Zulia: una Navidad entre apagones y contrastes - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 26 DICIEMBRE, 2019 17:08

Zulia: una Navidad entre apagones y contrastes

Texto por Francisco Rincón

Ver más de

Francisco Rincón

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
3
QUÉ CHIMBO

Desde la mañana del 24 de diciembre la promesa del secretario de gobierno del estado Zulia, Lisandro Cabello, que estarían “alertas” con el funcionamiento del sistema eléctrico en la región para que los zulianos puedan disfrutar de una “Navidad tranquila” y no se repita el apagón del 24 de diciembre de 2017 que dejó a todo el estado a oscuras, caló en varios sectores.

En hogares, ventas de comida y paradas de transporte público algunas personas comentaban con certeza que “este año como que no se nos va a ir la luz. Ellos lo dijeron”. Pero el tono de sus palabras no era el común: en cada una de ellas se percibía nerviosismo.

Las horas transcurrieron paralelamente en cada lugar: en algunas barriadas los únicos adornos navideños son arbolitos hechos con residuos, como bolsas de harina o pasta, y un par de luces en las ventanas. Los niños corren descalzos por las calles con la cara curtida y como muchos no conocen un regalo de Santa, su anhelo de obsequio es un plato con comida caliente. A varios metros de distancia toman alcohol en una esquina. Suena música a todo volumen en los bodegones que venden cajas de cerveza cuyo costo equivale a 5 salarios mínimos en Venezuela. De las panaderías salen personas con panes de jamón que cuestan 2 salarios mínimos, otras hacen colas durante horas para intentar pagar con Petros y en vertederos a cielo abierto niños, jóvenes y adultos mayores, hurgan en la basura en busca de plásticos y sobras de comida.

A las 6: 18 PM, mientras en varios hogares se preparaban para bañarse y sacaban la comida del horno, un apagón los sorprendió. Dos fluctuaciones previas avisaron, pero nadie estaba preparado. La zozobra, decepción, rabia, frustración, tristeza y resignación fueron los primeros sentimiento y emociones que se apoderaron del ambiente. Previamente, para muchos la navidad es una montaña rusa, con el agregado en Venezuela de las víctimas de la emergencia humanitaria compleja y los millones de personas que por una u otra razón están lejos, pero más cerca que nunca en el corazón de familiares y amigos.

Los primeros minutos fueron de quejas, reclamos, insultos y silencio. Pero en contraposición, algunos comenzaron a balbucear palabras de aliento y esperanza. Frases como: “tranquilos que la luz llega ahorita” y “tengamos fe”, comenzaron a retumbar en medio de la oscuridad. Como en el Zulia muchos jóvenes han comprado una pequeña corneta de pila recargable de la que emanan luces como en una discoteca y que funciona al conectarla con el bluetooth del teléfono o un pendrive, esta fue el bálsamo para, en medio del silencio y las penumbras, bailar con emoción al son de las canciones de Pastor López, Argenis Carrullo, vallenatos, gaitas y champetas.

Durante un apagón navideño se habla de todo: desde chistes y recuerdos del apagón anterior, hasta de las uñas de gel y de Maduro. Con la linterna del teléfono, porque las velas están muy costosas, alumbran para sacar el pollo del horno y evitar que se queme. Así también se intentan maquillar las mujeres en un cuarto cuya sensación térmica supera los 40 grados centígrados y las gotas de sudor engrifan el cabello.

Dos horas después, cuando llega la luz, todos gritan, aplauden, agradecen y corren a cargar el celular. También a terminar de alistarse para ir a preparar la mesa de navidad. Para algunas familias que lograron preparar la cena con esfuerzo, el menú contiene hallacas, pan de jamón, ensalada, un vaso de refresco y tragos como sangría. Otros lograron agregar pollo horneado, pan de banquete, dulce de lechoza con piña y majar y algún snack.

Con la mesa servida y todos sentados, resalta un plato con comida y una silla blanca vacía: la de los ausentes. En la oración previa a la cena, se imponen los agradecimientos, las bendiciones, los deseos de unión, paz, alegrías, prosperidad, salud, amor, cambios, de que a nadie le falte un plato de comida ni una familia, y en medio de lágrimas, que los ausentes puedan regresar y compartir de nuevo un momento con total felicidad.

En paralelo, en muchos sectores de municipios zulianos como Maracaibo, San Francisco, Rosario de Perijá y Miranda, la Navidad transcurrió sin electricidad. Incluso en Haticos, se reportaron protestas por racionamientos. Sectores de los estados Lara, Táchira, Anzoátegui, Mérida, Guárico y hasta en Caracas, también sufrieron el colapso del sistema eléctrico y las consecuencias de la corrupción. La hecatombe y emergencia humanitaria compleja se llevó consigo a millones que anhelan compartir con su familia, abrazarlos y decirles aquí estoy, pero no han podido con muchos otros que resisten y persiste en medio de los apagones, la soledad, las colas para surtir gasolina y hasta compartiendo con desconocidos en el Pozón del Saladillo.

Si quieres saber más sobre este tema, lee también: