«Trabajadores de Alcasa somos más vulnerables al coronavirus», advierte dirigente sindical

LA HUMANIDAD · 11 AGOSTO, 2020 10:14

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Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

Foto por Correo del Caroní (Referencial)

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El secretario de reclamos del Sindicato de trabajadores de CVG-Alcasa (Sintralcasa), Henry Arias, denunció que los trabajadores de esta empresa básica de Guayana «somos más vulnerables ante el coronavirus«.

En conversación telefónica con Efecto Cocuyo el dirigente sindical denunció las condiciones en las que se encuentran más de 6.000 trabajadores, tanto activos como jubilados.

Arias recordó que aunque la empresa está paralizada desde el año 2019, pero desde hace más de 10 años no les realizan los exámenes médicos que eran costumbre para los trabajadores de Alcasa, la empresa básica del aluminio venezolano.

«A los trabajadores se les hacían auditorías médicas una vez al año o cada dos años, además cada vez que salían de vacaciones pasaban por un riguroso examen médico y cuando regresaban de las vacaciones también se hacían chequeos médicos», dijo.

Sin embargo, esta práctica se abandonó en el gobierno de Hugo Chávez y ahora con la administración de Nicolás Maduro, tras la firma del memorándum 2792, perdieron los beneficios de su contratación colectiva. Esto incluía el seguro del HCM, pero ahora no los reciben en las clínicas cuando tienen emergencias médicas.

En promedio, un trabajador de Alcasa solo recibe un salario de 1.500.000 bolívares en una quincena, lo que no alcanza para comprar alimentos ni medicinas.

Trabajadores más expuestos

«Los trabajadores de las empresas del aluminio somos más vulnerables al COVID-19 porque somos enfermos ocupacionales. Difícilmente un trabajador de este tipo de empresas no se enferme de los pulmones. Inhalamos alúmina y otros componentes que se usan para procesar acero, hierro y aluminio», alertó.

Arias denunció que están desincorporando de nóminas a personas que tienen emergencias médicas. Citó el caso de una empleada que es el único sustento de su hogar y su esposo sufrió un infarto, por lo que debió irse con él al hospital.

Pese a esto, la administración de Alcasa le suspendió el sueldo y la trabajadora debió ir desde Ciudad Bolívar hasta Puerto Ordaz, para reclamar su desincorporación, pese a la falta de transporte público y gasolina que vive el estado Bolívar.

Sobre el salario, el dirigente sindical dijo que es un «sueldo de hambre», que contrasta con el ingreso que se recibía a finales de la década de 1990 cuando Alcasa fue una de las empresas que más entregó dividendos al país, en plena caída de los precios del petróleo.

En 2009 por órdenes de Chávez se sacaron las líneas I y II, cuando el país atravesó la primera crisis de energía eléctrica. Y 10 años después se paralizó la empresa en su totalidad, que en su mejor momento llegó a producir 210 mil toneladas métricas al año de aluminio.

El dirigente pidió a sus compañeros mantenerse en casa o salir con las condiciones de seguridad necesarias, porque se ven obligados a resolver ante el bajo salario.

«Más se salva la gente en su casa que en los hospitales», reiteró Arias.