Tras recorridos de hasta 6 días, “caminantes” llegan a San Cristóbal

LA HUMANIDAD · 12 OCTUBRE, 2020 17:45

Tras recorridos de hasta 6 días, “caminantes” llegan a San Cristóbal rumbo a Colombia

Texto por Zulma López Fotos por Cortesía

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Cansados, con hambre, enfermos, llegaron este lunes 12 de octubre a San Cristóbal grupos de venezolanos, tras caminar entre cuatro y seis días desde diferentes regiones para salir de Venezuela por la difícil situación económica.

Los llamados caminantes hicieron un alto en la avenida Marginal del Torbes de la ciudad de San Cristóbal para descansar y comer unas arepas que les regalaron tres jóvenes tachirenses, quienes pidieron la colaboración de los vecinos.

Desde hace 15 días a la capital del Táchira están llegando grupos de personas que buscan llegar a otros países de la región con la idea de tener mejores opciones de vida.

Este lunes eran al menos unas 50 personas, la mayoría niños y adolescentes acompañados de sus padres, que decidieron caminar desde Maracay, Valencia, Los Teques y Yaracuy.  Unos quieren ir a Colombia, otros a Ecuador y algunos a Chile.

Carlos Peláez, un aragüeño de 34 años de edad, caminó durante cinco días junto a su esposa y su hijo de 12 años con parálisis cerebral. Carlos tenía varios meses trabajando en Bogotá, pero en abril regresó a Venezuela porque la pandemia lo dejó sin ingresos.

Estuvo casi un mes junto a su familia en un refugio en la frontera y en mayo regresó a Maracay, pero como no encontró un buen trabajo quiere regresar a Colombia.

“Aquí no hay oportunidades, amo a mi país, pero no voy a subsistir con mi familia. Por más que sea, no rinde el sueldo; todo es caro. En el trabajo te quieren pagar con lo que pueden y como quieren, entonces nos tocó abandonar el país por mejorar”, manifestó.

Durante estos cinco días de recorrido se encontró con gente solidaria que le dio la cola en sus vehículos para ayudarlo a llegar más rápido. También les han dado comida y cuando llega la noche duermen en el lugar donde están, tratan de buscar un techo para protegerse.

Denuncia que en las alcabalas los funcionarios los tratan mal, los detienen durante horas y les piden dinero para dejarlos pasar. “Nos dicen qué tienes o cuánto vales”. Calcula que tardará un mes en llegar a Bogotá.

Un Guardia me estaba quitando 20 dólares

Mary es una mujer con cinco hijos de 12, 10, 9,6 y 5 años. Es madre soltera y llegó a San Cristóbal procedente Los Teques, estado Miranda, para encontrarse con su papá que vive en Cúcuta. Sus hijos tenían hambre y lograron comerse una arepa en el lugar. La niña de 5 años estaba con fiebre y diarrea, por eso la mujer llegó al sitio buscando un medicamento para la hija.

Contó que tenía un dinero con el que pagó un autobús que la trasladó desde Los Teques hasta Acarigua, estado Portuguesa,” cuando llegué ahí se desaparecieron los autobuses y un guardia me estaba quitando 20 dólares para conseguirme una cola, y lo que he hecho es caminar y andar en cola”.

Aseguró que durante su recorrido los niños se han enfermado, no han comido bien, tiene los pies rotos y con ampollas de tanto caminar. Quiere llegar a Cúcuta para trabajar y darle de comer a sus hijos y dijo que se va al vecino país porque la comida en Venezuela está muy cara.

“La harina está en 700, la pasta en 800, el kilo de carne casi en 2 millones y lo que te pagan a la semana son cinco dólares, ¿qué hago con eso?”, dijo y agregó que la caja Clap le llega cada cinco u ocho meses.

Quiere llegar a Chile

Guadalupe Montilla es de Valencia y caminó durante seis días con su hija que está recién operada de la vesícula. También la acompañan su nieto, su yerno y los padres de éste. Es la primera vez que salen del país y decidieron irse a Chile porque no están comiendo bien.

“La situación está demasiado fuerte en Venezuela, uno medio come. No comemos bien, el supuesto bono alcanza, si acaso, para medio cartón de huevos. El sueldo mínimo alcanza para los pasajes, no hay gasolina, no hay gas, no hay luz”, dijo.

Vivía en una casa alquilada y ya no tiene cómo pagarla porque trabajaba limpiando en casas de familia, le pagaban tres dólares y solo la contrataban dos veces a la semana. Su sueño es llegar a Chile, donde cree que mejorará su condición de vida.

El temor y la incertidumbre los embarga

Los caminantes sienten miedo porque muchos son los rumores de que pueden ser detenidos o perder sus pertenencías. Personas que los han ayudado les recomiendan que tomen caminos alternos, como Peribeca, para que la Guardia Nacional destacada en la vía principal hasta San Antonio del Táchira no los detenga.

Pero pese al temor y la incertidumbre y después de permanecer este lunes unas horas en San Cristóbal decidieron seguir avanzando. La mayoría llevaba el morral tricolor y emprendieron de nuevo la caminata.