Una Caracas por la que ya no corre el agua

LA HUMANIDAD · 18 JULIO, 2020 18:32

Una Caracas por la que ya no corre el agua

Texto por Ivan Reyes | @IvanEReyes Fotos por Iván Ernesto Reyes

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Ivan Reyes | @IvanEReyes

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“¡Uno, dos, tres… uno, dos, tres!”. Al menos 10 hombres tiran de una cuerda para tratar de sacar una manguera al fondo del Túnel Baralt. Todos viven en las comunidades cercanas a las faldas del Ávila, en Caracas, y tienen algo en común: el servicio de agua por las tuberías de sus casas es un recuerdo lejano.

El túnel, que se extiende alrededor de un kilómetro, está abandonado desde 2017; a pesar de que Nicolás Maduro ordenó ese año la reactivación de la obra que estaba paralizada desde 2015 por razones desconocidas.

Quienes están al fondo de la obra indican si los que están en la entrada deben halar o no

“Un día, simplemente, se fueron y ya. No volvieron más”, explicó una vecina de El Cardón, comunidad cercana al túnel. Los habitantes de El Retiro, La Esperanza, Las Terrazas y El Cardón decidieron ingeniárselas para poder dirigir agua hacia sus comunidades. Como si se tratara de ciudades de la antigua Roma, donde idearon un sistema de distribución de agua para servir al extenso territorio que ocupaba el Imperio Romano.

El túnel recibe agua de los acuíferos de El Ávila

Comunidad organizada y un solo objetivo: el agua

“Vimos lo que estaban haciendo otros vecinos y pensamos que podríamos hacer lo mismo, respetando el trabajo que ya se ha hecho. Nos unimos sin importar si nos llevábamos bien o no, o si estábamos de acuerdo con la política. La idea es procurar el agua para todos por igual”. De esta manera, José Luis narra cómo se gestó la idea de ir tras el agua en la obra abandonada.

Ya hay cinco tuberías instaladas en lo profundo de la obra

Al avanzar dentro del túnel, la temperatura disminuye rápidamente. La calidez de Caracas contrasta con el frío húmedo de esas paredes y el delgado hilo de luz que apenas alumbra, lo que complica caminar. El suelo deja de ser firme y pasa a ser fangoso. Los pasos se hunden, el nivel del agua es cada vez más alto; de aquí en adelante queda ir sumergiendo cada parte del cuerpo: tobillos, piernas, muslos, cintura, pecho. Quien siga avanzando solo podrá nadar en esas aguas que oscilan entre los 8 y 11 grados de temperatura.

El nivel del agua aumenta a medida que se avanza dentro de la estructura

Al fondo queda, apenas, una luz tenue de las personas que están en la parte más profunda de la construcción

En las calles de El Retiro se carga agua casi todo el día. Los vecinos llevan carretillas improvisadas. No hay distingo de edades, todos se suman: mujeres, niños y adolescentes hacen equipo y empujan a toda velocidad. Mientras que las personas de la tercera edad se desplazan lentamente solo con el envase que alcanzan a llevar entre sus manos.

El Retiro es una urbanización que pertenece a la parroquia San José, en Caracas

En las calles de El Retiro prolifera el oficio del pimpinero

“Desde abril, el agua por tubería ha llegado unas cuatro veces nada más”. Así recuerda Andrea cómo ha sido la frecuencia del servicio en 83 días. A Andrea, vecina de El Retiro, le da miedo protestar: “¿Y si con tanta gente en un mismo lugar uno se contagia de coronavirus?”. Otros vecinos de El Retiro han tomado medidas de prevención: se ponen sus mascarillas y ejercen su derecho a manifestarse. Se han concentrado en la avenida Baralt y en la Cota Mil para llamar la atención de la situación que padecen, pero al ver que el panorama no mejora, decidieron sumarse a la iniciativa de otras zonas: buscar agua al final del túnel.

Durante mayo y junio se realizaron protestas en la zona por la escasez de agua

Los habitantes de El Cardón fueron de los primeros en meter tuberías en la abandonada obra. Este ejemplo es el que siguen en El Retiro, ansiosos por tener agua. Se trata de un trabajo que puede llevar meses, incluso años.

A diario se ven largas filas de personas buscando agua en zonas cercanas a El Ávila

Una mina en el centro norte de Caracas

El túnel se convirtió en un destino preciado donde las personas unen esfuerzos para dirigir el agua estancada. Quienes ya lograron establecer sus tuberías en lo interno de la obra ahora tienen agua a diario y, semanalmente, se acercan para revisar que todo marche bien con las tuberías instaladas y que el agua siga fluyendo.

Las autoridades abandonaron el túnel, pero los vecinos de las comunidades cercanas ven en ese lugar una oportunidad de conseguir agua

Los vecinos de El Retiro comentan que se han hecho pruebas para evaluar la limpieza del agua. El resultado: esta tiene más pureza que la suministrada por Hidrocapital. Pero sin precisar en qué han consistido esas pruebas. Ingenieros consultados descartan la potabilidad de esta agua y advierten de consecuencias en la salud de las personas.

En principio, el agua es de manantial, pero una vez está en la obra puede perder su pureza y tiene consecuencias para la salud

Un sistema de tuberías para hacer correr el agua

“Lo que estamos buscando es calidad de vida”, dice Sander, un vecino de la urbanización El Retiro. “El ser humano siempre busca mejoría y no podemos esperar que el Estado nos resuelva. Estamos tratando de solucionar”. Mientras Sander reflexionaba sobre la actividad comunitaria para solventar la situación, dentro del túnel había, al menos, 35 personas retirando mangueras abandonadas. La idea elaborar una extensa tubería que, por gravedad, dirija el agua desde la obra hasta la comunidad. Un plan que, para poder abastecer de agua a las tres calles de El Retiro, tendría que contar con mínimo un kilómetro de tubería. Nada más para salir del túnel y llegar a la entrada de la urbanización, la tubería tiene que recorrer 350 metros y cruzar parte de la Cota Mil.

Los trabajos dentro del túnel pueden durar hasta 10 horas por día

Las comunidades que ya se surten del agua han tenido que elaborar largas e ingeniosas tuberías

En el túnel, a unos 15  metros de profundidad, hay material desechado desde hace aproximadamente tres años. Se seleccionan los tubos de plásticos y se emplean para armar el sistema de tubería. Pero no es un trabajo sencillo.

En el túnel hay centenas de tubos abandonados

Al menos tres personas se suben a tripas y botes inflables para navegar hasta la parte más profunda del túnel. Una vez ahí, con el frío en el cuerpo, comienzan a sumergirse para cortar poco a poco las mangueras que se encuentran atascadas en el suelo. Luego, usan una cuerda con un gancho para atar la parte que hayan cortado y, en la parte menos profunda del túnel, al menos 10 personas comienzan a halar.

Este bote inflable es uno de los aliados para navegar al fondo de la estructura

“¡Está pegada, no halen más!”, grita uno de los vecinos La manguera se atasca. Es una labor que requiere de fuerza física y pericia, pero también de mucha paciencia.

La faena de trabajo requiere de fuerza, pero también de paciencia

El apoyo de personas que tienen experiencia en el área de buceo y pueden aguantar la respiración debajo del agua por más tiempo ha sido esencial. Pero no hay tanques de oxígeno, así que el trabajo se vuelve una proeza a puro pulmón.

Orlando tiene experiencia en el área de buceo y colabora con la causa común

La opinión de los expertos

¿De dónde viene esta agua? ¿Es limpia y apta para el consumo humano?

El ingeniero civil Luis Fernando Arocha, miembro de la Comisión del agua del Colegio de Ingenieros de Venezuela y exdirector general del Acueducto Metropolitano de Caracas, declaró a Efecto Cocuyo sobre las fallas que pudieron existir en la construcción del Túnel Baralt y que ocasionan la constante infiltración de agua hacia lo interno de la obra.

Ambas galerías del túnel están inundadas. La altura del agua puede ronda entre 10 y 12 metros de altura

“Para construir un túnel, una carretera o un edificio, tienes que hacer unos estudios de suelo. Y los estudios de suelo te van a indicar el potencial de infiltración de agua que se puede generar . Pero si no hiciste bien el estudio previo, estás corriendo el riesgo que a medida que avanzas el agua de infiltración comienza a ocasionar severos daños en el avance físico de la obra”, explicó el experto en materia hidráulica.

Las inmediaciones de la construcción también lucen completamente abandonadas

El también ingeniero civil, José María de Viana, explicó que una de las razones para ver tanta agua dentro del túnel es que el mismo atraviesa una zona de acuíferos en la montaña.

“Al verse interceptado por el túnel, ese acuífero está descargando dentro del túnel. Esas obras tienen unos pozos de alivio que son lugares donde se saca el agua para el drenaje. En condiciones normales, eso no debería estar inundado”, explicó quien también fue presidente de Hidrocapital durante siete años, catalogados como uno de los mejores periodos en la historia de la compañía hidrológica de la Región Capital. “El origen de estas aguas es subterráneo. Proviene del Ávila y su origen es relativamente limpio”, dijo De Viana.

“Al pasar el agua por los elementos de concreto también se contamina con polvo y otros elementos. El problema es que el nivel de necesidad de la gente es tan alto que intentan resolver de estas maneras. Esta agua no tiene características de agua potable”, comenta De Viana. Añade que en condiciones normales ni se pensaría en utilizar esta agua para fines domésticos, mucho menos para el consumo humano.

El agua que sale del túnel es empleada en uso doméstico y también para cocinar y beber

Sobre un daño que pudiera derivar en un eventual colapso de la obra, De Viana explica que no es posible.

“Esa es una obra muy moderna. Es un cajón de concreto armado maravilloso. Es una obra que está hecha para soportar sismos. Desde el punto de vista estructural, eso no es un problema”, contó De Viana.

El ingeniero Luis Fernando Arocha también hizo un llamado de atención sobre el consumo del agua que proviene del túnel, pues la misma podría causar daños renales en las personas que la beban a diario y explicó que no importa que el agua se hierva, pues todavía contiene restos de polvo, cemento y otros materiales que pueden ser nocivos para el ser humano.

Todos apoyan en las largas jornadas

Sábados y domingos, a las 8:00 de la mañana hay un grupo listo para comenzar la faena. Tras diez horas de trabajo, a las 6:00 de la tarde, se reúnen para comer, descansar y comentar sobre las próximas acciones. Si logran sacar un pedazo de manguera del fondo del túnel es una jornada exitosa, pero es una de muchas que faltan.

En un día pueden sacar mangueras de, aproximadamente, 50 metros de longitud

El descanso al final de la jornada es un momento para reunirse

Sander reconoce que ha habido un trabajo duro por parte de todos, pero que todavía falta. “Nosotros estimamos que este trabajo nos tomará tres meses. A otras comunidades les ha llevado años hacer esto. Así que solo nos queda unir fuerzas para continuar las próximas semanas”.

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