#AcciónPorLaVida ¿Qué podemos hacer ante los operativos mano dura? - Efecto Cocuyo

OPINIÓN · 22 FEBRERO, 2019 04:38

#AcciónPorLaVida ¿Qué podemos hacer ante los operativos mano dura?

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Francisco J. Sánchez | @reacin_vzla

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¿Qué tienen en común la creación de una Guardia Nacional, el asesinato de una diputada que denunciaba el uso excesivo de la fuerza armada, la suavización en los portes de armas, el asesinato de líderes comunitarios y étnicos, la sobrepoblación carcelaria y el actuar de escuadrones de muerte azotando zonas populares por protestar por sus derechos?

Todos estos son fenómenos ocurren indistintamente en México, Colombia, Brasil y Venezuela; países entre los cuales se dividen un cuarto del total de asesinatos a nivel mundial. Un reconocimiento bastante doloroso para Latinoamérica.

A pesar de las supuestas diferencias ideológicas existentes entre estos países, pareciera que compartimos una verdad oculta: la vida de los más pobres puede ser desechada, y es a través de la vía armada que esto cobra sentido. Este es un bosquejo de lo que entendemos como la dimensión estructural de la violencia.

En Venezuela, por ejemplo, tenemos la proporción de asesinatos a manos de cuerpos policiales más elevada entre estos cuatro países. Las investigadoras Zubillaga y Hanson (2018) lo muestran en términos comparativos. Si tomamos a Brasil con sus 204 millones de habitantes, encontramos que de cada 60.000 homicidios que ocurren al año, aproximadamente 4.200 son atribuidos a fuerzas de seguridad del Estado -4% del total-. Venezuela, en contraste, tiene una población cercana a los 30 millones de habitantes, registrando para el 2016 21.752 asesinatos de los cuales 4.667 fueron cometidos por cuerpos de seguridad del Estado. La “seguridad” venezolana es responsable del 20% de asesinatos.

Esta realidad se ha intensificado en las últimas semanas, pues los escuadrones de la muerte (en nuestro caso el FAES.) han traspasado los límites legales de sus funciones para reprimir bajo cualquier costo las protestas de sectores populares en su exigencia de cambios políticos. El FAES ha sido ampliamente analizado por Keymer Ávila y Andrés Antillano, quienes nos han mostrado no sólo el lado inhumano de los operativos y cuerpos que se fundamentan en la mano dura, sino también nos da una caracterización de su accionar.

Además de entenderlos, también es necesario preguntarnos ¿es el FAES una novedad en la política de seguridad de nuestro país? Es importante que podamos diferenciar entre aquello que es estructural, como la ideología de la seguridad por la fuerza, y aquello que es coyuntural, como las últimas imágenes del FAES en los barrios de nuestro país. No es nada nuevo que desde los cuerpos policiales se repriman a los pobres, eso, podríamos decir, es estructural. Lo que sí es novedoso, o coyuntural, es tener a un cuerpo élite altamente capacitado y entrenado reprimiendo protestas por derechos básicos.

Ahora, estas preguntas necesarias para el debate también pueden ser acompañadas de otras que creemos indispensables en nuestro momento presente: ¿Qué podemos hacer ante un horror tan despótico? ¿Tiene algo por hacer la sociedad civil ante el poder armamentístico y táctico de la muerte con uniforme policial?

Desde este espacio consideramos como sociedad civil tenemos una ardua tarea por delante que no es imposible. Allí cobra sentido  aprender de nuestros países hermanos, pues no sólo compartimos las elevadas tasas de homicidios, sino también las apuestas civiles y sociales por cambiar estas realidades tan conservadoras y desiguales.

Entre los puntos en común se encuentra la iniciativa #acciónporlavida. Un proyecto en el que nos hemos propuesto diversas actividades desde la sociedad civil  para reducir los homicidios en el continente.

Es paradójico que la sociedad que está siendo asesinada, exija a sus asesinos que los dejen de matar. Esta paradoja nos muestra el grado de indefensión al que hemos llegado en contra del mundo militar armado. Pareciéramos encontrarnos sin posibilidades de actuar, sin posibilidades de construir tejido social en los barrios y urbanizaciones, fragmentados y encerrados en nuestros propios nichos.

Si bien hay que presionar al Estado constantemente para que ejerza debidamente sus funciones, también es necesario fortalecer a las comunidades y organizaciones en actividades que vayan más allá de twittear lo ocurrido. Si bien este es un primer paso, ¿qué sigue?

Acciones estructurales y coyunturales

Sugerimos mantener presión constante sobre las dos dimensiones que hemos expuesto, la estructural y la coyuntural. En cuanto a la estructura, es necesario:

  • Exigir ley de control de armas y municiones. Presionando a la Compañía Anónima de Industrias Militares (CAVIM) que reduzca al mínimo la producción de balas, con las cuales son asesinados los venezolanos.
  • El cese de las políticas de mano dura como parte del accionar de los diferentes cuerpos de seguridad.
  • La construcción de un sistema nacional de acompañamiento y reparación a víctimas de la violencia en general.

Si bien estas sugerencias son un horizonte que debemos construir como parte del Estado venezolano, también invitamos a las organizaciones del tercer sector a promover alternativas que consideren lo coyuntural:

  • Registrar de manera sistemática y científica los abusos y violaciones a los derechos fundamentales.
  • Unirse y convocar a mesas de trabajo, desde donde la ciudadanía pueda crear protocolos de desarme, de control de armas, políticas de re inserción para aquellos jóvenes, y sobre todo donde el trabajo y defensa de la vida sea una tarea común y compartida.

La búsqueda de alternativas sólo es posible promoviendo nuestra capacidad de resistir con un horizonte plural e inclusivo. En nuestro caso, se necesitan acciones articuladas para promover la defensa de la vida y la construcción de un tejido social que permita a las personas protegerse y denunciar.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

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