Chavismo compite “cómodo” este #21Nov por la división del voto opositor, apuntan analistas

POLÍTICA · 19 NOVIEMBRE, 2021 08:00

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Ibis Leon | @ibisL

Foto por Mairet Chourio

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Aunque la base dura del chavismo está disminuida, por la pérdida de respaldo popular y el deslinde de importantes aliados del Polo Patriótico como el Partido Comunista de Venezuela y Patria Para Todos, el Psuv (Partido Socialista Unido de Venezuela) va “cómodo” a las elecciones regionales y municipales de este 21 de noviembre ante la división del voto opositor.

“El chavismo juega contra sí mismo frente al enanismo político de la oposición que no logró candidaturas unitarias. Va con sus bases populares desgastadas y con una oferta electoral pobre luego de estar al frente de gestiones deficientes y corruptas, por eso apelan a un cambio de imagen, se han salido del típico rojo, y exhiben una campaña paraguas que es “Venezuela tiene qué” con la que buscan presentar una imagen fresca”, expone la analista política Indira Urbaneja.

La fundadora del movimiento Chavismo Bolivariano advierte que el Psuv sigue alejándose del sentir de las bases al imponer candidatos que no resultaron electos en las elecciones primarias. Tal es el caso de Karina Carpio en Aragua, Nosliw Rodríguez en Cojedes o Gilberto Pinto en Sucre, entre otros.

“Las condiciones del chavismo son bastante adversas, uno de los elementos que permite visualizar con claridad esto es el hecho de que han tenido que decolorar el rojo en su campaña electoral, se ha decolorado el chavismo y empiezan a utilizar discursos publicitarios y de propaganda totalmente distintos al discurso radical que a veces exhibe (Nicolás) Maduro”, afirma el politólogo y ex militante chavista Nicmer Evans.

El politólogo considera que uno de los retos del oficialismo es expandir su base dura a por lo menos 30% del electorado para garantizar una mayoría en alcaldías y gobernaciones ante la posibilidad de que se registre una alta abstención.

Evans también apunta la presión internacional que recae sobre la administración de Maduro con las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea y la apertura de una investigación formal en la Corte Penal Internacional por la comisión de crímenes de lesa humanidad.

“Lo único favorable que tiene el chavismo para asistir a las elecciones del 21 de noviembre es la gran inversión que ha hecho para dividir a la oposición y las torpezas de la oposición”, manifiesta.

Escenarios

Para Urbaneja lo único que puede cambiar la configuración del escenario político es el voto castigo del chavismo que está descontento. “No veo al chavismo descontento votando contra Maduro o autoridades nacionales, por ejemplo, pero sí en contra de un gobernador ineficiente o de un alcalde corrupto porque la relación es más concreta y personal. Si el voto castigo se impone podríamos ver un mapa menos rojo”, señala.

Evans coincide en que el mapa electoral probablemente sea mayoritariamente rojo. Pero destaca el porcentaje de abstención como un factor determinante.

“El mapa hay que leerlo desde dos perspectivas: desde la cantidad de cargos ganados en donde seguramente habrá una proporción grande de color rojo en el mapa, aunque esto será directamente proporcional a la asistencia a votar: a mayor asistencia, menos rojo, a menor asistencia más rojo. La segunda lectura que hay que hacer es el piso político que obtiene cada fuerza política en cuanto a la distribución de votos porque ese respaldo podría iniciar todo lo que es un proceso de activación de referendo revocatorio o de primarias para las elecciones presidenciales de 2024”, señala.

¿Apertura?

El gobierno de Nicolás Maduro inició una serie de acciones, incluyendo una reforma judicial, y algunas concesiones con la designación de un Consejo Nacional Electoral más equilibrado y la invitación de organismos de observación internacional después de 15 años. ¿Es esto una apertura o una simulación?

Evans afirma que “es un juego de resistencia para tratar de zafarse de la presión internacional”. “Es evidente que no hay ninguna voluntad real frente a esta aparente flexibilización porque, a pesar de tener a los observadores internacionales en el país y una investigación en curso en la CPI siguen ocurriendo violaciones sistemáticas de derechos humanos en el país”, expresa.

Urbaneja sí considera que el régimen de Maduro está dispuesto a hacer concesiones porque necesita validarse ante la comunidad internacional. “El gobierno sabe muy bien jugar con el tiempo político, saben cuándo aflojar la cuerda y cuando tensarla, la apertura nunca va a ser completa, creo que está dispuesto a abrirse más en la medida en que también reciba mayor aceptación y reconocimiento de la comunidad internacional. El gobierno sigue destrabándose internacionalmente y, en función de eso, abren el compás”,  expone.