Anne McClain, la astronauta que popularizó “el primer delito espacial”

SOLAZ · 4 JUNIO, 2021 07:38

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Rosmina Suárez Piña


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Corría el mes de agosto de 2020 en la Estación Espacial Internacional (EEI) cuando una noticia “sacudió” el mundo aeroespacial: Anne McClain, la teniente coronel y reconocida astronauta de la NASA, era acusada por su esposa de acceder a su cuenta bancaria durante su estancia en el espacio.

Un hecho que se consagró como “el primer delito espacial”.

Pero ¿qué dice el Tratado de las Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrestre? ¿Fue un delito espacial o más bien se le pueden imputar cargos más terrenales?

Desde el principio

McClain estaba en proceso de separación de su esposa, la militar Summer Worden, además luchaban por la custodia de su hijo de 6 años. Sin embargo, la disputa familiar pasó de la Tierra al espacio.

Worden, por medio de tácticas militares, se dio cuenta de que estaban accediendo a su cuenta bancaria desde una red de la agencia espacial estadounidense NASA. ¿La única sospechosa? La astronauta McClain, quien cumplía una misión en la EEI y admitió haber accedido a las cuentas por el simple hecho de estar relacionada con sus finanzas personales.

Pero el caso no terminó allí. Worden presentó una denuncia ante la Comisión Federal de Comercio (FTC, en inglés) y su familia presentó otra denuncia ante la NASA en la que acusaban a McClain por robo de identidad y acceso inapropiado a los registros financieros privados de su esposa.

El caso llegó a los medios y tras esto, la astronauta McClain publicó en su cuenta de Twitter que no hizo nada ilegal y tenía permiso para acceder a la cuenta.

“No hay nada de cierto en estas acusaciones. Estamos pasando por una dolorosa separación personal que ahora por desgracia está en los medios de comunicación. Valoro el apoyo que he recibido y me reservo cualquier comentario hasta que termine la investigación. Tengo confianza total en el proceso de la Oficina de Inspección General”, escribió.

Por su parte, un portavoz de la NASA resaltó a Space.com que la agencia espacial no comenta cuestiones personales y destacó los logros de McClain, de quien no se había presentado ninguna queja de sus colegas.

“La teniente coronel Anne McClain ha desarrollado una carrera militar, ha volado en misiones de combate en Irak y es una de las astronautas más importantes de la NASA. Lo hizo muy bien en su última misión NASA en la EEI. Como con todos los trabajadores de la agencia, la NASA no comenta cuestiones personales”, dijo el portavoz.

El conflicto entre McClain y Worden vino a raíz de la solicitud de paternidad por parte de la astronauta, quien ya había solicitado el divorcio por una supuesta agresión de su esposa, pero el caso fue desestimado.

Worden, que había trabajado anteriormente en la Agencia de Seguridad Nacional, se resistió a permitir que McClain adoptara al niño, incluso después de que se casaron a fines de 2014.

¿Quién es Anne McClain?

Es una astronauta condecorada de la NASA. Es ingeniera mecánica y aeroespacial; además, tiene estudios de Relaciones Internacionales. También es piloto de helicóptero y de pruebas, con rango militar de Teniente Coronel.

Ella fue seleccionada como astronauta en 2013, cuando, con 31 años, se convirtió en la astronauta más joven de la agencia y participó en la Expedición 58/59 de la Estación Espacial Internacional, entre diciembre de 2018 y junio de 2019, con dos caminatas espaciales en su haber.

Su nombre resonó por primera vez en el mundo porque estaba a punto de ser parte de la primera caminata espacial exclusivamente femenina. Pero no se pudo porque, a última hora, la NASA suspendió el evento. El motivo: no había dos trajes espaciales con talla para mujer.

Megan Sumner, portavoz de la NASA, aclaró que la decisión de la caminata “no se vio influenciada por ninguna de las acusaciones”.

Sin embargo, el nombre de McClain está en la lista de candidatas del Programa Artemisa de la agencia, cuyo objetivo es enviar a “la primera mujer y la primera persona de color a la Luna”.

El delito espacial: cómo se resolvió

Cinco países administran la EEI: Estados Unidos, Rusia, Japón, Europa y Canadá. Cada uno, con procedimientos legales distintos ya establecidos para cualquier inconveniente en órbita.

Para ese entonces, Mark Sundahl, director del Centro de Derecho Espacial Global de la Universidad Estatal de Cleveland, aseguró que no tenía conocimiento de ninguna acusación de un crimen cometido en el espacio. Igualmente, la NASA dijo que tampoco tenían conocimiento de delitos en la EEI.

Sabiendo eso, el Tratado de las Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrestre enfatiza: “Los astronautas que cometan delitos en la estación serán juzgados según las leyes de su país”.

Al regresar a la Tierra, McClain cumplió con una serie de interrogatorios de investigación. Su equipo legal explicó, en presencia de Worden, que la astronauta accedió al banco desde la EEI “para pagar facturas y cuidar al niño que estaban criando juntas”.

“La señora McClain había hecho lo mismo durante toda la relación (…) Continuó usando la contraseña que había usado anteriormente y nunca escuchó de la señora Worden que la cuenta estaba fuera de límites”, dijeron, además de resaltar que la astronauta estaba colaborando lo mejor posible para aclarar el caso.

Worden no pensaba lo mismo. Su familia envió una carta a la Oficina del Inspector General de la NASA, donde describían que había una “campaña altamente calculada y manipuladora” de la astronauta McClain para ganar la custodia del niño.

En la investigación del caso, estuvieron presentes la FTC y Michael Mataya, un investigador especializado en casos penales de la Oficina del Inspector General de la NASA.

Y para dar un giro inesperado: tras una investigación posterior, McClain fue absuelta de las irregularidades y su ex esposa Summer Worden, fue acusada de mentir a los investigadores federales, de acuerdo con The New York Times, uno de los medios que cubrió la investigación.

Según los expertos es poco probable que esta disputa sea la última en el espacio. Y ese es el motivo por el que la EEI (y otras futuras misiones) se rigen con el Tratado de las Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrestre.

En 2011, por ejemplo, la NASA organizó una operación encubierta dirigida a la viuda de un ingeniero espacial que buscaba vender una roca lunar. En 2013, un satélite ruso resultó dañado después de chocar con los escombros de un satélite que China había destruido en una prueba de misiles en 2007. En 2017, un empresario austriaco demandó a una empresa de turismo espacial, buscando recuperar su depósito para un viaje planeado que no avanzaba.

“El hecho de que esté en el espacio no significa que no esté sujeto a la ley”, resalta Sundahl.