La fábrica del Cine, aprender de derechos humanos en la gran pantalla

SOLAZ · 22 OCTUBRE, 2021 06:15

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Reynaldo Mozo Zambrano | @reymozo


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Hace seis años la Fábrica del Cine comenzó el proyecto de dictar talleres sobre derechos humanos, pero aprendiendo con el formato de la gran pantalla.

Hoy en día, cientos de jóvenes de liceos públicos y colegios privados han sido formados por este proyecto, que al principio inició solo en el municipio Baruta y, tras la pandemia, se extendió a diferentes estados y otros países. 

Desde que nació la Fábrica de Cine, proyecto promovido desde 2017, por el Circuito Gran Cine, han alcanzado a más de 5 mil jóvenes y enseñado a más de 150, los que han seleccionado a lo largo de estos seis años para realizar los proyectos cinematográficos con enfoque de derechos humanos. 

“Ha sido un proyecto dirigido a las comunidades estudiantiles y a los jóvenes”, dice Omar Mesones, quien es parte de la junta directiva del proyecto social. 

Aunque la selección de estudiantes la hacen en instituciones educativas de distintos estratos sociales, son los alumnos de los liceos públicos, de pocos recursos económicos, los que más se interesan y destacan durante los talleres. 

A pesar de que la pandemia cambió la dinámica de impartir los talleres e, incluso, hasta la forma de captar a los participantes, no detuvo las ganas de trabajar y aprender de los organizadores y los instructores de la Fábrica de Cine. 

“A partir del 2020 y 2021 hemos tenido que hacer el proceso de siembra (selección) se hizo de manera virtual, cuando intentamos ir a los colegios estaban cerrados, si acaso había eran algunos profesores. Estábamos desconcertado con el tema de educación a distancia y para el momento no conocíamos plataformas que nos pudieran dar acceso para presentar los talleres a los muchachos y tuvimos que recurrir a las redes sociales”, explica Mesones al equipo de Solaz. 

Pero fue en las redes sociales donde alcanzaron más visibilidad, pese a que pensaron que en un principio sería una limitación. Cuando convocaron la quinta edición,  la respuesta fue mayor a la que esperaba y el público se extendió, ya la Fábrica del Cine no solamente enseñaría a adolescentes baruteños sino a jóvenes y adultos de todo el país. 

“Nosotros le brindamos la oportunidad de que hagan un taller de cine, serio, largo de la mano de los mejores y más destacados del cine venezolano y se le da una oportunidad que se le presenta como de oro, entonces realmente nosotros hemos visto qué los muchachos de los liceos públicos, que a sus vez significa los de menores recursos, son los que  se sienten más sensibilizados y motivados a participar en los talleres de fábrica de cine”, indica Mesones. 

El trabajo en pandemia 

Después de descubrir que en las redes sociales tenían un gran aliado para continuar con la formación y rodajes, las clases se adaptaron a los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp porque las plataformas especializadas para las clases a distancias como ClassRoom, Google Meet y Zoom, no les funcionaban a los estudiantes porque la mayoría tenía problemas de conectividad o sus teléfonos no soportaban estas aplicaciones. 

“La única plataforma las que todos podían tener acceso de manera directa a la hora de dar el taller era WhatsApp, fue una decisión que tomamos con ellos, le preguntamos y ellos querían trabajar por esa vía porque era la única forma, de esa manera dictamos los talleres en esa plataforma”, explica Mesones. 

Filmar las películas fue todo un reto. El proceso de filmación para las películas que se estrenarán este año estuvo marcado por la rigurosidad de la cuarentena; por estas reglas para evitar el contagio de coronavirus los talleres prácticos también se dictaron por WhatsApp.

“Por ejemplo sonidos o el uso de la cámara, o la dirección de fotografías, cómo adaptar esas materias a una plataforma virtual, lo que hicimos fue adecuar los contenidos a las exigencias que iban a tener los muchachos durante el periodo de rodaje. Lo que enseñábamos sobre el uso de la cámara no era lo que tradicionalmente hacía con una cámara física en la que ellos aprendían dónde está el obturador, el diafragma, el foco, dónde está para hacer el balance de blanco, todo eso se enseñaba en el mundo real pero cuando pasamos al virtual esto no iba a tener mucho sentido porque ellos no iban a usar estas cámaras, iban a usar los lentes de sus celulares”, explica. 

Mesones señala que los profesores ajustaron sus técnicas para enseñarles a los estudiantes cómo ubicar los trípodes, cómo usar sus teléfonos como una cámara fotográfica profesional. En las prácticas online también aprendieron a evitar los contraluces y a cómo hacer las entrevistas por WhatsApp. 

El estreno de las películas

Aunque fue todo un desafío producir las películas documentales desde casas, con sesiones que se dirigían a través de aplicaciones como WhatsApp y Telegram, este 29 de octubre, serán estrenada seis películas producidas por el por la Fábrica del Cine. 

El esfuerzo valió la pena a pesar de las penurias que sufrieron los participantes para enviar los materiales a través de aplicaciones como Telegram. 

“Una de las estudiantes tenía que montarse en una mata para poder tener señal de datos y enviar los materiales. Para enviar a edición descubrimos que a las 2 de la madrugada la señal de datos de internet funcionaba mejor”, dice Mesones.  

Entre los seis cortometrajes que la Fabrica del Cine presentaran destacan las Crónicas del hambre, dirigido por Carol Guevara, y que trata de las diversas asociaciones sin fines de lucro que han surgido para enfrentar las dificultades de alimentación que sufren muchos sectores de la población venezolana; entre las piezas a estrenar también figura la problemática del acceso a la gasolina, en un país paradójicamente productor de petróleo, esta temática está abordada en Esto no es normal, de Isabela Herradas y Matías Peñuela. 

La tercera pieza a estrenar es sobre la vulnerabilidad del personal médico ante el contagio de covid-19, que es expuesta en Médico/Paciente, de Daniela Marín. El cuarto documental llamado Futuro In Cierto, de Víctor Blanco, expone la incertidumbre ante el porvenir de sus vidas en un país en crisis. En quinto cortometraje expone las consecuencias de la desinformación, la falta de educación y orientación, que están presente en una sociedad cuyos jóvenes sufren las consecuencias a la hora de ejercer su sexualidad, este corto está dirigido por Elizabeth Pauline Monsalve y lleva por nombre A. Sex. Gúrate; finalmente el tema de la diáspora venezolana es abordado en Migración forzada, derecho a la identidad de Adriana Castillo.   

Para participar

La duración de las clases es de aproximadamente 8 meses, con una dedicación de 2 horas a la semana los días sábados y concluye con la producción de seis cortometrajes documentales, todos ellos escritos, dirigidos y producidos por los participantes.

Las actividades comenzarán el próximo mes de enero de 2022, pero puedes formalizar tu Pre Inscripción desde ya llenando el formulario  aquí