A cuatro años de la muerte de Chávez persiste el mesianismo político - Efecto Cocuyo

POLÍTICA · 5 MARZO, 2017 13:15

A cuatro años de la muerte de Chávez persiste el mesianismo político

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

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5 de marzo de 2013. 4:25 de la tarde. Cadena nacional. Nicolás Maduro vestido con camisa manga larga blanca, rodeado del alto mando militar y acompañado de Cilia Flores, Ernesto Villegas, Jorge Rodríguez, Jorge Arreaza y Elías Jaua, todos con caras largas inicia el mensaje en radio y televisión.

“Queridos compatriotas que nos escuchan y nos ven en todo el territorio de la patria… Hoy 5 de marzo, luego de haber acudido a la reunión del Consejo de Ministros y la dirección político militar de la revolución, nos dirigimos al hospital militar de Caracas a seguir la secuencia de salud de nuestro comandante presidente y en momento en que nos encontrábamos recibiendo parte y acompañando a sus hijas, sus hermanos y familiares recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo. A las 4:25 de la tarde de hoy 5 de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías”.

La cadena fue de 11:00 minutos, pero desde el minuto y 40 segundos en el que anunció la muerte de Chávez, el país ha continuado entre lo que el oficialismo quiere mantener como el legado del presidente que gobernó desde 1999 hasta 2013 y una economía que con la caída de los precios del petróleo ha hecho tambalear a la otrora maquinaria electoral roja y sus cimientos de lucha social, igualdad e inclusión.

Los politólogos Nicmer Evans y Jesús González conversaron con Efecto Cocuyo sobre el proceso que ha atravesado Venezuela, desde aquel 5 marzo hasta la fecha y cómo las condiciones de vida de los ciudadanos en este lapso han retrocedido de forma vertiginosa.

Evans analiza tres elementos: lo político, lo social y lo económico. Del primero resalta que los venezolanos están tratando de salir en este lapso del “cesarismo democrático” o aquella teoría de principios del siglo XX de Vallenilla Lanz sobre el “gendarme necesario”.

Con un liderazgo fuerte y único, Chávez condujo al país durante casi dos décadas, pero a su muerte para Evans la frustración es la palabra que más se repite por cómo se ha deteriorado la conducción política, económica y social del país.

“Estamos en esa etapa de ver si termina (el venezolano) de desprenderse de esa concepción mesiánica o está buscando otro mesías. Hoy tenemos nuevos personalismos políticos, nuevos actores. Ese es el primer elemento, una defraudación carismática, espiritual e histórica de ser conducido por un líder. Esto generó unos traumas fuertes en los primeros tres años y todavía en el cuarto no hemos podido salir de ello”, resalta.

A su juicio, el cambio de Chávez a Maduro significó también una ruptura del modelo, porque mientras el primero hizo su mensaje y política al ayudar al desposeído, el actual Presidente lo abandonó para dedicarse a priorizar el pago de la deuda externa y los tenedores de bonos.

“Hay una defraudación de la expectativa económica y se ha puesto en riesgo a la población vulnerable. Nos ha vuelto a condiciones peores que la IV República. No se habla de estado comunal, de socialismo, de socialización de los medios de producción. La política central que ha justificado es el pago de la deuda y esta crisis es la gente que vive de su trabajo la que la paga, con salarios bajos de entre 10 y 50 dólares”, afirmó.

Sin movilización social

Para Evans, en lo social la desmovilización  de este lapso pese a las graves condiciones tuvo su germen en la desintegración de las fuerzas vivas autónomas, pues por un lado Chávez la unió a su visión de Gobierno-Estado-Partido y la oposición también llevó por ejemplo a los estudiantes a dejar su independencia para convertirse en meros movilizadores.

“Hay una desactivación de la gente que no ve liderazgo político claro, que le proponga una salida a la crisis, ni la articulación de las fuerzas vivas para una salida social”, sostiene.

En esta idea, el politólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela, Jesús González, añade que en estos cuatro años el chavismo ha tenido un importante retroceso no solo en el país, donde son una minoría según las últimas encuestas, sino también en el plano internacional donde los cambios en países como Brasil, Argentina y Uruguay, dan cuenta de que la región está buscando un nuevo proyecto de desarrollo.

Por eso señala que la situación interna es tan compleja, que ni con la oposición sola ganando todas las elecciones ni el Gobierno por su lado, podrán darse los cambios que reclama la sociedad.

“El país no ve un rumbo claro hacia dónde dirigirse. Queremos más democracia dicen las encuestas, pero esa mejora de calidad de vida necesita debate y acuerdos, que la gente sepa que significa eso”, refiere González.

Añade que mientras el legado de Chávez se sustentó en un plan de la patria con un barril del petróleo a 80 dólares, hoy en día el oficialismo debe repensar su modelo porque los precios no están cercanos a ello y nadie puede basar un plan en supuestos no reales.

Al hablar sobre la oposición, Evans dice que se comportan como el chavismo porque solo se perfilan liderazgos únicos como el de Henrique Capriles, Leopoldo López y Henri Falcón, que solo hablan de cambio pero sin propuestas, mientras que González recomienda a los factores de la Mesa de la Unidad Democrática seguir presionando por la vía electoral, donde tienen la ventaja.

Sin embargo los dos coinciden es que en el horizonte actual, ni hay procesos ni líderes nuevos que logren despertar la aceptación de los venezolanos, ni propuestas diferentes, por lo que todo lleva al escenario electoral del 2018, con la renovación del presidente de la República.

Foto: JPsuv