Gobierno de emergencia no prospera por asimetría de poder y falta de incentivos, según politólogos

POLÍTICA · 7 JUNIO, 2020 12:00

Gobierno de emergencia no prospera por asimetría de poder y falta de incentivos, según politólogos

Texto por Ibis Leon | @ibisL

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Para el chavismo, la continuación del status quo es más potable que cederle cuotas de poder a la oposición en un eventual gobierno de emergencia, aun con todas las sanciones y amenazas en su contra, explica el doctor en ciencias políticas Guillermo Tell Aveledo.

“Se está apelando al interés de un sector que en realidad no quiere un cambio. Se parte de la idea de que el chavismo será lo suficientemente generoso como para ceder y minimizar su poder”, cuestiona.

La propuesta, que puso sobre la mesa el opositor Juan Guaidó desde las negociaciones auspiciadas por el gobierno de Noruega en 2019, se hace desde una posición de debilidad, en un escenario de asimetría en el que el chavismo se siente capaz de imponerse, sostiene el politólogo.

“La parte dominante del chavismo cree que puede ir aminorando a la oposición, por eso mientras esta propuesta se planteaba se estaba ejecutando en paralelo la Operación Alacrán y se continuaba con las medidas de socavamiento de la Asamblea Nacional de Guaidó”, expone.

En su opinión, para que una propuesta así prospere, Maduro y su entorno tendrían que sentirse “acorralados”.

La falta de incentivos también es clave para explicar por qué la propuesta no cala en el chavismo. “Hay que saber qué quiere el chavismo. Pareciera que a ellos no les interesa la posibilidad de un exilio dorado o de mantener fortunas con persecución judicial, sino el mantenimiento del poder en Venezuela, entonces ¿qué garantías se ofrecen para que cedan?”, señala.

Para el doctor en ciencias políticas Daniel Varnagy, el gobierno de emergencia nacional “es una propuesta más idealista que realista”.

“La única verdadera intención del sistema que encabeza Maduro es preservar y maximizar los espacios de poder. No tiene como interés ni la democracia ni lograr beneficios para la sociedad civil como un todo, tampoco busca compartir esferas o cuotas de poder. Esa propuesta es idealista por cuanto desestima que este es un sistema que va a ser todo lo necesario para preservarse indefinidamente”, afirma.

Pero la oposición tampoco tiene como objetivo hacer que esta instancia se concrete, según Varnagy. “La situación política venezolana tiene muchas capas de intereses y de discursos. Ni el ingeniero Guaidó ni el gobierno chavista quieren que se concrete porque en Venezuela desde hace muchas décadas no hay ningún tipo de noción de transparencia administrativa y algunas de las premisas de esa propuesta de emergencia incluye una rendición de cuentas que nadie está interesado en dar”, opina.

El profesor universitario considera que falta no solo voluntad política de las partes sino independencia de poderes para que un gobierno de emergencia pueda prosperar.

“Esa propuesta tiene como base, aunque no lo dice taxativamente que existe alguna independencia de Poderes y alguna autonomía en los mismos, pero también parte de la premisa de que existe algún Estado de derecho y, en mi opinión, esto no existe en Venezuela”, asevera.

Acuerdo humanitario ¿una oportunidad?

El politólogo Guillermo Tell Aveledo ve en el acuerdo humanitario, recientemente firmado por el chavismo y la oposición, una “ocasión para la oportunidad” aunque aclara que no apunta ni implica alguna gestión de cogobierno.

“Lo bueno es que está la conciencia de los actores políticos que el problema social, económico, humanitario los sobrepasa, al menos hay un asomo de esa conciencia y es por ahí que se debe entrar”, argumenta.

Sin embargo, Varnagy sostiene que el documento técnico firmado con mediación de la Organización Panamericana de la Salud es un aspecto puntual y coyuntural para la movilización de una cantidad de dinero destinada a enfrentar la fase expansiva del COVID-19 y nada más.

“Yo no lo veo como un acuerdo marco ni general entre el sistema del señor Maduro y lo que desea hacer el señor Guaidó. Si esto funciona más adelante sí se pudiera dar otro tipo de acercamiento, pero en este momento es algo muy puntual”, responde.

Parlamentarias sin condiciones

Ambos analistas coinciden en que el escenario de elecciones parlamentarias sin condiciones para finales de este año es el más probable.

“Todo sistema de izquierda mientras más radical más electoralista es. Requieren de los actos mecánicos de votación para los cuales tienen todas las herramientas para salir victoriosos. De manera que es previsible pensar que el sistema de Maduro haga una convocatoria a elecciones con un resultado que muy presumiblemente termine siendo favorable a su gobierno”, argumenta Varnagy.

A su juicio, la pandemia también juega a favor de Maduro porque la comunidad internacional “va a hacer poco o ningún esfuerzo, desde el punto de vista pragmático, para que cambie la situación en Venezuela porque tienen sus propios problemas. Este es el año en el que la pandemia cambió el mundo”.

Destaca que mientras a Maduro lo desconocen 60 países, los otros 140 países restantes se mantienen al margen o reconocen al gobernante chavista.

El politólogo describe dos escenarios:

1️⃣ No se hacen elecciones y la ANC se abroga las funciones de la Asamblea Nacional hasta que se produzca un nuevo texto constitucional.

2️⃣ Se convocan los comicios y se registra una alta abstención, por la falta de estímulo y de confianza hacia los distintos sectores políticos, y la sociedad civil queda como una “gran huérfana” al perder la representación en los distintos ámbitos políticos.

“La elección sin garantías es de momento probable porque no se ha presionado lo suficiente y la oposición tampoco ha tenido posibilidad para presionar. Las acciones de la oposición están limitadas porque estamos en un gobierno autoritario que persigue, hostiga y limita”, explica el politólogo Aveledo.

El profesor universitario se inclina por el escenario en el que se convocan elecciones y la oposición termina participando, pero dividida “porque no tienen claridad estratégica”.

Incluso es posible que la participación de la oposición se expanda con la participación de sectores que no concurrieron en las presidenciales de 2018. “Esto pondría en juego la legitimidad reclamada por el presidente Guaidó que en cualquier caso no solo tiene fecha de vencimiento sino que es difícil de sostener o proyectar”, concluye.