De la estupidez a la inopia - Efecto Cocuyo

OPINIÓN · 6 ABRIL, 2019 05:25

De la estupidez a la inopia

Ver más de

Antonio José Monagas

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Según los imbéciles, el mundo es un espacio en el cual cada fracaso debe suceder a otro. Pero de mayor contundencia. De esa forma, de acuerdo a estas personas, embotadas por ideas que no terminan de compendiar, el fracaso fortalece la temeridad de los necios. Por eso, los imbéciles sumados a los idiotas, son cada vez mas dados a actuar desde un ejercicio de política de bajo espectro. Por eso, casi siempre, esos gobernantes así caracterizados, o son o se las dan. O en el peor de los casos, se rodean de personajes suscritos a cualquiera de estas categorías culturales.

Entre las equivocaciones, imprecisiones y rarezas que cualquier persona pueda cometer, aunque sea adrede, su efecto no será del tamaño o de la vastedad de aquel que pueda consumar o perpetrar el imbécil, el idiota o el necio. La diferencia estriba en que los errores de quienes por ilusos, soñadores o idealistas puedan consumar un yerro, en comparación con los cometidos por el grupo de imbéciles, idiotas o necios, está algo cercana a alguna verdad de Perogrullo. Pero que no por obvia, pudiera dejar de contener un ápice de argumento de posible contundencia ante un problema de profunda consideración.

También pudiera ser que alguien defienda aquella tesis planteada alrededor de la vivencial hipótesis que hasta de las propias torpezas, cometidas en un momento particular, puede aprenderse a vivir. Sobre todo, si las mismas son capaces de brindar alguna idea, percepción o experiencia que pueda convertirse en conocimiento de posible aprovechamiento. Pero esto no ocurre en el caso de esos personajes de marras empeñados en caerse para no levantarse seguidamente.

En política, las torpezas tienen consecuencias incapaces de funcionar distintamente de las que escasamente pueden conseguirse en la imbecilidad, la idiotez o la necedad. O sea, desde la torpeza. Por eso se dice, que nada hace mejor a un gobernante dictador, tirano o militar disfrazado, que el estilo torpe utilizado a manera de bitácora.

Esto es exactamente lo que retrata la crisis de gobernabilidad que enterró al gobierno venezolano hasta el mismo momento en que presumió ser legítimo. Aunque la necedad había ofuscado los criterios aducidos para gobernar y que terminaron por sofocar cualquier ápice de razón con la que, hasta un cierto tiempo, pudo justificarse en el poder. Pero siempre actuando a la sombra de la torpeza. Sobre todo, cuando consiguió en la torpeza la fuerza para atropellar todo cuanto tuviera la marca de democracia representativa.

Haber intentado cambiarla por lo que llamó democracia “participativa y protagónica”, no le prestó las indulgencias que pretendió conseguir para purgar los pecados por omisión. Asimismo, los errores cometidos discrecional, escrupulosa o sigilosamente. Aunque errores al fin, sirvieron de mampara al modelo que fue elaborándose durante los primeros doce años y que luego fueron perfeccionados  en términos de la malignidad contenida. Así se sirvió de tan maléfico manual para terminar de desgobernar al país. Y que a manera de disfraz ideológico, le llamó: socialismo del siglo XXI.

Política de espaldas al país

Armados de una desventurada vocación de sacrificio encubierto mediante una narrativa que buscaba confundir como medio de engaño, el aludido socialismo, más parecido a cualquier estilo político del oscurantismo del siglo XI bajo una oscuridad deliberada, estos engreídos gobernantes creyeron que todo vendría a favorecer sus eventos y acciones.

Pero en política es posible pasar inadvertida la misma piedra causante de las repetidas caídas. Y aunque esto no es fácil evitar, es cuestión de análisis de cualquier gobierno que se precie un tanto de su talante, lo cual no es propio de gobiernos autoritarios. Menos de regímenes totalitarios.

Fue así como el gobierno socialista, supuestamente inspirado en el ideario bolivariano, asunto éste que no resulta del todo convincente, prefirió gobernar “a la torera”. O sea, evitando que sus procesos de elaboración y toma de decisiones se hicieran del conocimiento del país. Es decir, impuso sus decisiones amparado en la práctica alevosa de justificar, la gestión pública emprendida. Así lo hizo a costa de cualquier precio. Peor aún, siempre estructurando su discurrir de la estupidez a la inopia.

* * *

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

ESPECIALES · 22 OCTUBRE, 2019

Infancia de luto

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Parir y nacer en la Venezuela del hambre

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Misses y santos

Texto por Ana Griffin y Reynaldo Mozo Zambrano

ESPECIALES · 28 MARZO, 2018

Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro

Texto por Julett Pineda y Edgar López

ESPECIALES · 30 MAYO, 2019

El amargo cacao venezolano: entre el delito y el asedio oficial

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

OPINIÓN · 9 DICIEMBRE, 2019 05:36

El cromosoma “Y” puede estar condenado

La pérdida del cromosoma Y es una manifestación de una inestabilidad genómica más amplia.

OPINIÓN · 9 DICIEMBRE, 2019 05:13

Maduro quiere llevar gallinas y biblias a las escuelas

El sistema educativo laico no se casa con religión alguna. Tampoco las ataca

OPINIÓN · 8 DICIEMBRE, 2019 05:27

La hora de la sociedad civil

Las organizaciones de sociedad civil que han ido trabajando sostenidamente en el país tienen un una musculatura social que es altamente necesaria

OPINIÓN · 7 DICIEMBRE, 2019 05:51

De la zulianidad vapuleada

La zulianidad se amalgamó en los sentimientos y vocación musical de todo nativo del territorio zuliano.