Cinco claves para las familias sobre la vacunación a niños y adolescentes en Venezuela

CORONAVIRUS · 5 NOVIEMBRE, 2021 10:56

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Foto por Mairet Chourio | @mairetchourio

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Venezuela comenzó la vacunación a sus adolescentes con la vacuna de Sinopharm (BBIBP-CorV) el pasado 25 de octubre y pronto espera extender el proceso a los niños y niñas.

Antes de vacunar a sus hijos e hijas, existen estudios, recomendaciones y requisitos que todo padre, madre o representante debe conocer antes de hacerlo. Estas son cinco claves para las familias:

1. Ya hay experiencia con el uso de Sinopharm  

Antes de su administración en Venezuela, países como China, Emiratos Árabes Unidos, El Salvador y Argentina ya habían empezado a vacunar a sus niños, niñas o adolescentes con la vacuna de Sinopharm.

En China, las vacunas de Sinopharm y Sinovac están aprobadas desde mediados de 2021 para su uso en niños entre los 3 y adolescentes hasta los 17 años de edad.

A pesar de su aprobación temprana, según reportes de la prensa local, el país asiático había vacunado solo a los mayores de 12 años, más de 60 millones hasta agosto, mientras que la vacunación a partir de los 3 años comenzó a finales de octubre.

En septiembre de 2021, la revista científica The Lancet publicó los resultados de las fases 1 y 2 sobre la evaluación de la seguridad e inmunogenicidad (capacidad de generar respuesta inmune) en niños, niñas y adolescentes entre los 3 y los 17 años vacunados con dos dosis de Sinopharm.

El estudio concluyó que la vacuna de Sinopharm era segura y bien tolerada entre los 3 y los 17 años. Los resultados finales de la fase 3 que se realiza en Emiratos Árabes Unidos se esperan para febrero de 2022. Entre los principales efectos secundarios estuvo dolor en el sitio de la inyección y fiebre. 

Argentina, por su parte, comenzó a vacunar con Sinopharm a niños entre los 3 y los 11 años desde el 12 de octubre.

Cada dosis de la vacuna de Sinopharm a administrar a los niños es la misma que se utiliza para los adultos (0,5 ml), con un intervalo de 21 a 28 días entre la primera y la segunda dosis.

La vacuna de Sinopharm es la que más se ha utilizado en la población adulta en Venezuela. 

Tanto Sinopharm como Sinovac solicitaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la autorización de uso de emergencia para usarla con personas desde 3 hasta los 17 años. Ambas vacunas aún se encuentran bajo revisión. Sin embargo, cada país puede decidir empezar a vacunar sin contar con el respaldo de la OMS, pues solo necesita la aprobación de su autoridad regulatoria sanitaria.  

En el caso de la vacuna de Sinovac (CoronaVac) en la región, Chile la utiliza desde septiembre para la vacunación a niños entre 6 y 11 años, mientras que Colombia la utiliza desde finales de octubre en niños entre los 3 y los 11 años.

2. Sociedades científicas respaldan vacunación con Sinopharm

La Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (Svpp) emitió un comunicado el pasado 29 de octubre. En él, recomendaba el uso de la vacuna de Sinopharm en adolescentes.

«Las vacunas muertas o inactivadas tienen como principales ventajas su estabilidad y seguridad. Por lo cual, ya teniendo disponible información publicada de seguridad e inmunogenicidad en niños mayores de 3 años de la vacuna de Sinopharm, la cual está disponible en Venezuela, la Comisión de Inmunizaciones de la Svpp recomienda el uso de esta vacuna en niños a partir de los 12 años de edad«, dijo. 

La Svpp destacó que los estudios más avanzados de vacunación en niños, niñas y adolescentes son los realizados con vacunas de ARN mensajero (Pfizer/BioNTech y Moderna) y vacunas con virus inactivados (Sinopharm y Sinovac).

Por esa razón, la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) también expresó su apoyo a la vacunación con Sinopharm y también Sinovac, que también ha llegado al país a través del mecanismo Covax. 

«Apoyamos el inicio de la vacunación desde los 12 años en Venezuela con Sinopharm y Sinovac, en consideración que son vacunas de plataformas conocidas de virus inactivado, las cuales han demostrado seguridad, y muy buena respuesta inmune», indicó en un comunicado.

Con base en las experiencias en otros países y los estudios revisados, la SVI instó a vacunar a partir de los 6 años de edad. 

«Estimulamos que al igual que Argentina, Chile y otros países, se amplíe la vacunación con Sinopharm y Sinovac desde los 6 años de edad, entendiendo que esto permitirá alcanzar más rápido la anhelada inmunidad de rebaño». 

La Academia Nacional de Medicina (ANM) igualmente mostró su apoyo a la vacunación a mayores de 12 años. 

3. Padres deben ser informados y autorizar la vacunación

La Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría llamó a las autoridades a llevar a cabo un proceso de vacunación a niños, niñas y adolescentes completamente transparente. Para ello, alertó que se debe cumplir con las leyes y contar con la autorización de madres, padres o representantes. 

Al respecto también se pronunció la asociación civil Centro Nacional de Bioética (Cenabi), que resaltó que cada vez que una persona va a recibir un tratamiento o vacuna debe ser informada previamente y aceptar. En el caso de niños, niñas y adolescentes, toda acción terapéutica o preventiva debe ser autorizada por sus madres, padres o representantes.

«En el caso de las vacunas en general, cualquier vacuna que se le vaya a aplicar a un niño, la obligación es decir qué vacuna le van a poner, con sus características, efectos secundarios y ventajas», dijo a Gladys Velásquez, presidenta del Cenabi, a Efecto Cocuyo.

En el día a día, explicó que la práctica del consentimiento informado se cumple de manera menos formal, mientras que en el caso de los adultos y las vacunas, la autorización queda tácita al acudir voluntariamente al centro de vacunación. Para los menores de 18 años, indicó, hay una obligación de informar a la familia.

«Si vas a poner una vacuna en un colegio, los padres tienen que estar informados. Los colegios pueden mandar una comunicación a los padres diciendo qué vacuna se va a aplicar y cuándo», destacó Velásquez.

Algunas unidades educativas así lo han hecho, como es el caso del Colegio San Agustín de El Paraíso, en Caracas. El 29 de octubre, la dirección envió un comunicado con detalles del proceso de vacunación que se llevaría a cabo el 1 de noviembre.

Los requisitos solicitados para la vacunación por el Ministerio de Salud y el colegio eran: presencia de un representante del estudiante; original y copia de la cédula de identidad del estudiante y su representante y una autorización escrita firmada por el representante. En otros colegios, si el estudiante no tiene cédula, solicitan partida de nacimiento. 

4. Niños pueden contribuir al control de la pandemia

Los niños, niñas y adolescentes también pueden transmitir el virus, por lo cual las Svpp señala que es poco probable que la sola vacunación de los adultos frene la cadena de transmisión en la comunidad.

«Los datos recientemente publicados muestran que los niños y adolescentes están ahora propagando la enfermedad en sus comunidades y hogares, por lo cual se debe iniciar la vacunación en estos grupos etarios a la brevedad posible», destacó la sociedad en su comunicado del 29 de octubre. 

Aunque la mayoría de casos graves de COVID-19 se presentan en adultos con otras enfermedades o con edades avanzadas, los niños también pueden tener formar severas de la enfermedad. Así, para los expertos, la vacunación en este grupo tiene el objetivo de proteger a los más pequeños y a sus familias y contribuir a controlar la pandemia. 

En una transmisión en Instagram el 29 de octubre, junto al infectólogo Julio Castro, la expresidenta de la SVI, María Graciela López, llamó a no minimizar el COVID-19 en niños, particularmente aquellos que están en mayor situación de vulnerabilidad.

«Los que hemos visto más complicados han sido los niños con comorbilidades, síndrome de Down o algún tipo de cáncer, que son los que han llegado severamente enfermos», destacó la infectóloga pediatra del hospital J. M. de los Ríos. «Yo comenzaría vacunando por encima de 3 años». 

Para Julio Castro, profesor del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (IMT-UCV), la estrategia ideal sería que cada adolescente que se vacune, y posteriormente cada niño o niña, también lleve a vacunarse a un adulto que todavía no se haya puesto alguna vacuna contra el COVID-19. 

«Tenemos que hacer un énfasis importante en vacunar a las personas adultas no vacunadas, porque son la población de mayor riesgo», expresó. «Debemos ir a una campaña dual de vacunación»

5. Expertos piden más evidencias sobre vacunas cubanas

Un anuncio volvió a encender las alarmas entre la comunidad científica y las familias venezolanas. El 21 de octubre, la vicepresidenta de la administración de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, anunció que Venezuela vacunaría a niñas y niños desde los 2 hasta los 12 años con la vacuna cubana Soberana 02, ya utilizada en Cuba en niños. 

Sin embargo, las sociedades científicas y organizaciones del país aún califican a Soberana 02 y Abdala como vacunas candidatas ante la falta de publicaciones avaladas con los resultados de los ensayos clínicos. Así, alertan que su aplicación, por ahora, solo se permite en el marco de estudios. 

«Al tratarse de productos que no han cumplido con todas las etapas de las normas internacionales para el desarrollo de vacunas y no contar con el reconocimiento de los organismos internacionales competentes, su aplicación en cualquier edad tendría carácter experimental», alertó el Cenabi en su comunicado del 25 de octubre. 

Si se trata de una investigación, alerta el Cenabi, se requiere un Consentimiento Informado por escrito del representante, la aceptación expresa del niño mayor de 7 años en un documento de Asentimiento Informado y la aprobación por el Comité de Bioética para la Investigación correspondiente.

La falta de cualquiera de estas tres autorizaciones «es suficiente para impedir la aplicación del producto». 

«Uno lo que está cuestionando no es que vacunen a los niños. Qué bueno que vacunen a los niños, pero el cuestionamiento es que los vacunen con productos que no están todavía evaluados adecuadamente para decir que son seguros para los niños, y los niños son una población muy vulnerable», expresó Gladys Velásquez.

«Ni siquiera se han publicado todos los estudios en adultos en revistas científicas de calidad. Esa es la gran objeción: si tienen tan buenos resultados, por qué no los han publicado para que pares de ellos evalúen el proceso, los resultados y la metodología que usaron», añadió.

La especialista en bioética indicó que los expertos no se opondrían si la vacuna ya estuviera aprobada para esas edades, pero destacó que hay pautas internacionales y nacionales a seguir, como el Código de Ética para la Vida. Así, llamó a los padres a estar atentos si convocan a sus hijos a una vacunación, pues tendrían que ver qué vacunas se utilizarán.

«El llamado a los padres es que si van a vacunar a sus hijos, que vayan al lugar y vean qué vacuna le van a poner. Si le van a poner una vacuna experimental, están en todo su derecho a negarse que se la pongan. Y si se quiere hacer un estudio, tiene que haber por delante un protocolo, una comisión de bioética aprobando el estudio, el consentimiento y el asentimiento del niño», señaló la presidenta del Cenabi.

Hasta inicios de noviembre, la Sociedad Venezolana de Infectología y la Academia Nacional de Medicina tampoco recomendaban la vacunación a niños, niñas y adolescentes con Soberana 02 ni Abdala por la falta de estudios revisados por otros científicos y publicados en revistas de prestigio.