Delia Fiallo: la mujer que nació para escribir telenovelas

SOLAZ · 2 JULIO, 2021 06:10

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Verónica De Sousa A.


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Oriunda de la isla cubana, de uñas y labios rojos, la siempre romántica Delia Fiallo maravilló la cultura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX con sus palabras, le dio la vuelta al mundo con sus historias e hizo de los sentimientos el lenguaje universal.

La madre de las telenovelas tiene en su haber un sinfín de éxitos melodramáticos; personajes icónicos y tramas inolvidables, que la consagraron como ‘la reina’ de este género escrito.

Victoria, la humilde campesina andina que trabaja como sirvienta, en Cristal; las desventuras de Gisela, una niña huérfana, y las aristas de una fortuna o las desgracias de Leonela y su amor con Pedro Luis, son algunas de sus tantas telenovelas; todas ellas, según sus propias palabras, “literatura popular y masiva”.

El pasado 29 de junio, a los 96 años de edad, rodeada de su familia y con ciertas complicaciones de salud, Delia Fiallo dice adiós a la pantalla de la vida, parte del plano terrenal y es despedida con aplausos por Venezuela y el mundo.

“Sorprendía la lucidez de su mente inquieta y brillante”, escribió la actriz venezolana Carolina Perpetuo en su perfil de Instagram.

El escritor Leonardo Padrón recordó el día que la conoció, con un par de líneas que escribió para “Los Imposibles”, diciendo: “Y allí estaba ella, menuda, bella y tajante, dispuesta a compartir con este ilustre desconocido los secretos del oficio más vilipendiado y poderoso de la historia de la televisión. (…) Ella, para bien o para mal, terminó estableciendo los resortes estéticos del género de masas más popular en toda la televisión”.

Coraima Torres, quien fue la encargada de darle vida a Kassandra, publicó en sus redes: “No puedo escribir, solo puedo decir que no te fuiste. Siempre te quedarás aquí. Para ti ovación infinita”.

La escritora cubana, residenciada en Coral Gables hasta sus últimos días, comenzó a escribir radionovelas, en La Habana, en 1950 hasta que realizó el guion de la primera telenovela de continuidad -hasta entonces solo se escribían unitarios- de toda Latinoamérica: Hasta que la muerte nos separe, el inicio de una nueva etapa en su vida.

Estudió Filosofía y Letras en la capital de Cuba, recibiendo un doctorado en 1948; se describía a sí misma, específicamente para ese entonces, como una muchacha intelectual que fue arrastrada al mundo de las novelas radiales: “yo no quería, pensaba que era humillarme” dijo en una entrevista a la AFP.

El 23 de diciembre de 1966, con los ideales de la Revolución en todo su esplendor, decide exiliarse junto a su familia a la ciudad de Miami; había sido acusada de hacer ‘contrarrevolución’, Bernardo, su esposo, ya había estado detenido en una oportunidad y la Seguridad del Estado había interrumpido en su hogar -a media noche- con armamento pesado -a pesar de la presencia de sus pequeñas hijas-.

El matrimonio toma la decisión de dejar su tierra y partir hacia los Estados Unidos. La escritora y guionista explicaba en una entrevista con Shirley Varnagy, en el 2018, que las libertades se estaban acabando y “sin ellas no podía vivir”. Asimismo, afirmó: “yo nací para escribir telenovelas”.

Al llegar a Miami un amigo la localiza y le pregunta: “¿Tienes algo para venderme?”; desde entonces, Venezuela -que no visitó más desde la llegada del fallecido presidente Hugo Chávez al poder- se convierte en la cuna de sus producciones audiovisuales y las familias venezolanas en sus fieles televidentes.

Releyó la literatura venezolana, se dedicó a escuchar la forma de hablar de la gente y se hizo un diccionario de modismos característicos del país para lograr el objetivo: una cubana, residenciada en Miami, escribiendo telenovelas para Venezuela.

Trabajó de la mano de Venevisión y RCTV, para realizar sus más grandes producciones. También el canal de la colina se unió al duelo a través de su cuenta de Twitter escribiendo: “Desde Venevisión nos unimos al sentido abrazo de condolencias para los familiares y amigos de Delia Fiallo, gran escritora que no dice adiós tras 96 años de vida dando forma a grandes historias inolvidables”.

La devoción por las telenovelas nacionales, a finales de los ochenta y principio de los noventa, es gracias a su autoría e imaginación infinita. Las telenovelas de Fiallo han sido versionadas en diferentes países e idiomas; más de 80 versiones exitosas que triunfaron en países de América Latina, España y países de Europa del Este.

“Delia Fiallo es una mujer sencilla que ha amado mucho, que ha trabajado mucho y también se siente muy amada y feliz”, con estas palabras se describió a sí misma en una ocasión.

En su arbolada residencia de Miami, se albergan sus más preciados recuerdos, máquinas de escribir y, en cajas, los ejemplares originales de sus novelas. A la edad de 92 años, Delia se estaba dedicando a escribir los libros de sus novelas -Kassandra fue publicado en el 2018- y las memorias de su propia vida.

La ganadora del Premio Internacional Hernández Cata en 1948 -uno de los más importantes de la época- tiene en su haber los nombres de Esmeralda, Rafaela, La Zulianita y María del mar. “Todos, hasta los que no gustaban de tu obra, aprendimos mucho de ti. Todos”, escribió el periodista César Miguel Rondón en su cuenta de Twitter.

Cada vez que le cuestionaban los tópicos de sus telenovelas, explicaba que el elegir la pareja correcta es una de las decisiones más difíciles que tomar; “las motivaciones y conflictos de los personajes, productos de la ambición, los celos, el miedo, el odio y el amor, resultan comunes a todos los seres humanos en cualquier lugar y época. No cambian, son eternos” aseveró Delia.

A través de sus ojos, el romanticismo no era un defecto, los príncipes azules eran reales y el amor podía ser verdadero; Delia Fiallo, llegó admitir que las telenovelas no eran perfectas, pero eran el vehículo de comunicación masivo más poderoso que existe.