Siete claves para entender las elecciones y el diálogo en Venezuela, según Jennifer McCoy

POLÍTICA · 30 ENERO, 2018 20:36

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Shari Avendaño | @shariavendano


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La petición de celebrar elecciones presidenciales antes del 30 de abril, hecho por el «número dos del chavismo», Diosdado Cabello, frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) puso en alerta a la comunidad internacional.

Por su parte, el presidente Nicolás Maduro se proclamó como candidato a la reelección el 24 de enero frente al sector de trabajadores del transporte.

Mientras desde el Gobierno aseguran que van a ganar los comicios, la oposición venezolana está en pleno proceso de validación de sus partidos para posteriormente decidir si participar o no.

A propósito, la ex directora del Centro Carter para las Américas y profesora  de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Georgia, Jennifer McCoy,  detalló para el Obsevartorio Global de Comunicación y Democracia algunas las claves que responden a la gran interrogante de si las elecciones presidenciales pueden «salvar» a Venezuela.

1-. Elecciones sin condiciones son una «bofetada» al diálogo. Explicó que comenzar una campaña electoral sin haber llegado a un acuerdo sobre condiciones electorales más justas, la posible apertura del canal humanitario, la autonomía de la Asamblea Nacional y el levantamiento de las sanciones de deuda que impuso Estados Unidos, sería una distracción, prolongaría el sufrimiento de las personas y destruiría las negociaciones.

2-. ¿Participar o no?: La oposición debe decidir si presentarse a las elecciones o arriesgarse a ceder el poder al Gobierno por otros 6 años más. Afirma que anteriormente ha sostenido que  la participación es necesaria, «incluso si las elecciones son injustas y sucias; ya que son un medio para redirigir al país hacia la democracia«.  Agrega, que por lo general, en regímenes autoritarios que aún convocan elecciones, es mejor participar que ceder todo el poder al gobierno.

3-. Mala jugada de la oposición: La docente comentó que la participación de la oposición en los dos procesos del año pasado habría permitido que los ciudadanos denunciaran los abusos, de forma que ejerciera presión en en el diálogo en República Dominicana para que las condiciones electorales mejorasen. Por el contrario, la oposición se dividió entre quienes querían la abstención y quienes querían participar, dejando que el Gobierno tuviera victorias rotundas en ambas elecciones.

4-. Primarias: «La oposición política está dividida por ambiciones personales y direcciones estratégicas competitivas. Aún no ha presentado un candidato de unidad que pueda capitalizar la confianza y el apoyo de un gran sector de aquellos que están cansados del desastre económico», sentenció.

5-. ¿Una posible solución?: La Unión Europea debe seguir el ejemplo del Grupo de Lima para dejar claro que, si las elecciones no son transparentes, abiertas a todas las partes y con un monitoreo internacional confiable, las mismas carecen de legitimidad y no serán reconocidas. Los países que impusieron sanciones a figuras del Gobierno deben dejar en claro las condiciones bajo las cuales suspenderían o levantarían las sanciones, detalló McCoy.

6-. ¿Suspender las sanciones?: Los facilitadores de las conversaciones en República Dominicana deben dialogar con aquellos que manejan las sanciones para conectar las condiciones necesarias para suspender las medidas. Igualmente, es más probable generar un movimiento que lleve al cambio con formas más amplias de garantías mutuas: los funcionarios del Gobierno necesitan la garantía de que no va a haber una cacería de brujas si pierden el poder.

7-. Justicia transicional: Sin embargo, lo que más puede reducir el miedo en aquellas personas que se aferran al gobierno actual y que se mantiene en el poder es algún tipo de justicia transicional que permita a todos, los que no sean infractores graves, tener la opción de mecanismos de justicia alternativos que estén basados en reparaciones a las víctimas y promesas de que esas acciones no se repetirán.

Para leer el texto integro publicado por el Observatorio Global de Comunicación y Democracia, haga clic aquí.