Yolima Arellano: Más que normalizar la crisis, estamos en una estrategia de sobrevivencia - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 7 FEBRERO, 2020 10:00

Yolima Arellano: Más que normalizar la crisis, estamos en una estrategia de sobrevivencia

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

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La normalización de la emergencia humanitaria en el país y cómo hacer que la ciudadanía no se habitúe a la crisis política, social y económica, son para la abogada, activista de derechos de las mujeres y consultora de políticas de igualdad, Yolima Arellano, uno de los retos que afronta Venezuela.

Advierte que la dolarización de facto o transaccional que experimenta la economía nacional es “una estrategia de sobrevivencia” para quienes no migraron, mientras que afirmó que podría hablarse de una “africanización” de Venezuela, porque no hay a corto plazo una salida a un cambio político democrático.

Desde 2016 Venezuela entró en lo que se conoce como la emergencia humanitaria compleja. Desde entonces pese a las denuncias, el agravamiento de la crisis, la migración forzada y las carencias y violaciones de DDHH, la ciudadanía parece normalizar lo que ocurre, dejan de impactarle los casos. ¿Esto por qué ocurre?

-La ciudadanía venezolana continúa movilizándose y ejerciendo su derecho a la protesta pacífica; según lo refleja el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social en su Informe Anual publicado el 17 de enero de 2020, según el cual el año en el que se registraron mas protestas en Venezuela en los últimos 9 años fue 2019 con 16.739 protestas en el país; superando las realizadas durante 2014, 2017 y 2018; inclusive por encima de 2018 en un 24%; con participación de actores afectos al oficialismo, opositores y ciudadanía en general, quienes demandaron mayoritariamente (58%) derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, relacionados con exigencia de derechos laborales (salarios dignos, cumplimiento de contratos colectivos), servicios públicos (agua potable, gas, electricidad, alumbrado público), educación, salud, alimentos; entre otros; el resto de las protestas estuvieron dirigidas a exigir derechos civiles y políticos (42%) concernientes a justicia, seguridad, derecho a la vida; etc., constituyendo el derecho a la democracia el mas demandado (6.310 protestas) y el estado Mérida con 1.255 manifestaciones representa el tercer estado con mayor índice de movilización.

La percepción de inmovilización puede ser reflejo de la ausencia de articulación y dirección de las manifestaciones, censura y cierre de algunos medios de comunicación, fallas progresivas y cada vez más prolongadas en el servicio de electricidad e internet que impiden la difusión de información en el momento en que se desarrollan los hechos, entre otras causas.

-¿Qué otras crisis semejantes a la venezolana han ocurrido y también han pasado por  lo que nos enfrentamos. A una emergencia enquistada, en la que los organismos internacionales incluso no logran recaudar fondos suficientes, se minimiza y se deja a un lado?

-Según la ONU, 1 de cada 45 personas necesitará ayuda humanitaria en 2020; sumando un total de 168 millones de personas en el planeta; y las perspectivas indican que la situación continuará deteriorándose si el cambio climático y las causas de fondo de los conflictos no son eficientemente atendidas; así mismo registra entre las 15 crisis a las que hay que atender con prioridad las de Afganistán, Camerún, Etiopía, Haití, Lago Chad, República Centroafricana, República Democrática del Congo, crisis rohingya, Sahel (Burkina Faso, Malí, oeste de Níger), Siria, Somalia, Sudán del Sur, Ucrania, Venezuela y Yemen.

-¿Cómo podemos mantener a la ciudadanía alerta, qué no se olvide de lo que vivimos. Que no vea normal las violaciones de DDHH, las fallas de servicios públicos, las ejecuciones extrajudiciales, la violencia generalizada?

-El rol de los medios de comunicación y los comunicadores sociales, de los defensores y activistas de derechos humanos, así como de los líderes sociales, políticos y comunitarios, es muy importante; estos pueden a través de las denuncias públicas y permanentes, convocar a la ciudadanía a manifestarse pacíficamente, exigiendo respeto, garantía y protección a los derechos humanos; documentando sus violaciones, demandando justicia, promoviendo la inclusión y difusión de contenidos informativos en las redes sociales y en los espacios públicos de forma creativa y disuasiva; entre otras acciones.

En 2020 el panorama no es alentador ante la profundización de la crisis, la ausencia de respuestas a las demandas ciudadanas, la desconfianza frente a la incompetencia institucional y la criminalización y represión de quienes se atreven a exigir sus derechos; se prevé un aumento de protestas.

Los organismos internacionales no han podido recaudar los fondos necesarios ni siquiera para 2019 limitándose a atender a un grupo más limitado. ¿Cuál es el panorama para 2020? ¿También las agencias internacionales normalizan la crisis del país?

– En Venezuela la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) monitoreó para diciembre de 2019 un número de 4.769.498 personas refugiadas y migrantes, y unos 7 millones que se mantienen en el país y requieren asistencia; así mismo manifestó que para 2020 se han solicitado 750 millones de dólares; representando su mayor limitante la falta de fondos; pues durante el año pasado solamente se recibió el 34% de lo solicitado (223 millones de dólares); lamentablemente, según como se van desenvolviendo los acontecimientos, el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela promovido por Acnur y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) desde 2018, se quedó corto frente a la magnitud de la crisis y las demandas de los afectados.

¿Nos estamos africanizando?, es decir sobreviviendo en medio de la emergencia. Las últimas medidas como la dolarización de facto en la economía ¿contribuye a esa normalización? 

– Lastimosamente sí. La actual crisis humanitaria compleja viene gestándose desde hace aproximadamente cinco años atrás; influyendo en lo político, lo económico y lo social; manifestándose en la pérdida del poder adquisitivo, la hiperinflación, el declive de la economía, los  controles de cambio y precios, la corrupción, el empobrecimiento de la población y un retroceso en los avances en los derechos y la calidad de vida que se habían logrado; lo que ha desembocado en un 80% de hogares que viven en inseguridad alimentaria, de los cuales 51% están en condiciones de pobreza, según la Encuesta de Condiciones de Vida publicada en 2019; lo que para la fecha se ha acelerado.

La dolarización de la economía surge como una alternativa ciudadana para proteger sus ingresos de la hiperinflación ante el aumento precipitado de los costos de servicios y productos y frente a la inacción del Estado en su solución; más que normalizar la crisis, estamos ante una estrategia de sobrevivencia para quienes deciden quedarse y no emigrar.

¿Cómo se puede hacer para que la sociedad civil tome mayor partido, dado que en el ámbito político el año 2019 que inició con mucho impulso de un cambio, cierra con la desesperanza y sin esos objetivos que se impusieron, de un cambio político no se lograron? Eso no contribuye también a esparcir ese mensaje?

– Aunque estamos frente a un régimen autoritario; su estrategia de promover elecciones parlamentarias, puede aprovecharse para realizar una incidencia dirigida a organizar a la ciudadanía en la defensa de sus derechos civiles y políticos y del sistema democrático; la experiencia de otros países que han atravesado situaciones similares a la venezolana, demuestran que por muy fuertes que se muestren este tipo de regímenes, terminan cayendo ante el ímpetu de un pueblo organizado y decidido a actuar para co-crear cambios que les permitan vivir en libertad.

Foto: Acnur/Siegfried Modola

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