Falta de medicamentos y equipos convierte a hospitales en "grandes ambulatorios" (III) - Efecto Cocuyo

SALUD · 20 AGOSTO, 2019 20:40

Falta de medicamentos y equipos convierte a hospitales en “grandes ambulatorios” (III)

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

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Nadie llamó para saber si había cupo o antibióticos en el hospital José Manuel de los Ríos. No sabían si la iban a poder recibir, pero el vehículo que trasladaba a Johanny la llevó directo hasta el principal centro pediátrico del país, ubicado en el oeste de Caracas. Sus padres guardaban la esperanza de que allí hubiera más insumos y medicamentos que en su natal estado Guárico.

Poco pudieron hacer los médicos por Johanny, ya enferma de gravedad. La niña, apenas en edad de lactancia, falleció el primer fin de semana de agosto por un shock séptico.

Ni siquiera por ser el centro de referencia nacional en pediatría, el J.M. de los Ríos se salva de las fallas de insumos básicos, medicamentos y equipos. La intermitencia en el suministro de antibióticos de amplio espectro, como los utilizados para tratar el caso de Johanny, se ha vuelto una constante.

“A veces no tenemos cupo ni antibióticos y los pacientes nos dicen que ya han visitado otros hospitales, pero ¿qué podemos hacer? ¿cómo le decimos a una persona que viene desde tan lejos que no podemos atenderla porque no tenemos esto ni esto?”, explicó una médico de la emergencia del J.M. de los Ríos al equipo de Efecto Cocuyo.

El fin de semana que falleció Johanny,  el servicio del hospital pediátrico no disponía de antibióticos. Los padres de los niños y adolescentes que acudieron al centro asistencial en busca de atención médica tuvieron que proporcionar el tratamiento.

Esta situación se repite en el resto de los hospitales del país que integran la red pública de salud.

Sin embargo, ante la ausencia de datos estadísticos oficiales que permitan hacer un diagnóstico del Servicio de Emergencias Médicas en los hospitales públicos, la ONG Médicos por la Salud realizó por primera vez en noviembre de 2018 una medición de los niveles de escasez en las salas de urgencias del país, estudio que luego fue difundido en la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH).

Los especialistas crearon un “puntaje de desabastecimiento” basado en la disponibilidad de 20 insumos y equipos indispensables en todo servicio de emergencia, como insulina, inhaladores, esteroides, antibióticos, desfibriladores y otros.

Para el momento de divulgación del estudio, la ENH reportó que el nivel de desabastecimiento de las salas de urgencias de los centros públicos alcanzó 51%. La data corresponde a 40 hospitales de 24 estados del país monitoreados por la ONG entre el 10 y el 16 de noviembre de 2018.

Efecto Cocuyo replicó este instrumento de medición y constató los niveles de desabastecimiento en las emergencias de cinco hospitales de referencia y alta complejidad ubicados en el Área Metropolitana de Caracas: el J.M. de los Ríos, el Dr. Miguel Pérez Carreño, el Hospital Universitario de Caracas, el Domingo Luciani y la Maternidad Concepción Palacios.

Entre el 1 y el 12 de agosto de 2019, el equipo de Efecto Cocuyo visitó las emergencias de estos hospitales y conversó con médicos, enfermeras y personal auxiliar que laboran en las salas de urgencia.

Tras finalizar el monitoreo, se halló que en los centros asistenciales evaluados el promedio de escasez fue de 42% y que ninguna de estas áreas contaba con un equipo propio para realizar rayos x.

“El equipo de rayos X está dañado. Usamos un equipo prestado del servicio de Cirugía II. El tomógrafo tiene año y medio que no sirve. Se usa un tomógrafo prestado, pero es previa cita y ahí no hacen tomografías de emergencia”, dijo un médico del hospital Domingo Luciani de El Llanito.

Los equipos para hacer radiografías en el hospital Pérez Carreño están paralizados | Foto: Mariana Souquett

En el caso de los cinco centros de salud visitados, los entrevistados reportaron que la dotación de insumos es intermitente e insuficiente para cubrir las necesidades de la población que acude a la red pública.

Para la evaluación del estado de las emergencias, también se consideró lo establecido en la Gaceta Oficial 36.090 publicada en 1996, donde el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (ahora Ministerio del Poder Popular para la Salud) establece los requisitos que debe cumplir este servicio a nivel arquitectónico, de recursos humanos y equipos médicos.

El artículo 32 de esta normativa señala que los establecimientos de salud deberán tener un equipamiento fijo de soporte básico de vida que incluye, entre otros, laringoscopio, ventilación mecánica y balón de insuflación manual tipo ambu. Pese a tener varios de estos equipos en las emergencias, los entrevistados precisaron que en la mayoría de los casos no eran suficientes para atender a todos los ingresos o no se les hacía ni el mantenimiento ni la esterilización requerida.

“De los 10 ventiladores que habían asignado a la emergencia en un principio, solo tres funcionan. Nada más en la terapia intensiva debería haber seis operativos”, explicó un trabajador de la emergencia del Clínico Universitario. “Tenemos ambu, pero no podemos usarlos porque están llenos de las secreciones de los pacientes y no hay cómo limpiarlos”.

En el caso del hospital pediátrico, la ventilación mecánica sirve a medias. “A veces tenemos que desarmar tres o cuatro ventiladores para que nos funcione uno”, contó una residente del servicio. De 10 ventiladores mecánicos, solo uno funciona.

Añadió que de nada les sirve contar con un laringoscopio porque el equipo no cuenta con luz y no ha sido reparado.

El laringoscopio de la emergencia no sirve. Las baterías para la luz no funcionan y siempre tenemos que ir a terapia intensiva a pedir prestado el equipo porque, sin luz, no podemos ver nada. Si ese lo están usando, tenemos que esperar a que terminen”, continuó. La misma situación se replica en el hospital Domingo Luciani, pues el laringoscopio de la emergencia tampoco cuenta con luz.

Las dificultades para esterilizar los instrumentos quirúrgicos es otro obstáculo que deben superar los trabajadores de la red pública y que restringe la operatividad de los servicios de emergencia.

“Yo tenía previsto parir en la Maternidad Concepción Palacios. Ya había hablado con los médicos y el personal de salud; pero el día que vine, no tenían cómo hacerme la cesárea porque los instrumentos no estaban esterilizados. Terminaron refiriéndome al Clínico Universitario”, contó Maritza Guedez, una paciente.

Debido a la falla en las calderas (utilizadas para esterilizar los instrumentos), la Maternidad Concepción Palacios, el J.M. de los Ríos y el Clínico Universitario deben solicitar apoyo a otros centros de salud para la esterilización de los materiales.

La crisis hospitalaria ha golpeado con fuerza a los centros de salud de alta complejidad. La imagen que tenía Luis, un joven residente de Medicina Interna, del Domingo Luciani se ha ido desdibujando. Su hospital tiene cada vez menos servicios que ofrecer a los pacientes.

“Este es un Hospital tipo IV. Por la organización del Ministerio de Salud y a nivel internacional, los Hospitales tipo IV son aquellos hospitales grandes que tienen todo. En teoría yo no puedo referir a ningún paciente, pero la realidad es otra”, aseguró el joven médico. “Ahora es un ambulatorio grande porque muchas cosas no se están haciendo”.

La identidad de las personas consultadas para este trabajo fue modificada o resguardada a petición de los entrevistados