Pacientes renales de Maracaibo piden ser tratados en condiciones seguras - Efecto Cocuyo

SALUD · 10 AGOSTO, 2020 20:58

Pacientes renales de Maracaibo piden ser tratados en condiciones seguras

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

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Sin ascensor óptimo, sin ventilación, sin transporte, sin personal suficiente para su atención y con pocas máquinas permanecen más de 40 pacientes renales que se dializan en el Hospital Universitario de Maracaibo del estado Zulia.

“No tenemos ascensor. De los pacientes renales hay muchos que están en silla de ruedas, otros en cama. Cuando el ascensor funciona, funciona hasta el piso seis y tenemos que atravesar el piso siete y el piso ocho, que están llenos de pacientes COVID-19“, dice José Luis Tello, uno de los integrantes del grupo de pacientes renales del hospital.

Tampoco tienen una sala de espera adecuada: solo hay diez sillas y no hay aire acondicionado para soportar las altas temperaturas. Como solución, alrededor de 15 pacientes y sus familiares optan por esperar en la planta baja debajo de un árbol durante cuatro o cinco horas.

Tello asegura que muchas enfermeras han renunciado, mientras que otras se han contagiado de COVID-19 en el hospital, centro centinela para la atención de coronavirus en la capital zuliana. Los pacientes calculan que cuentan con menos de la mitad de las enfermeras necesarias para conectarlos a las máquinas y para velar por su atención. Destacan que las enfermeras además perciben salarios muy bajos que se acaban en gastos de transporte.

“Una enfermera no puede estar vigilando seis, siete pacientes. Es una cuestión delicada porque nos conectan y toda la sangre de nosotros pasa a la máquina. Si nos baja la tensión, o cualquier coágulo afecta el proceso, no tenemos suficientes enfermeras. Algunas llegan tarde porque no tienen transporte ni gasolina y les están pagando cerca de 700.000 bolívares. Una sola hoy tuvo que pagar Bs. 300.000 desde el centro hasta el hospital. Ya esa persona no puede venir mañana o pasado mañana a trabajar porque no le queda dinero”, agrega Tello.

La falta de transporte y de gasolina también afecta a los pacientes, que deben trasladarse a pie durante horas. Es el caso de Betty Martínez, paciente desde hace cinco años. Con un accidente cerebrovascular, una fractura de fémur y retención de líquidos, permanece en silla de ruedas. Su familia contaba con ayuda desde hace un año, pero la persona que hacía el transporte ya no tiene gasolina. Ahora la señora Betty debe ser empujada por su hija hasta la zona donde viven y el trayecto puede durar dos horas. 

Además cuentan con menos máquinas. Hasta la semana pasada, los pacientes fijos contaban con 13 máquinas, pero ahora solo cuentan con nueve. Mientras, el número de pacientes renales con COVID-19 que ingresan al hospital asciende.

“A medida que ha ido aumentando la cantidad de pacientes de diálisis con COVID-19 de otras unidades, se ha ido saturando el hospital con pacientes renales con COVID-19, pero solo tienen tres máquinas para dializar. Imaginen 40 personas para dializarse con tres máquinas. Se llevan personal prestado de la unidad a donde están los pacientes con COVID-19 y quedamos con menos enfermeras”, expresa Tello.

Este lunes 10 de agosto, el Grupo de pacientes renales del Hospital Universitario de Maracaibo entregó una carta a la directiva del hospital para pedir ser tratados en condiciones seguras. Exigen que se mejore el hospital o que se les reubique en otros centros de diálisis cerca de sus zonas de residencia, y que estas unidades sean reforzadas con personal.

La Comisión para los Derechos Humanos del estado Zulia (Codhez) también denunció la situación e indicó que es deber del Estado venezolano garantizar las mejores condiciones posibles para el tratamiento de los pacientes renales. “El abordaje de la emergencia por COVID-19 debe hacerse de forma integral, dando un mayor cuidado a las personas más vulnerables desde el punto de vista económico y médico”, publicó Codhez en Twitter.