¿Quiénes deben vacunarse primero contra COVID-19?: conozca qué dice la OMS

CORONAVIRUS · 1 MARZO, 2021 20:03

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Efecto Cocuyo | @efectococuyo

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El mundo vive un momento histórico en el campo de la ciencia: las primeras vacunas para enfrentar al coronavirus llegaron con una rapidez inédita. Aunque su desarrollo y autorización de emergencia tardaron menos de un año, que la población en general pueda vacunarse contra COVID-19 será un proceso que durará más tiempo.

Aunque muchos países ya han comenzado a aplicar las primeras vacunas, la disponibilidad inicial de dosis es limitada en todas las naciones, independientemente del mecanismo de adquisición que utilizaron. Esta situación ha obligado a seleccionar a un primer grupo.

Para ello, el Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (Sage por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró una hoja de ruta y un marco de valores para el establecimiento de prioridades en el uso de vacunas contra COVID-19 en un contexto de suministros limitados.

El Sage y el el Grupo Técnico Asesor sobre enfermedades prevenibles por vacunación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) establecieron seis valores para la asignación y la priorización de la vacunación contra la COVID-19: bienestar humano, igualdad, equidad mundial, equidad nacional, reciprocidad y legitimidad.  

La primera meta global, durante la etapa de introducción de la vacuna o vacunas contra COVID-19, es minimizar la mortalidad y morbilidad, el impacto social y económico de la pandemia y garantizar la prestación de los servicios esenciales, resume la OPS en las orientaciones para determinar los grupos prioritarios y elaborar la microplanificación.

¿Quiénes deben vacunarse primero contra COVID-19?: conozca qué dice la OMS
El principal objetivo de la vacunación es reducir las muertes por COVID-19 | Foto: EFE/Fabio Motta

Los primeros vacunados

El personal de salud y de asistencia social es el principal grupo que debe vacunarse contra COVID-19, pues presenta mayor riesgo de contraer la enfermedad causada por el SARS-CoV-2.

Los trabajadores sanitarios son esenciales porque mantienen los servicios de salud en funcionamiento, pero están sometidos a condiciones intensas y complejas de trabajo y se exponen al ayudar a otros. Además existe el riesgo de que puedan contagiar a sus pacientes, quienes presentan mayor riesgo de sufrir complicaciones o morir. 

En la mayoría de los países según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este grupo demográfico representa aproximadamente el 3 % de la población.

Luego debe ser el turno de los adultos mayores de 65 años y personas con comorbilidades. La edad avanzada es un factor de riesgo para COVID-19
grave. Las personas con afecciones de salud preexistentes también corren un riesgo mayor de presentar un cuadro grave de COVID-19. 

Entre las condiciones subyacentes que aumentan el riesgo de COVID-19 grave están las enfermedades cardiovasculares, VIH/sida, enfermedad renal crónica, tuberculosis (activa), enfermedad respiratoria crónica, trastornos neurológicos crónicos, enfermedad hepática crónica, cánceres con inmunosupresión directa o posiblemente causada por tratamiento y trastornos de células falciformes.

Diabetes, hipertensión, obesidad grave (índice de masa corporal por encima de 40) y el consumo de tabaco fumado completan la lista de 14 comorbilidades que incrementan el riesgo de padecer COVID-19 grave.

Vacunarse contra COVID-19: adultos mayores entre los primeros
Adultos mayores ya empezaron a vacunarse en Colombia | Foto: EFE/Mauricio Dueñas

Una vacunación escalonada  

Las orientaciones para determinar los grupos prioritarios y elaborar la microplanificación de la vacunación resaltan que, una vez identificadas las poblaciones prioritarias, debe realizarse una estimación del número de personas que deben vacunarse contra COVID-19 a nivel nacional siguiendo un orden.

Para poder vacunar de manera escalonada se debe categorizar el nivel de vulnerabilidad social de cada municipio o distrito: las características que afectan su capacidad para anticipar, enfrentar, reparar y recuperarse de un evento de salud pública.

Las variables que se deben tomar en cuenta son la situación epidemiológica, la presencia de población indígena o afrodescendiente, la presencia de migrantes, el porcentaje de población que vive en situación de pobreza extrema y el porcentaje de población que vive en condiciones de hacinamiento (tres o más personas por habitación).

«Una vez evaluada la vulnerabilidad social, se debe iniciar la vacunación en las áreas de mayor vulnerabilidad, y continuará vacunando a los grupos priorizados según el grado de vulnerabilidad», destaca la OPS/OMS.

Además de determinar la población objetivo, la planificación del proceso de vacunación incluye la coordinación, los insumos y equipos para la inyección, la cadena de frío, capacitación, transporte, manejo de desechos sólidos, supervisión y monitoreo, sistemas de información y la programación de la vacunación. 

República Dominicana comenzó a vacunar a los maestros para recuperar las clases presenciales | Foto: EFE/ Orlando Barría

Transparencia: un elemento clave

El «vacunagate» en Perú, la «vacunación VIP» en Argentina, los coleados de Chile y ahora los diputados vacunados en Venezuela han encendido las alarmas sobre la vacunación en la región. Múltiples funcionarios e incluso personas jóvenes se han vacunado antes que los grupos priorizados en las primeras etapas de inmunización en estos países. 

Al respecto, Organización Panamericana de la Salud se pronunció este miércoles 24 de febrero en su conferencia de prensa semanal y reiteró sus recomendaciones técnicas y éticas: los primeros en vacunarse contra el COVID-19 deben ser los trabajadores de salud y de servicios como asilos o ancianatos, luego adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, destacó que cuando haya más disponibilidad de vacunas se podrá empezar a vacunar por grupos a la población general, hasta alcanzar una cobertura por encima del 70 %, el mínimo necesario para poder hablar de inmunidad colectiva. 

«La decisión final sobre su planes es de cada país, pero creemos que de una manera general es muy importante que los países puedan seguir estas recomendaciones técnicas y que la comunicación para la población sea la más transparente posible», dijo. 

Indicó que el mundo y la región viven momentos de politización sobre el uso de la vacuna, por lo cual instó a las autoridades a ser lo más transparentes posible para generar confianza en la población. 

«Cuanta más transparencia para comunicar sus planes, por qué ese grupo se está vacunando, cuál es la prioridad, cuál es la estrategia que se va a utilizar, eso yo creo que amplía la confianza de población en las acciones de los ministerios de salud, que es un elemento clave para que una campaña de vacunación pueda tener el éxito que es necesario», añadió.