Militarización del Palacio Legislativo aniquila la institucionalidad democrática, alertan analistas - Efecto Cocuyo

POLÍTICA · 17 ENERO, 2020 19:02

Militarización del Palacio Legislativo aniquila la institucionalidad democrática, alertan analistas

Texto por Deisy Martínez @deicamar

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“Al Parlamento lo hacen sus diputados no una sede”. La frase se le ha escuchado decir a más de un parlamentario a raíz del desalojo forzado que sufrió el presidente de la Asamblea Nacional (AN) Juan Guaidó, junto a la mayoría opositora del Palacio Federal Legislativo, a partir del 5 de enero.

Pero politólogos advierten que la pérdida del espacio físico, la sede natural del Parlamento, sí es importante. Destacan que el gobierno de Nicolás Maduro demuestra una vez más de lo que es capaz mediante el uso de la fuerza. Alertan de que la militarización, con el apoyo de grupos irregulares armados, trae consigo el aniquilamiento de la institucionalidad democrática del país por ser el Legislativo el único poder independiente que quedaba.

“Lo que vimos el 5 de enero fue un acto de fuerza y lo que vimos el miércoles (15 de enero) fueron actos vandálicos. Maduro aniquila el Parlamento y no es un problema de la pérdida de un símbolo que es el Palacio Federal Legislativo y cómo afecta la imagen de la oposición sino de ultraje a la soberanía popular, a la institucionalidad del país y a la República”, expresa la politóloga Eglée González-Lobato.

La también Consejera de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela subraya que el conflicto planteado en la AN a través de un grupo de legisladores que no son leales a sus votantes aleja la posibilidad de una salida política y pacífica a la crisis. “El país entra en una situación compleja porque está en serio riesgo el Estado democrático por el desprecio al voto del pueblo y a la legalidad”.

El 5 de enero, ante la imposibilidad de ingresar a la sede de la AN por el cerco de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la juramentación de una junta paralela presidida por el diputado expulsado de Primero Justicia, Luis Parra, Guaidó y 100 diputados de oposición organizaron la sesión de instalación del período anual en la sede del medio informativo El Nacional. El 7 de enero los parlamentarios entraron a empujones al Palacio Legislativo, donde pese al corte de la luz eléctrica, sesionaron y juramentaron a Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Ese mismo día Parra ingresó al que fue despacho de Guaidó como presidente de la AN y “tomó posesión” del espacio.

El 15 de enero el componente militar no actuó pero sí grupos de civiles armados afectos a Maduro para impedir a punta de tubos, piedras, palos y hasta balas, que una comisión de legisladores de oposición verificara personalmente si se podía realizar la sesión de ese día en la sede del Parlamento. Esto porque ese miércoles los accesos al Palacio estuvieron militarizados desde tempranas horas. De nuevo, Guaidó ordenó sesionar “extramuros” y los diputados se trasladaron al anfiteatro de El Hatillo.

Qué hacer

La analista política Mariana Bacalao coincide en que lo sucedido en el Parlamento deja constancia de la “barbarie y la falta de límites del régimen” chavista-madurista al emplear militares y colectivos para tomar y controlar el Parlamento. “Y además la justificación desde el poder al decir que ese es un problema de la oposición, con alta dosis de cinismo. La pregunta es cómo desmantelar esa tiranía desde el juego democrático, de qué manera se actúa frente a eso, cuáles son las estrategias y el plan de acción”, cuestiona.

El 15 de enero, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, dijo que ellos no tenían la culpa de la “guerra a cuchillo” entre opositores y que la única directiva de la AN a la que se le permitiría el acceso al Palacio era la presidida por Parra cuando él lo solicitara. Un día antes, la Constituyente se declaró en sesión permanente en la sede del Parlamento a petición de Maduro, bajo la excusa de trabajar en un conjunto de leyes económicas que el Ejecutivo requiere que se aprueben. Desde entonces, los constituyentes son los únicos ocupantes del Palacio Federal Legislativo.

“El régimen puede despojar a la Asamblea Nacional del edificio y de otros símbolos, de lo que no puede despojarla es de su legitimidad”, opina el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, Benigno Alarcón.

Pero el analista y experto en negociación Werner Corrales cree que no por eso la mayoría opositora debe dejar de intentar recuperar el control del Palacio, ceder, a su juicio “sería un error gravísimo”. Cree que el liderazgo anti régimen debe concentrarse en activar la protesta en la calle en apoyo al rescate del Parlamento, dejar de estar a la defensiva y pasar a la ofensiva porque ya el madurismo demostró que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.

“Es el último episodio y lo perdemos si se consolida la toma de la AN, porque hasta el respaldo internacional se irá debilitando, es el momento de dar el todo por el todo, el país estará perdido y el ciudadano de a pie pagará el costo si no se da un giro dramático que ponga en tres y dos al gobierno”.

El politólogo Leonardo Morales acota que no ayuda a la comprensión ciudadana decir que la AN puede sesionar en cualquier parte porque el Palacio Federal Legislativo es el espacio natural y es un “atropello” y es “inaceptable” la prohibición de usarlo a los diputados electos por el pueblo.

Indicó que una solución a la crisis en el Parlamento, sin la intervención del Ejecutivo, sería instalar una sesión con todos los diputados y volver a escoger a la junta directiva, pues desde su punto de vista tanto la escogencia de Guaidó  con sus dos vicepresidentes (que habrían obtenido 100 votos), como Parra (dice que 81 votos pero sin acta que lo respalde) dejaron dudas relacionadas con el quorum parlamentario y los diputados habilitados para votar debido a la presencia de suplentes, cuyos principales estaban incorporados a una y otra sesión.

Pero los acontecimientos indican que la intervención desde Miraflores con la complicidad de legisladores disidentes continuará, sostiene, hasta que se llamen a elecciones parlamentarias sin garantías que permitirán al chavismo apoderarse de nuevo del Legislativo.

González-Lobato apuesta a una mayor presión internacional para obligar al régimen a cesar su hostilidad contra el Parlamento. “No creo que Rusia y China estén detrás de estas acciones, pareciera que son los grupos más radicales del entorno de Maduro los que tienen mayor poder de decisión en estos momentos”, concluyó.