Polvo del Sahara, un viaje de 6 mil kilómetros que conecta el Sahara con la Amazonía

CIENCIA · 20 MAYO, 2022 09:59

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Rosmina Suárez Piña | @sciencelover_rs


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Cada año, y entrando por Venezuela al norte del Amazonas, cientos de millones de toneladas de polvo inician su viaje desde los desiertos de África, cruzando el Océano Atlántico hasta todo el continente americano.

Es el Polvo del Sahara, un fenómeno meteorológico que, si bien afecta la visibilidad horizontal y provoca problemas de salud, viaja principalmente para fertilizar los suelos de la Amazonía.

Pero, ¿por qué se produce ese viaje de tantos kilómetros?

De acuerdo con la Nasa, este fenómeno cruza el Atlántico tras un proceso relacionado con el ciclo del agua producido en el desierto del Sahara (en África) que, si bien es seco, hay lluvias ocasionales y temporadas más secas, lo que permite más levantamiento de polvo.

Cada año, miles de kilómetros “de vida”

El viaje que emprende suele ocurrir varias veces al año, cuando las masas de aire más frías del océano lo propulsan a lo alto de la atmósfera y el polvo puede flotar durante días.

A medida que la nube de polvo se desplaza, sus componentes se precipitan en una nube constante de partículas, reseña National Geographic.

La actividad de la capa de aire sahariana suele aumentar a mediados de junio y alcanzar su punto máximo hasta mediados de agosto, donde comienza a disminuir.

Según cálculos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (Noaa), son más de 100 millones de toneladas de polvo sahariano que soplan cada año desde África hasta la cuenca del río Amazonas, en una capa de polvo que forma una nube de unos 3 y 5 kilómetros de espesor.

Pero esta lluvia de partículas, aunque es perjudicial para la salud humana, es crucial para el clima y la naturaleza, pues los fragmentos que componen la nube de polvo del Sahara son abundantes en hierro y fósforo y tanto las plantas terrestres como el fitoplancton marino necesitan esos nutrientes para crecer.

A medida que el polvo cae de la nube en movimiento y aterriza en la superficie marina bañada por el sol, fertiliza a las criaturas fotosintetizadoras que la habitan, que a menudo se ven privadas de estos elementos. Según un estudio de 2014, el polvo sahariano aporta más del 70 por ciento del hierro del que disponen los fotosintetizadores marinos del Atlántico, especifica National Geographic.

También regula la temperatura terrestre

Según la Noaa, las nubes del polvo del Sahara también contribuyen a otros ciclos naturales del planeta, empezando por el calor de la capa, que estabiliza la atmósfera.

Asimismo, el polvo suspendido absorbe luz solar y eso contribuye a regular las temperaturas del planeta; y los minerales de los que se compone el polvo también reponen los nutrientes en los suelos de las zonas tropicales afectadas por las lluvias.

Sin embargo, algunos de los químicos son tóxicos para algunas especies como los corales, pero en mayoría contribuyen a la vida en los océanos.

Por último, el calor, la sequedad y los fuertes vientos asociados con la capa de aire sahariana suprimen también la formación e intensificación de los ciclones tropicales.

¿Cuáles son los efectos negativos del Polvo del Sahara?

Si bien es una lluvia de fertilizante beneficiosa para el planeta, en los seres humanos no ocurre lo mismo.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que también hace un seguimiento del fenómeno, el polvo en suspensión en el aire constituye un grave riesgo para la salud humana, ya que causan principalmente irritación en la piel y los ojos, conjuntivitis y mayor susceptibilidad a las infecciones oculares, así como crisis alérgicas y/o de asma.

Pero con mascarillas y protección ocular, las personas pueden reducir los efectos del polvo en el sistema respiratorio y ocular.

Para expertos de la Nasa, es mucho lo que falta por saber sobre el polvo del Sahara y los eventos que se desprenden de él, pero continuarán investigando principalmente para reducir los efectos en la salud humana.