François Weffer: 38 años de moda, pasarela, diseño y Trapos

ENTRETENIMIENTO · 4 DICIEMBRE, 2020 06:30

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Reynaldo Mozo Zambrano | @reymozo


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La primera vez que François Weffer pisó un canal de televisión fue gracias a una casualidad providencial. Por allá, a inicios de los 80, le tocaba ir a retirar unos documentos a las oficinas de extranjería, ubicada en el centro de Caracas; en el camino,  aprovechó de llevar ocho dibujos a una gran amiga que trabajaba en Radio Caracas Televisión (RCTV).

Un caraqueño nato, de estilo refinado, de buen vestir. Abogado de profesión, se especializaba en derecho laboral y mercantil. Hoy en día es uno de los críticos de moda y alta costura más importantes de Venezuela. Su programa “Los trapos y su gente”, celebra esta semana 38 años de transmisión a través de la televisión nacional.

Pero François, a inicios de su trayectoria, nunca pensó que iba a convertirse en una figura de televisión y, mucho menos, que tendría un programa que duraría tanto tiempo.

Todo comenzó cuando el comentarista se hartó de su trabajo de abogado. El egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), formó parte de bufetes muy importantes en Venezuela en los años 70 y llegó a representar a cadenas internacionales como Avon y Revlon.

Después de seis años ejerciendo la abogacía se “lanzó al vacío”. Así describe François su salida del mundo del derecho. No tenía un plan b. De un momento a otro, se levantó de su escritorio en el bufete de abogados y nunca volvió.

“No tenía planificación. Lo dejé porque no lo aguantaba. No era mi vida. Ya no aguantaba seguir en ese medio. No era lo mío ni tenía nada que ver conmigo, me fastidiaba y me parecía terrible”, sostiene.

Dos grandes amigos

Desde que eran niños, François y Abraham Pulido tenían una amistad entrañable. Pulido, quien a principios de los años 80 era gerente del bloque matutino de RCTV, también fue el esposo de Lola Lobato, una diseñadora venezolana. Los tres eran un grupo inseparable.

François tenía como hobby calcar y dibujar vestidos o trajes. Aunque mayormente los mantenía para sí mismo, pocas veces mostraba lo que realizaba.

“A mí me gustaba mucho pintar, aunque sin mucha formación. Agarraba papel carbón y calcaba trajes, pero todo empírico. Eso no es diseñar, solo dibujar”, afirma.

En uno de sus encuentros con la pareja de amigos, François le comentó a Lola que dibujaba. La mujer se mostró interesadas en echarle un ojo a su arte, pero a él le daba vergüenza que ella viera sus bocetos, sobre todo si él estaba presente. Lola era una diseñadora egresada de un prestigioso colegio en Londres.

“Eran ocho dibujos. Recuerdo que eran trajes de damas, desde gala hasta lo casual. Todos los trajes eran como maniquí, la silueta de la mujer con un traje acorde al tipo de cuerpo”, recuerda.

La entrega había quedado pendiente.

Un día a François le tocaba retirar unos documentos en la sede de las oficinas de extranjería, en el centro de Caracas. Aprovechando la corta distancia que hay entre la ahora sede del Saime y el canal, se dirigió a llevarle sus tan preciados ocho dibujos a su amigo de toda la vida, quien después se los entregaría a Lobato.

Pulido no pudo contener la curiosidad y decidió ver los dibujos. Al echarle un ojo preguntó:

—¿Quién hizo estos dibujos?—, preguntó Pulido.

—¡Yo! —, respondió apenado François.

—¿Y por qué no haces una sección de moda? —, le preguntó Pulido.

—Estás loco, no tengo idea de cómo funcionaba la televisión ni nada—, respondió François, asombrado por la propuesta de su amigo de la infancia.

A pesar de la negativa a realizar la sección, Lola, poco a poco, lo fue convenciendo para que aceptara el empleo.

“Mucha gente se mata haciendo sacrificio para entrar en la televisión. Yo fui lo contrario. A mí me obligaron a entrar en la televisión. Acepté. Solo dije que iba a hacer un solo programa de unos de 10 minutos”, relató.

Los trapos y su gente

Tras la insistencia de sus dos grandes amigos, Francois, a regañadientes, decidió aceptar el reto de hablar sobre moda en un magazine de RCTV.

“Dije por qué no. Yo pensaba en mi mamá y mi papá, porque después de trabajar en grandes bufetes el brinco fue muy duro. De abogado a hablar de moda en vivo”.

François describe positivamente la receptividad de su familia para aceptar el nuevo empleo. “Mi padre no opinó. Se abstuvo  y se lo agradezco eternamente. Mi mamá sí opinó. Todas las madres opinan, aunque uno le diga lo contrario”, recuerda.

Entonces una mañana de 30 de noviembre de 1982, François empezó su carrera en RCTV.

Weffer tenía entendido que solo sería un solo programa. Ese día al culminar la sección la periodista Marietta Santana, que para entonces era asistente de producción, le preguntó qué se iba a presentar el próximo jueves.

Sin pensarlo el crítico de modas le respondió entre risas: “¿Estás loca, chica? Suficiente con eso”.

El comentarista sabía porqué lo decía, en ese primer programa no manejaba las técnicas de respiración y la voz se le iba. “Fue terrible, pero gustó porque me volvieron a pedir el tema, quizás fue lo que me salvó ,pero la técnica me hubiera hundido”.

Así nació el programa que esta semana llegó a sus 38 años. En RCTV el comentarista aprendió a editar, grabar, a hablar para un público y otra cantidad de cosas del mundo de la televisión. El canal fue su escuela y su mundo por más de 20 años.

Inicialmente empezó a transmitirse mediante un magazine y el nombre fue totalmente accidental, nada estaba planeado.

Marieta Santana le preguntó a François cuál sería el nombre de la sección. Él, que no sabía nada de cómo funcionaba la televisión, no supo que responderle.

La periodista, muy ocurrentemente, preguntó en voz alta en la sala cuál era un sinónimo de la palabra “ropa”. Uno de los miembros del staff o alguno trabajador de las cámaras respondió “trapos”. Al instante el comentarista agregó “y su gente”.

“De allí nace el nombre los trapos y su gente, todo fue fortuito”, dice entre risas.

La moda desde pequeño

Desde pequeño a Fancois creció en un ambiente donde la moda y los bordados eran el pan de cada día.

Recuerda que era un niño tierno, muy querido y educado. Su crianza fue supervisada por sus padres y su nana Gisela, a quien recuerda con cariño.

En su familia se respiraba costura, telas y bordados.. Su abuela cosía como los dioses, enfatiza Francois, quien de niño siempre la veía en ese oficio todas las mañanas al levantarse.

Era un ambiente de confección, de diseño  y tejido. “Eso a mí me encantaba”.

Al entrar a RCTV y tener su propio programa empezó a ilustrarse más en el tema. Gracias al auge que tuvo “Los trapos y su gente”, Francois pudo hacer talleres sobre moda en París, Alemania y Brasil y visitar las pasarelas más importantes del mundo a la vez que codearse con diseñadores y personalidad de fama mundial.

Un día estaba en un lanzamiento de Yves Saint Laurent, en Nueva York y al otro celebrando el medio siglo de Cartier. En 2005, le tocó estar presente en la alfombra roja de la entrega de los Premios Oscar.

Creó la carrera de Técnico Superior en Diseño de Moda y además imparte unos talleres de etiqueta y modelaje.

“Me fui fogueando un poco estudiando y complementando con talleres y estudios en el extranjero”, dice orgulloso.

Romper estereotipos

Hasta ese momento, lo que mucha gente conocía como el comentarista de moda era un hombre con una boa alrededor del cuello y con una cinta dorada en la frente.

La televisión mostraba un estereotipo muy inusual de los críticos de moda, en donde los comentaristas solían ser afeminados. Lo que era visto peyorativamente por la sociedad en general. Era un estigma.

“Yo estaba impecablemente vestido y más alegre con las corbatas. No quería ser el estereotipo de la gente sumamente afeminada, ya que se confunden las cosas y el público, o parte del público, cree que eso es la moda. Y no. la moda es la industria”, asevera.

A pesar de romper paradigmas sociales había algo que estaba presente, y aún está arraigado en la sociedad venezolana, el machismo y la discriminación. Eso no hizo que el crítico rompiera relaciones con la moda, al contrario.

“No me importaba el machismo. La moda era lo que a mí me gustaba. Cuando comencé cree un personaje y si le quitan el sonido no se sabe si te estoy hablando de economía o de medicina; mi imagen siempre fue muy seria al igual que mi forma de expresarme s, porque yo hablaba de un tema serio, la gente cree que la moda es decir la falda amarilla, estamos hablando de una industria millonaria”, expresa.

Los tips de François

Una de las grandes joyas del cine contemporáneo es la película El diablo viste a la moda, una película protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway, en donde relatan la historia de una joven que entra al glamoroso mundo de la alta costura.

Esta es una de las películas favoritas de François, quien admite que la ha visto más de 16 veces. Para él es como una biblia. Enfatiza que toda persona que le guste la moda, el diseño y la alta costura debe verla.

François también aprovecha la entrevista y da unos tips para que las personas se sientan bien y a la moda:

Uno de ellos es conocerse así mismo. El crítico cataloga este aspecto como uno de los más difíciles.

Otro de los consejos es informarse sobre moda en internet, utilizar buenos especialistas, de ser necesario, y, evidentemente, la inversión. A su juicio el dinero es importante a la hora de vestir bien

“Yo no estoy de acuerdo con algunas revistas que dicen cambie su imagen sin gastar un centavo, cambien 100% imagen si gastar. Eso es mentira”.

El especialista en el buen vestir agrega que en el closet de una mujer nunca debe faltar una blusa blanca, un traje sobrio negro sin armamento, un pantalón negro, dos blusas de color y un blazer. Mientras que en el de un hombre siempre debe estar un blazer azul marino, otro negro, un pantalón negro y uno beige, camisas manga largas en colores elegantes. Un flux negro y unos excelentes pares de zapatos negros y marrones.

A François se le ve aún en la televisión, a través de las pantallas del Canal I, a pesar de su conocimiento en alta costura es un hombre sencillo que hasta echa sus cuentos cuando usa el Metrobús.

“No me importaba usar medios de trasporte público y si me preguntaban si me daba pena yo les decía que no, porque yo le daba glamour al transporte colectivo”.

Foto: Lo positivo en Venezuela.

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