OPINIÓN · 28 DICIEMBRE, 2020 04:19

Ciencia de la nutrición bajo la lupa

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Paulino Betancourt Figueroa | @p_betanco

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“Las revistas también deben tener políticas sobre la divulgación de conflictos de intereses”

La investigación relacionada con el área de la nutrición es increíblemente compleja y difícil de estudiar. No es tan fácil como descubrir si algo es bueno o malo para nosotros, a pesar de los muchos titulares periodísticos que nos hacen creer lo contrario. Según un nuevo análisis publicado en la revista PLOS One, la industria de los alimentos tiene sus manos metidas en la investigación relacionada con el valor nutricional de ciertos productos.

En el trabajo se indica que uno de cada ocho estudios publicados en el área de nutrición está relacionado con las empresas, lo que genera un conflicto de intereses que tiende a producir resultados favorables para las ventas y potenciales consecuencias engañosas para el público. El conflicto de interés en una investigación se refiere al sesgo que podría generarse por  razones financieras o de otra naturaleza, comprometiendo el juicio del investigador. 

Hasta donde reportan los autores, esta es la primera revisión sistemática sobre el alcance y la naturaleza de la participación de la industria alimentaria en la investigación académica. Esta nueva investigación es limitada porque solo analizó aquellos estudios donde la participación de la industria era directa y se publicaron en revistas arbitradas. Sin embargo, incluso con solo echar un vistazo a los mejores resultados, los investigadores encontraron que los intereses comerciales en el área de la nutrición son comunes.

En 2016 la investigadora venezolana Marianella Herrera Cuenca (CENDES/UCV) en los Anales Venezolanos de Nutrición, alertaba sobre los conflictos de interés que podían generarse entre aquellos que financian y los que ejecutan, estableciendo los límites que garantizan una investigación independiente. Además incluyó la interacción entre los organismos gubernamentales y las agencias internacionales de cooperación, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés). 

En los últimos años, a medida que han comenzado a aflorar los vínculos de la industria alimentaria con la investigación científica, muchos han perdido la confianza en la ciencia de la nutrición y algunos la han calificado de “crisis de credibilidad”. Si esa desconfianza está justificada o no es algo que científicos y empresas deben aclarar. “Cuando está involucrada la industria alimentaria, los resultados de la investigación tienen casi seis veces más probabilidades de ser favorables a sus intereses que cuando no hay participación”, indican los autores del reciente artículo. De todos los diferentes productores, aquellos involucrados en alimentos procesados tenían vínculos con la mayor parte de la investigación científica, representando el 40% de todos los estudios relacionados con esta área.

Estos nuevos hallazgos respaldan la creciente preocupación de que los intereses en conflicto estarían contaminando el campo de la nutrición y la dietética, incluso en las revistas de mayor reputación. En la revista Nutrition Reviews, que es publicada por una fundación financiada por empresas alimentarias, como Mars, Nestlé, Coca Cola y Pepsi Cola, solo se declararon intereses comerciales en una cuarta parte de todos los artículos publicados.

Otro ejemplo, es la revista The Journal of Nutrition que es una publicación de la Sociedad Estadounidense de Nutrición (ASN), tiene asociaciones formales con varias empresas de alimentos y ha sido criticada por apoyar objetivos de la industria por encima de los intereses de la salud pública.

Aun cuando las revistas declaren conflictos de intereses, es posible que el sesgo humano siga contaminando la forma en que los resultados se analizan y venden al público. Las bebidas azucaradas son un buen ejemplo de cómo la investigación dirigida por la empresa puede endulzar la venta. Así, se puede mencionar un trabajo tendencioso donde se indicaba que el aumento en el riesgo de las enfermedades cardíacas provenía del consumo de las grasas saturadas y no de los azúcares. Es importante resaltar que esos investigadores recibieron financiamiento de la industria azucarera, lo cual probablemente influenció sus resultados. Otros caso fue el cese de las actividades de Global Energy Balance Network, esta era una organización patrocinada por Coca Cola, que “luchaba” contra la obesidad.

Existen numerosas razones por las que una empresa podría patrocinar investigaciones científicas sobre sus productos, a veces, están obligadas legalmente a hacerlo. Suponiendo buenas intenciones, la investigación alimentaria dirigida por una empresa es un intento de generar nuevos conocimientos sobre un producto que se pueden utilizar para informar mejor a los consumidores. Pero desde una perspectiva de salud pública, esto también plantea un problema. Cuando las empresas financian o patrocinan la investigación científica, es muy posible que los intereses en competencia mal administrados puedan influir en lo que se investiga y cómo se investiga, ya sea intencionalmente o no. Algunos científicos argumentan que la transparencia en nombre de las revistas no es suficiente, también se requiere reducir la influencia de la industria.

Con base en los hallazgos de este estudio, todos los artículos que incluyen cualquier tipo de participación en la industria alimentaria merecen un escrutinio minucioso por parte de las revistas, con un enfoque particular en los tipos de participación más directos, por ejemplo, afiliaciones de autores y financiación directa para un estudio. Las revistas también deben tener políticas claras sobre la divulgación de conflictos de intereses editoriales, incluidos los vínculos entre los editores y la industria. Además, cualquier conflicto de este tipo debe gestionarse o eliminarse.

Se necesitan investigaciones que utilicen tamaños de muestra más grandes en un número mayor de revistas. De esa manera, se podría reducir la influencia de la industria alimentaria y aumentar la credibilidad en las investigaciones. Los autores del reciente artículo ofrecen algunas sugerencias, incluida la limitación de la influencia de la industria en las agencias gubernamentales y las instituciones públicas de investigación o la limitación del número de artículos vinculados con la industria.

***

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores.

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En el trabajo se indica que uno de cada ocho estudios publicados en el área de nutrición está relacionado con las empresas, lo que genera un conflicto de intereses que tiende a producir resultados favorables para las ventas y potenciales consecuencias engañosas para el público. El conflicto de interés en una investigación se refiere al sesgo que podría generarse por  razones financieras o de otra naturaleza, comprometiendo el juicio del investigador. 

Hasta donde reportan los autores, esta es la primera revisión sistemática sobre el alcance y la naturaleza de la participación de la industria alimentaria en la investigación académica. Esta nueva investigación es limitada porque solo analizó aquellos estudios donde la participación de la industria era directa y se publicaron en revistas arbitradas. Sin embargo, incluso con solo echar un vistazo a los mejores resultados, los investigadores encontraron que los intereses comerciales en el área de la nutrición son comunes.

En 2016 la investigadora venezolana Marianella Herrera Cuenca (CENDES/UCV) en los Anales Venezolanos de Nutrición, alertaba sobre los conflictos de interés que podían generarse entre aquellos que financian y los que ejecutan, estableciendo los límites que garantizan una investigación independiente. Además incluyó la interacción entre los organismos gubernamentales y las agencias internacionales de cooperación, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés). 

En los últimos años, a medida que han comenzado a aflorar los vínculos de la industria alimentaria con la investigación científica, muchos han perdido la confianza en la ciencia de la nutrición y algunos la han calificado de “crisis de credibilidad”. Si esa desconfianza está justificada o no es algo que científicos y empresas deben aclarar. “Cuando está involucrada la industria alimentaria, los resultados de la investigación tienen casi seis veces más probabilidades de ser favorables a sus intereses que cuando no hay participación”, indican los autores del reciente artículo. De todos los diferentes productores, aquellos involucrados en alimentos procesados tenían vínculos con la mayor parte de la investigación científica, representando el 40% de todos los estudios relacionados con esta área.

Estos nuevos hallazgos respaldan la creciente preocupación de que los intereses en conflicto estarían contaminando el campo de la nutrición y la dietética, incluso en las revistas de mayor reputación. En la revista Nutrition Reviews, que es publicada por una fundación financiada por empresas alimentarias, como Mars, Nestlé, Coca Cola y Pepsi Cola, solo se declararon intereses comerciales en una cuarta parte de todos los artículos publicados.

Otro ejemplo, es la revista The Journal of Nutrition que es una publicación de la Sociedad Estadounidense de Nutrición (ASN), tiene asociaciones formales con varias empresas de alimentos y ha sido criticada por apoyar objetivos de la industria por encima de los intereses de la salud pública.

Aun cuando las revistas declaren conflictos de intereses, es posible que el sesgo humano siga contaminando la forma en que los resultados se analizan y venden al público. Las bebidas azucaradas son un buen ejemplo de cómo la investigación dirigida por la empresa puede endulzar la venta. Así, se puede mencionar un trabajo tendencioso donde se indicaba que el aumento en el riesgo de las enfermedades cardíacas provenía del consumo de las grasas saturadas y no de los azúcares. Es importante resaltar que esos investigadores recibieron financiamiento de la industria azucarera, lo cual probablemente influenció sus resultados. Otros caso fue el cese de las actividades de Global Energy Balance Network, esta era una organización patrocinada por Coca Cola, que “luchaba” contra la obesidad.

Existen numerosas razones por las que una empresa podría patrocinar investigaciones científicas sobre sus productos, a veces, están obligadas legalmente a hacerlo. Suponiendo buenas intenciones, la investigación alimentaria dirigida por una empresa es un intento de generar nuevos conocimientos sobre un producto que se pueden utilizar para informar mejor a los consumidores. Pero desde una perspectiva de salud pública, esto también plantea un problema. Cuando las empresas financian o patrocinan la investigación científica, es muy posible que los intereses en competencia mal administrados puedan influir en lo que se investiga y cómo se investiga, ya sea intencionalmente o no. Algunos científicos argumentan que la transparencia en nombre de las revistas no es suficiente, también se requiere reducir la influencia de la industria.

Con base en los hallazgos de este estudio, todos los artículos que incluyen cualquier tipo de participación en la industria alimentaria merecen un escrutinio minucioso por parte de las revistas, con un enfoque particular en los tipos de participación más directos, por ejemplo, afiliaciones de autores y financiación directa para un estudio. Las revistas también deben tener políticas claras sobre la divulgación de conflictos de intereses editoriales, incluidos los vínculos entre los editores y la industria. Además, cualquier conflicto de este tipo debe gestionarse o eliminarse.

Se necesitan investigaciones que utilicen tamaños de muestra más grandes en un número mayor de revistas. De esa manera, se podría reducir la influencia de la industria alimentaria y aumentar la credibilidad en las investigaciones. Los autores del reciente artículo ofrecen algunas sugerencias, incluida la limitación de la influencia de la industria en las agencias gubernamentales y las instituciones públicas de investigación o la limitación del número de artículos vinculados con la industria.

***

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