Historias de Tinder: Un match los unió a 120 kilómetros de distancia - Efecto Cocuyo

ENTRETENIMIENTO · 27 NOVIEMBRE, 2020 06:30

Historias de Tinder: Un match los unió a 120 kilómetros de distancia

Texto por Efecto Cocuyo

Ver más de

Efecto Cocuyo

¿Cómo valoras esta información?

16
QUÉ CHÉVERE
4
QUÉ INDIGNANTE
4
QUÉ CHIMBO

Los 120 kilómetros que separan a Caracas de Maracay no fueron impedimento para que Rodrigo y Luna hicieran match en Tinder, la aplicación de citas más famosa del mundo.

Rodrigo Castillo, de 39 años de edad y oriundo de Caracas, había terminado con una relación. Tenía tiempo soltero. Tras una temporada de estar solo decidió que era momento de encontrar a alguien, pero su trabajo de periodista, especializado en redes sociales, le quitaba mucho tiempo para frecuentar lugares y conocer a su chica ideal.

Descargó Tinder e inició la búsqueda de su match.

La historia de Luna González no es tan diferente. La mujer de 39 años de edad, vive en Maracay, trabaja para una empresa de recursos humanos, y, a distancia, es asesora para una compañía multimarcas de Perú.

Al igual que Rodrigo, sus dos empleos le complicaban poder ir a lugares donde pudiera conocer a un chico. Alguien le recomendó la aplicación. Sin tener mucha fe en ella la descargó.

“Pasando el carrusel de fotos de los chicos que coincidían con mi solicitud, vi la foto de él, entré a su perfil y me gustó, así que pulse me gusta”, relata Luna.

A Luna solo le tomó un día dar con el perfil de Rodrigo, mientras él tardó más tiempo en encontrar el perfil de ella.

“Para encontrar a Luna pasaron unos cuantos días después de que bajé la App a mi celular. Me llamó mucho la atención lo que ponía en su perfil y sus fotos me daban la sensación de que ella era una persona simpática, coherente y que le gustaba una buena conversación”, describe Rodrigo.

Como Rodrigo estaba pasando por una ruptura amorosa, solo quería usar la aplicación para conversar y conocer a alguien con buena vibra, jamás se le pasó por la cabeza que iba a encontrar el amor. “Confieso que fue una de las más lindas sorpresas que me he llevado”, dice.

Mientras que Luna buscaba solo conversar, hacer amigos y relacionarse con personas de su misma edad. “La vi como una opción para conocer personas y si uno sabe manejar las cosas con prudencia se puede relacionar”, dice.

Ellos empezaron a chatear en septiembre de 2019. Con tres meses de charlas, videollamadas y acompañamiento online a la hora de los almuerzos habían establecido una confianza.

Solo faltaba conocerse en persona. Así que pautaron la cita para el 28 de diciembre, día de los inocentes, en la terminal de pasajeros de La Bandera.

Amor en La Bandera

Con todos los desafíos que implica tener un encuentro en Venezuela, ambos decidieron dar “un salto de fe” y encontrarse después de chatear por más de tres meses mediante la aplicación.

La primera vez que se verían era en el terminal de La Bandera.

Habían acordado encontrarse en la atestada terminal de autobuses caraqueña porque Luna tomó un bus que la trasladaba de la ciudad jardín a la sultana de El Ávila.

Ella poco conocía la ciudad. Rodrigó se ofreció a búscarla para llevarla a conocer la capital. Era una cita.

Luna llegó a Caracas a las 8:30 am, allí la esperaba Rodrigo. Si bien lo concurrido y caótico que puede ser la terminal de pasajeros, era inevitable las perspectivas que ambos tenían para conocerse.

Las dudas del momento invadieron a ambos. ¿Será que si le gustaré? ¿Esta camisa era la correcta?  Todas las preguntas quedaron atrás cuando se conocieron.

“Desde el momento que llegó a buscarme y venia caminando hacia mí, dije si, o sea definitivamente siento algo, sí hay química”, reitera Luna.

Salieron juntos de la terminal de autobuses a recorrer algunas zonas de la capital.

“Nos sentamos, comimos y nos dimos el primer beso. Fue una experiencia bonita porque uno tiene muchas expectativas, ya que creas un vínculo con la persona mediante el teléfono y lo que esperas cuando conoces a esa persona es que sea tal cual y te trasmita ese feeling que tienes por teléfono. Afortunadamente para mí y para él la química fue inmediata”, recuerda Luna.

El miedo a no mantener la misma sintonía que tenían a través de la mensajería instantánea quedó atrás y afortunadamente para los dos la conexión siguió.

Rodrigo sintió lo mismo. “Fue un flechazo porque a ambos nos agradó la conversación fluida y la coincidencia en muchos puntos de vista”.

Poco temor

Conocer a una persona que contactas vía internet puede ser emocionante pero también tiene sus riesgos.

Tratándose de un encuentro en una ciudad como Caracas, donde los índices delictivos son abrumadores, hay siempre que tener en cuenta las medidas de seguridad.

Pero Luna y Rodrigo no sintieron ese temor, nunca se sintieron en riesgo. Antes de conocerse cada uno había indagado un poco sobre el otro, sabían desde donde trabajaban hasta en qué zona de sus respectivas ciudades vivían.

“Mis medidas de seguridad fueron no exponerme de primera mano cuando lo conocí y corroborar que toda la historia que él me había contado era cierta, dónde vivía y todo eso lo hice a través de los recursos que te da la era de la informática. Corroboré donde vivía, su profesión, sus datos, donde había trabajado, y él también lo hizo porque me lo comentó”, explica Luna.

Rodrigo cree que aunque tomaron medidas de seguridad ambos dieron un salto de fe al momento de conocerse.

“Por mi parte ya tenía algunas experiencias preTinder desde hace mucho tiempo, como cuando habían de esos canales públicos que ofrecía Cantv, páginas de juegos en línea y hasta el mismo Messenger de Hotmail”, indica el especialista en redes sociales.

Aunque por la mente de ambos no había pasado la idea de establecer una relación formal con alguien que conocieran a través de aplicaciones de citas como Tinder, la maracayera y el caraqueño se hicieron novios en enero de este 2020.

Luna volvió a viajar a Caracas, donde Rodrigo le pidió que fuera su novia. La relación que ya se acerca al año les ha funcionado de maravilla  y aunque la pandemia los ha dejado verse pocos la conexión se mantiene intacta. “Ambos fuimos muy prudentes desde un principio”, añade Luna.

Si quieres saber más sobre este tema, lee también: