Venezolana narra cómo vive la erupción del volcán en La Palma

LA HUMANIDAD · 22 SEPTIEMBRE, 2021 19:14

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Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

Foto por Efe

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Susana Pérez llegó hace tres años a la isla de La Palma, España, junto a sus dos hijos y esposo. Una hermana vive en el lugar desde hace dos décadas y su papá también está residenciado en esa isla, que forma parte de Canarias.

En conversación por Whatsapp con Efecto Cocuyo narró este miércoles 22 de septiembre cómo vive la erupción del volcán en La Palma, un fenómeno natural que califica como “aterrador” por la destrucción que deja la lava a su paso.

“Uno no está acostumbrado a estas cosas, la isla tiene historial de volcanes y el último erupcionó en 1971. Pero esto es impresionante, te quedas mirándolo y no sabes ni siquiera cómo describirlo. Es un espectáculo de la naturaleza, pero también es de horror porque la lava va destruyendo todo a su paso. Es aterrador, te quedas impresionada”.

Pérez cuenta que el ruido que hace la erupción a veces parece como el aterrizaje de aviones en un aeropuerto, otra veces se le asemeja a los truenos. Pero hay momentos en que el ruido es más fuerte y hasta las ventanas de su vivienda vibran, pese a que el municipio donde reside, Tazacorte, no está dentro del radio de alerta de las autoridades por la erupción del volcán.

“A veces el sonido se hace más intenso y hasta las ventanas de la casa vibran”, dijo en la conversación por videollamada, en la que mostró cómo aún la lava se ve a los lejos en horas de la noche en La Palma.

La erupción del volcán comenzó este 19 de septiembre. Cortesía: Susana Pérez

Pérez logró colocarse en una redoma que comunica a Tazacorte con otros dos municipios: El Paso y Los Llanos de Aridane. Allí la conversación se interrumpió a los minutos, porque las autoridades la desalojaron del lugar por precaución.

Residentes en sus casas

Ella trabaja en un hotel y este miércoles las visitas al centro de recreación disminuyeron. El panorama habitual en Tazacorte, donde las personas salen en las tardes y noches a sentarse en la plaza, tomarse un café o disfrutar de una terraza a tomarse una cerveza, no lo vio este 22 de septiembre.

Los lugareños prefirieron estar en sus casas, en especial porque las cenizas que deja la erupción del volcán en La Palma lo cubre todo: automóviles, calles, plazas, bancos, cualquier espacio al aire libre queda lleno de lo que Susana Pérez define como “piedritas pequeñas”.

“Hasta ahora no nos ha afectado el humo y los gases. Hay que estar pendientes si la lava llega a tener contacto con el mar, todo está controlado hasta el momento con el tema de los gases. Lo que hasta ahora he sentido es molestia por los residuos del volcán que te caen en la ropa”, dice sobre las cenizas.

Susana usó un tapabocas en parte de la conversación, aunque por medida de protección contra el COVID-19, al reafirmar que todavía en Tazacorte no hay efectos por gases o el humo.

“Hoy no había casi nadie en las calles, pero es porque todo amaneció lleno de cenizas, una piedra picadita muy pequeñita, la agarras con la mano y no es como una ceniza, es una piedra picadita súper chiquita. Todo el municipio amaneció así”.

La ceniza cubre todo a su paso. Cortesía: Susana Pérez

Casi 6 mil personas evacuadas

Hasta este miércoles las autoridades españolas han evacuado a 5.700 personas y dicen que la mitad de La Palma está afectada. Contabilizan 185 inmuebles dañados, de los cuales 65 eran viviendas, según una nota de la agencia española Efe.

Pérez que vio las noticias al llegar del trabajo dice que las afectaciones son en por lo menos 300 viviendas. Aclara que aunque muchos se preguntan cómo podían los residentes construir en una zona cerca de un volcán, el actual se formó después de una semana de sismos y por eso nadie pensó que se vería afectado.

Además, estiman que la erupción pueda tardar hasta 55 días; es decir, hasta el próximo mes de noviembre.

Históricamente se conoce de erupciones de volcanes en La Palma desde el año 1470. Esta nueva erupción se dio en la zona de Cumbre Vieja, en el municipio El Paso, cerca de la localidad de Las Manchas. Algunos llaman a este volcán Cumbre Vieja y otros Las Manchas, pero aún no tiene un nombre oficial porque apareció el 19 de septiembre.

Tazacorte queda a 12,5 kilómetros del camino Cabeza de Vaca, una zona donde la lava comenzó a bajar hasta otras localidades de El Paso.

Susana Pérez, que tiene familia en El Paso y en Fuencaliente, por ahora no puede usar la carretera más corta, que fue cerrada por la alerta ante la erupción. Un camino que le tomaría hacer en 30-40 minutos, ahora le puede durar hasta dos horas por la erupción en La Palma.

Este miércoles, ella tampoco vio mucha gente en el supermercado, donde es habitual conseguirse a los residentes de Tazacorte.

Y aunque ella no conoce a alguno de los afectados, dice que le dan ganas de llorar cuando ve el paso de la lava y la destrucción que deja.

“Te dan hasta ganas de llorar, yo no conozco a las personas afectadas, no son tu familia o tus amigos, pero solo ver por televisión o ver videos de que la lava se lleva las casas uno se siente mal, dan ganas de llorar”, resume sobre cómo es ser testigo de la erupción de un volcán.