Organizar, dotar y entrenar al personal de salud: claves ante el coronavirus en hospitales - Efecto Cocuyo

CORONAVIRUS · 28 MARZO, 2020 23:55

Organizar, dotar y entrenar al personal de salud: claves ante el coronavirus en hospitales

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett Fotos por EFE

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Organizar al personal de salud, entrenarlo y dotarlo con equipos de protección personal (EPP), insuficientes a nivel mundial, son tareas necesarias en todos los centros de salud en medio de la pandemia de COVID-19, la enfermedad del nuevo coronavirus, según afirman especialistas latinoamericanos.

Natalia Salazar, ginecóloga y obstetra venezolana e integrante del Servicio de prevención de riesgos laborales del Hospital Clínico San Carlos en Madrid, España, destaca que la formación y organización de los trabajadores de salud es tan importante como la dotación de equipos de protección personal para evitar contagios.

“El equipo de protección personal solo, sin las medida organizativas, no va a funcionar. Además debe haber medidas de protección según las tareas que se realizan según el espacio”, dijo este viernes, 27 de marzo, en la quinta teleclínica sobre Infectología organizada por el programa SOS Telemedicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La especialista, quien en Venezuela trabajó en la Maternidad Concepción Palacios, en Caracas, resalta que la distribución, colocación y retiro eficaz de los equipos, la categorización del personal a partir de la evaluación de riesgos y la identificación de las responsabilidades por área son aspectos que hay que resolver para poder atender a los pacientes en medio de la epidemia.

“Si prevemos que vamos a tener un volumen importante de pacientes, debemos ir formando a todos los profesionales que se van a incorporar a la atención”, indica.

Aunque asegura que el ritmo vertiginoso con el que avanza la epidemia en España a diario genera cambios en los procedimientos, la piedra angular sigue siendo el lavado de manos. Otras medidas son el distanciamiento del paciente potencialmente contagioso y la higiene de las zonas de trabajo. Afirma que mantener informado a todo el personal de salud resulta de igual importancia.

Para Carlos Torres-Viera, infectólogo venezolano del Centro de Medicina Tropical y enfermedades infecciosas del sur de Florida, en Miami (Estados Unidos), el personal expuesto al coronavirus corre riesgo de contraer la enfermedad y quedar “inactivo”, en términos laborales, durante el tiempo que dure la infección y su recuperación.

Una de las claves en su unidad, donde la mitad de los pacientes tienen COVID-19 o alta probabilidad de tenerlo, ha sido minimizar el contacto con los pacientes.

“Se distribuye el trabajo. Confiamos en una sola persona para la evaluación física del paciente. El control del ventilador mecánico y las bombas están fuera de la habitación del paciente para que el personal no tenga que entrar y salir tanto”, explica.

Trabajar en equipo, lavarse las manos y protegerse con mascarillas al momento de ver pacientes son pasos cruciales para prevenir que profesionales de la salud se infecten de personas que tengan COVID-19 o que muestren otros síntomas previos.

“Si el paciente va a ser intubado, aspirado o nebulizado, el personal se coloca una mascarilla N95”, agrega.

En el caso de Venezuela, donde es obligatorio el uso de mascarillas en la calle, Manuel Figuera, coordinador del evento y vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI), llamó a las personas a usar los insumos con criterio.

“Los guantes en la calle dan falsa sensación de seguridad. Si uno tiene los guantes y se toca la cara con las manos contaminadas, acumulas el virus y te puedes contagiar. Dejemos el tapaboca quirúrgico, las mascarillas para el personal de salud. Usen en la calle el de tela”, dice.

Riesgos y experiencias

María Luisa Ávila-Agüero, jefa de Infectología del hospital de niños “Carlos Sáenz Herrera”, en San José de Costa Rica, destaca que la protección del personal sanitario es una prioridad a la que se le debe otorgar sentido.

“Como personal de salud tenemos riesgos de adquirir la enfermedad, dependiendo de las zonas en las que vamos a trabajar, y también tenemos factores de riesgo”, indica la infectóloga y pediatra. Indicó que en su centro de salud habilitaron un hospital de campaña para los pacientes con síntomas respiratorios y también abrieron una unidad de COVID-19 en su servicio.

Jaime Torres, médico internista e infectólogo, jefe de Infectología del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, señala que las áreas con mayor riesgo de exposición al COVID-19 son las emergencias, las unidades de enfermedades infecciosas y las unidades de cuidados intensivos.

Para Torres, los trabajadores de la salud mayores de 65 años o con alguna patología que pueda complicarse deben ser reubicados, de ser posible, en otras áreas y con tareas que reduzcan su exposición a pacientes que tengan COVID-19 o que se sospeche que lo tengan.

El miembro fundador de la Asociación Panamericana de Infectología expuso el ejemplo de Wuhan, en China, donde al principio la probabilidad de infección en los trabajadores de la salud fue tres veces mayor a la de la población general y muchos se convirtieron en vectores de transmisión en sus hogares.

Torres explicó que, como las instituciones de Wuhan se estaban quedando con un número limitado de trabajadores de la salud, miles de médicos fueron enviados a la ciudad bajo medidas más “drásticas” para resguardarlos: uso de equipos de protección de cuerpo completo, mascarillas de filtrado y separación de sus familias.

“Una vez que se identificó que era un riesgo importante, cuando llegó un numero grande de trabajadores de salud no hubo nuevos casos”, dice el infectólogo.

Según Ávila-Agüero, también exministra de salud de Costa Rica, las medidas que se tomen con el personal de salud que se enferme pueden generar un efecto en ellos.

“En Wuhan muchos médicos no se fueron para sus casas sino que los instalaron en hoteles, pero la tasa de recuperación fue mejor en los que pudieron ir a sus casas. La salud mental también influye. Esto indica que vamos a tener que trabajar en el estrés postraumático”, añade.

Venezuela

Jaime Torres, profesor del Instituto de Medicina Tropical de la UCV, subraya que en medio de la contingencia, los trabajadores deben tomar precauciones con todos los pacientes.

“Aquí un paciente llegó con fiebre y diarrea y no se tomaron las medidas de prevención adecuadas en el manejo, y resultó tener COVID-19. Deberíamos tomar precauciones para el manejo de cualquier paciente mientras dure la contingencia, independientemente de la sintomatología. No debemos descuidar el manejo de individuos asintomáticos y con síntomas no clásicos de la infección”, explica.

Torres, miembro fundador de la Asociación Panamericana de Infectología, resalta que Venezuela es especialmente vulnerable por las fallas en la infraestructura hospitalaria y la intermitencia en el suministro de agua. El déficit de personal es otra de las variables presentes: solamente un tercio de los médicos que se encuentran en las emergencias de los hospitales cuenta con alguna especialización.

Sobre el uso preventivo de los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina, en combinación con los antibióticos azitromicina o levofloxacina, destaca que su administración en forma indiscriminada puede generar toxicidad. Alerta que si no se hacen electrocardiogramas antes y durante la administración de los medicamentos, las personas pudieran complicarse con arritmias e incluso fallecer.

“Estamos trabajando sin cartas de navegación, estamos aprendiendo en el camino. Debemos cuidar los pocos recursos que tenemos”, expresó.