Tres días después de la homilía, el 17 de enero, un grupo de oficialistas se congregó frente a la residencia del Arzobispo de Barquisimeto, donde gritaron insultos e improperios contra el prelado en rechazo a sus palabras ofrecidas sobre la situación política, social y económica del país.

Para monseñor López Castillo es muy importante mostrar fortaleza para poder demostrar que son mayoría los que quieren «una mejor Venezuela«. Así, ante posibles amenazas y represalias por parte del oficialismo, aseguró que «no tiene miedo porque solo está diciendo la verdad» y aseguró que el Gobierno «no cree en la libertad de expresión».