Centro Pastoral San Alberto Hurtado, un pulmón para la recreación en La Vega

SOLAZ · 12 NOVIEMBRE, 2021 06:15

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Reynaldo Mozo Zambrano | @reymozo


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En La Vega, en Caracas, todo no es violencia. En el sector Las Casitas, de la parte alta de esta popular zona de la ciudad, nació hace cuatro años el Centro Pastoral de la parroquia San Alberto Hurtado, que apuesta por la recreación y la educación de niñas, niños y adolescente de la comunidad.

El Centro Pastoral es un pulmón para la recreación de los niños y niñas que participan en el proyecto. Los jóvenes y niños que habitan en Las Casitas no tenían un espacio para aprender a jugar fútbol, baloncesto, karate, Kickingball , teatro, danzas y hasta bailoterapias para los más grandes.

Son casi 170 jóvenes atendidos en este centro que fue creado gracias a la iniciativa del jesuita Gerson Durán, quien junto al padre Alfredo Infante acordaron abrir un espacio dentro del colegio Andy Aparicio de Fe y Alegría para los niños y adolescentes que no tenían como recrearse.

Al poco tiempo de abrirse el centro recreativo Durán debió partir de esa comunidad a otra; pero los vecinos que ya estaban involucrados en el proyecto decidieron continuarlo y tomaron las riendas..

Lo primero que hicieron fue contratar a un profesor de educación física que habitaba en la comunidad, luego hicieron la convocatoria y dejaron el portón del colegio abierto para que todos los niños interesados llegaran al lugar.

“Llegaron como 10 niños, nos dimos cuenta que les faltaba recrearse. Comenzamos con esos  primeros niños e iniciamos el equipo de fútbol”, dice Flor Fuentes Rodríguez, encargada de coordinar este centro.

La primera disciplina con la que se comenzaron fue el fútbol, que cuenta con una plantilla de 90 jugadores que disputan torneos entre parroquias y en la comunidad. 

En todos los espacios abiertos para la recreación participan niñas, niños y adolescentes entre los 4 y 17 años de edad. Fuentes Rodríguez explica que los familiares de los participantes hacen un aporte simbólico para apoyar económicamente a los entrenadores.

Pelotas contra balas

La Vega es una de las parroquias más violentas de Caracas. Según la ONG Monitor de Víctimas, en su informe sobre violencia armada publicado este año, es la cuarta parroquia donde más se cometen homicidios en la capital.

Sin embargo, estas cifras rojas no han sido un obstáculo para desarrollar estas actividades que buscan unir a la comunidad y evitar que la violencia armada siga ganando terreno en los sectores que conforman La Vega.

“Hay testimonios de familia que nos han dicho que gracias a la iniciativa, porque es algo muy positivo. La gente no salía por lo problemas económicos, por la pandemia, por la violencia. Llegamos a un punto que se estaban matando (enfrentamiento entre bandas y autoridades) abajo y el centro estaba abierto para atender a los chicos y chicas a pesar que escuchábamos detonaciones”, cuenta la coordinadora.

Aunque este año los ciudadanos que viven en La Vega han sido testigos de graves enfrentamientos armados, mantienen la fe de que la cultura, el arte y el deporte pueden hacer un cambio importante en la comunidad caraqueña.

“Esos fueron días de guerra. El Centro Pastoral ha sido una ventana para contrarrestar la violencia, queremos formar ciudadanía y nos quedamos con eso de que los chamos sí pueden”, comenta Fuentes Rodríguez.

El baloncesto es otra de las disciplinas con las que cuenta el centro recreativo. Al menos 40 integrantes de la comunidad y un profesor le enseñan a cada alumno las técnicas para convertirse en grandes jugadores de este deporte.

Fuentes Rodríguez añade que este deporte se empezó a practicar porque muchos niños no querían jugar fútbol y en un pequeño sondeo que realizaron se dieron cuenta que querían formar parte de otra disciplinas deportivas.

Es por eso que también se abrieron las clases de kickingball, karate, danzas y teatro, para que las niñas y niños animados por tener actividades extracurriculares pudieran participar en las clases de su preferencia.

“Los chamos están felices. Con los jugadores de fútbol, como fue el deporte pionero,  hemos tenido la oportunidad de llevarlos a paseos; ahorita no se ha podido hacer por la violencia y el tema económico, ellos no se quieren ir de aquí. La limitante es que la cancha no tiene las medidas que corresponde, pero ellos son felices en ese metro cuadrado que juegan. Han ido a jugar a otras parroquias y ven ese juego sano; eso nos anima a seguir apostando”, explica Fuentes Rodríguez.

Actualmente este centro se mantiene abierto gracias a la comunidad y la iglesia católica. Aunque las instalaciones de la cancha no están apta para los entrenamientos los profesores siguen impartiendo sus clases y los niños se enfocan por ser los mejores en sus disciplinas.

 

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