Richard Branson rozó la frontera espacial y “flotó” por 4 minutos en su propia nave

CIENCIA · 16 JULIO, 2021 06:10

Ver más de

Rosmina Suárez Piña


¿Cómo valoras esta información?

3
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

“A todos los niños de ahí fuera: yo fui una vez un niño con un sueño, mirando hacia las estrellas. Ahora soy un adulto en una nave espacial… Si nosotros podemos hacer esto, imagínense lo que ustedes pueden hacer”.

Richard Branson

Un sueño cumplido. El 12 de julio, el empresario multimillonario Richard Branson, de 70 años, voló a bordo del “avión espacial” de su compañía Virgin Galactic a 85 kilómetros de altura y dio un paso adelante al avance del “turismo espacial”.

Solo por unos días antes, Branson se adelantó exitosamente al ya pautado vuelo de Jeff Bezos y su compañía Blue Origin para el 20 de julio.

Pero ¿qué representa este evento para los futuros vuelos espaciales?

Para Branson, que cualquier persona pueda acceder a un vuelo espacial de 90 minutos alrededor de la Tierra. Claro, cualquier persona que pague el asiento: al menos en Virgin Galactic, el precio roza los $ 200.000 (USD).

El avance hasta el día histórico

No fue fácil para la compañía de Branson cumplir ese sueño. En 2004, la compañía había anunciado su intención de volar al espacio para, en ese entonces, tener el servicio de turismo espacial accesible en 2007.

Sin embargo, las esperanzas en Virgin Galactic para proporcionar ese “costo accesible” a los futuros turistas espaciales con su propio avión parecían desvanecerse luego de que en 2014 la nave que la compañía estaba probando se estrelló –por dificultades técnicas- y su piloto murió.

Seis años más tarde, tras pruebas satisfactorias después de ese accidente, la empresa cumplió su cometido: lograr un vuelo y aterrizaje exitoso donde la tripulación tuviera la oportunidad de experimentar ingravidez por unos cuatro minutos en el borde del espacio.

“Mi misión era convertir el sueño de los viajes espaciales en una realidad para mis nietos, para sus nietos, para muchas personas que viven hoy, para todos”, dijo Branson en una conferencia de prensa posterior al vuelo.

“Y habiendo volado al espacio, he visto cómo Virgin Galactic es la línea espacial para la Tierra. Estamos aquí para hacer que el espacio sea accesible para todos, y queremos convertir a la próxima generación de soñadores en los astronautas de hoy y de mañana”, resaltó el empresario británico.

El “avión cohete” de Virgin Galactic

La misión espacial comercial fue bautizada como Unity 22 (por ser la vigésima segunda prueba de vuelo) y voló en el SpaceShipTwo, avión de la compañía que, para volar, debe ser transportado por otro avión más grande (llamado Eve) hasta una altitud de 15 kilómetros.

Desde allí, es que enciende su motor y se impulsa para alcanzar una altura de hasta 90 kilómetros: Unity 22, el primer vuelo de prueba de la compañía con tripulación completa, llegó hasta los 85 kilómetros de altura.

La tripulación, que despegó desde las instalaciones de Spaceport America, Nuevo México, estuvo conformada por los pilotos Dave Mackay y Michael Masucci; Beth Moses, instructora principal de astronautas en Virgin Galactic; Colin Bennett, ingeniero jefe de operaciones de vuelo; Sirisha Bandla, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales y Operaciones de Investigación; y Richard Branson, fundador de la compañía.

Alas de astronauta: ¿llegaron realmente al espacio?

El evento contó con una transmisión de los pormenores a través de las redes sociales y canal de YouTube de Virgin Galactic, además de la conducción del actor Stephen Colbert y el astronauta canadiense Chris Hadfield.

Al regresar salvos a la superficie, Hadfield entregó a la tripulación de Unity 22 las “alas de astronauta comercial” por alcanzar los 85 kilómetros de altura, una cifra que la NASA, la Administración Federal de Aviación (FAA) y la Fuerza Aérea estadounidense reconocen como el comienzo del espacio exterior (80 kilómetros o 50 millas).

Si bien la frontera espacial se sitúa en los 100 kilómetros (línea de Kármán), la FAA concede el título de astronauta a quienes superen los 80 kilómetros de altitud, como lo hizo Unity 22 el 12 de julio.

Una altura que Blue Origin, con Jeff Bezos en la tripulación, espera superar con su vehículo New Shepard, que volará el 20 de julio “a más de 100 kilómetros de altitud”.

En busca del turismo espacial

Branson no es el único detrás del “turismo espacial”. En el sector se le unen Jeff Bezos, con Blue Origin; y Elon Musk, quien espera con SpaceX enviar Inspiration4, la primera misión de astronautas civiles a finales de este año, además de otros planes de exploración espacial.

Hasta la fecha, Virgin Galactic ya ha vendido boletos para más de 600 personas y un vuelo de 90 minutos por $250.000 (USD). También, en alianza con Omaze –una empresa de recaudación de fondos- sorteará dos boletos entre las personas que hagan donaciones.

Los futuros pasajeros, según describe la compañía, esperan alcanzar una altura donde puedan apreciar la transición a negro del cielo y el horizonte terrestre mientras se curva. Además, el vuelo debería proporcionar unos cuatro o cinco minutos de ingravidez para flotar dentro de la cabina.

Por su parte, Bezos no ha informado sobre sus planes de negocio.

¿Ahora qué sigue?

Virgin Galactic informó que, después de este vuelo y, de acuerdo con los procedimientos normales, “el equipo completará las inspecciones de los vehículos y una extensa revisión de datos que revelarán los próximos pasos en el programa de vuelo de prueba”.

Adelantaron que “se planean dos vuelos de prueba adicionales antes de que la compañía espere comenzar el servicio comercial en 2022”.

Además de esto, también se espera con ansias los resultados del vuelo de Blue Origin: ¿quién superará la tan cuestionada frontera espacial?