¿Cómo son las rutinas higiénicas de los astronautas en la Estación Espacial Internacional?

CIENCIA · 21 MAYO, 2021 06:30

Ver más de

Rosmina Suárez Piña


¿Cómo valoras esta información?

32
QUÉ CHÉVERE
2
QUÉ INDIGNANTE
3
QUÉ CHIMBO

Durante más de 20 años, la Estación Espacial Internacional (EEI) ha albergado a más de 200 astronautas de unos 15 países para llevar a cabo experimentos científicos en órbita que ayuden, principalmente, con el desarrollo de tecnologías en la Tierra y la exploración espacial.

En promedio, la estancia de un astronauta varía de entre dos a seis meses. Pero hay astronautas que han obtenido récords de estancia de hasta un año o poco más, como Scott Kelly y Christina Koch. En ese tiempo de misión, la EEI se convierte en un nuevo hogar donde deben convivir con un equipo, casi en familia.

Como el espacio es limitado en la EEI, la microgravedad hace que actividades comunes en la Tierra, como bañarse o comer, se conviertan en procesos casi graciosos para los astronautas. Tanto que, en confianza, esas actividades pueden tener nombres distintos, y crean un “vocabulario espacial” sobre todo para la higiene.

Hablando en la EEI

Ya que se trata de una Estación Espacial Internacional, uno de los requisitos como astronautas es el dominio de varios idiomas, entre ellos el inglés, el ruso y el chino, lenguas principales de los países que mantienen actualmente la EEI: Estados Unidos, Rusia y China.

Sin embargo, hay astronautas –como los latinos y europeos- que llevan consigo sus idiomas maternos como el español y el francés, por ejemplo.

Así, a veces van combinando saludos y otras frases en varios idiomas.

“Vamos a ‘asearnos’”

Una de las actividades que más extrañan los astronautas en el espacio es tomar una ducha. En la EEI no hay regaderas, pues si abres una llave, las gotas salen flotando. Por lo que los exploradores no se bañan, sino que “se asean” con toallas húmedas y jabón.

“Limpiar el cabello”

Lavarse el cabello en el espacio es una aventura. Los astronautas con mucho cabello usan una bolsa de agua con una boquilla. Aunque las gotas de agua salen flotando, deben tomarlas con sus manos y llevarlas a su cabello. También usan champú que no se enjuaga, una toalla para secar y un peine. Por eso, no “se lavan”, sino que “se limpian el cabello”.

A usar el dispositivo de orinar

Sí, estamos hablando del baño. El exastronauta Mike Mullane, de la NASA, quien voló varias veces al espacio como especialista de misiones en transbordadores espaciales, describe en su libro Do you ears pop in space? and other 500 surprising questions about Space Travel el proceso: una manguera sale de la parte delantera del servicio y aspira la orina.

“Esta [la orina] se acumula en un depósito que, cuando está lleno (cada tres o cuatro días), se lanza fuera de la nave. Es curioso ver estas bolsas de orina fuera, porque el fluido se congela instantáneamente en cristales brillantes. Para las diferencias anatómicas, el urinario tiene adaptadores: los hombres colocan un extremo de boca ancha en la manguera y las mujeres uno que se ajusta al cuerpo”.

El “retrete espacial”, conocido también como “compartimento higiénico de residuos” (WHC, en inglés), consiste en un pequeño sistema de tratamiento de agua que convierte entre el 80 % y 85 % de la orina en agua potable. Es una manera de ahorrar los recursos en órbita.

Por otra parte, los desechos sólidos se van acumulando en otro compartimento, cuya bolsa va a parar a la atmósfera terrestre para que se desintegre.

Los astronautas no van al baño, sino que “usan el dispositivo de orinar (o hacer número dos)”. Y, ante cualquier emergencia, como la obstrucción de tuberías, hay un cargamento de pañales para adulto.

Lavarse los dientes

En el espacio es literal el uso de esta frase. Si bien los astronautas utilizan un cepillo de dientes y su crema favorita, en la EEI no hay un lavamanos donde puedan escupir la espuma, por lo que deben recurrir a un pañuelo de papel.

Usan micrófono y señas para las comunicaciones

Aunque en el espacio haya vacío, las señales de radio –por ser mecánicas en vez de electromagnéticas- pueden viajar. Por eso, los astronautas llevan consigo un sistema de comunicación (cuando es necesario) para no perder el contacto.

En 2010, la astronauta Tracy Caldwell hizo historia al enviar un mensaje en lengua de señas. Aunque lo hizo a modo de animar a los estudiantes sordos, lo cierto es que las señas podrían ser la alternativa principal si llegara a fallar el sistema de comunicación.

Ser astronauta es el sueño de muchos, pero el honor de unos pocos. ¿Te atreverías a cambiar tu rutina terrestre por la de la Estación Espacial Internacional?