimentos y ropa a los que el domingo 17 de febrero amanecieron sin nada.

La Alcaldía de Sucre envió a sus funcionarios al barrio al mediodía del domingo 17 de febrero. A las 3:00 pm, el alcalde José Rangel Ávalos prometió atender las necesidades de los 60 afectados; vivienda, enseres nuevos y asistencia médica.

Este lunes 18 de febrero, los integrantes de Somos Venezuela recogían los datos de los afectados, para luego llevarlos a la Misión Vivienda y lograr una reubicación.

La concejal Gladys Castillo aseveró que son 15 familias las afectadas, pues las otras dos “se colearon en el censo, pero realmente no necesitaban la ayuda”. Agregó que el domingo a todos les entregaron enseres y ropa. Dijo que no los llevaron a un refugio porque todos preferían quedarse con conocidos.

Pese al riesgo que pronostica el nombre de la zona – sector El Derrumbe- estas familias tienen más de cinco años en el barrio de Petare. Katherine es una de las que intenta ser reubicada. Asegura que han sido múltiples las ocasiones en las que las aguas negras inunda su casa y pide ser atendida, pese a no haber perdido su inmueble en el incendio.

En el sitio también estuvieron presentes los voluntarios de la Cruz Verde, conformada por médicos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ellos y el exconcejal Andrés Schloeter se pusieron a la disposición y así lo manifestaron a Rangel Ávalos.

“Anoche dormí en casa de una vecina y la primera noche en casa de otra. Esta noche, bueno, ya veremos dónde nos quedamos a dormir”, dijo Florimar, quien esperaba atención médica para superar el cuadro de asma que reapareció con el humo del incendio.

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