Cinco retos a los que se enfrentan las universidades venezolanas en 2022, según el OBU

LA HUMANIDAD · 16 ENERO, 2022 11:55

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Reymar Reyes Moncayo | @MoncayoReymar


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El Observatorio de Universidades (OBU) apuntó por lo menos cinco situaciones a las que se enfrentarán las universidades venezolanos durante el 2022.

«La realidad de las universidades venezolanas en 2022 se proyecta con un cariz tan o más conflictivo que los años anteriores, habida cuenta de que la crisis multidimensional amenaza con mantenerse y de que no hay voluntad por parte de sus responsables de retomar las riendas democráticas y constitucionales», sostiene el OBU en una comunicado publicado en su página web.

Entre los retos se encuentran la renovación de las autoridades, las brechas entre el sector público y el privado, el conflicto laboral y la capacidad de asumir la situación con resiliencia.

El reto de la renovación de autoridades

Uno de los puntos más importantes para la agencia universitaria venezolana durante 2022 es el de la renovación de las autoridades en las universidades autónomas. Este es el caso de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la cual hasta 2010 escogía a sus rectores, vicerrectores, decanos y demás instancias de cogobierno, sin intervenciones del Tribunal Supremo de Justicia.

En esta situación también se encuentran la Universidad Francisco de Miranda (Unefm), en el estado Falcón, y la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez).

Aunque este reto «no será tarea fácil», afirma el OBU, debido a la «a amenaza de imposición de autoridades como ocurrió en la Universidad Simón Bolívar en 2021«,  «el aprendizaje de la realidad electoral en Venezuela debe servir de lección para actuar con unidad dentro de la diversidad, organización y estrategia en la defensa de la institucionalidad educativa».

Existe una brecha entre universidades públicas y privadas

Según el OBU, el ausentismo de profesores, estudiantes y trabajadores de las universidades públicas se «hará sentir tanto por la crisis salarial como por la pandemia» durante 2022.

Los sueldos de los profesores rondan entre los 5 y 11 dólares al mes, los más bajos en Latinoamérica y el Caribe, al tiempo en el que los jóvenes desertan del sistema educativo universitario o nunca lo consideran como un opción.

 El conflicto laboral marcará la dinámica de las universidades públicas 

Según el OBU, el Gobierno y un gremio oficialista impusieron una convención colectiva en 2020, al margen de los representantes de la mayoría de los trabajadores, por lo que «el conflicto laboral marcará la dinámica de las universidades públicas» durante 2022.

«La realidad es que las condiciones del trabajo amenazan con agudizarse y ello propicia el ausentismo de empleados, obreros y docentes así como el conflicto entre los gremios que defienden los derechos de sus agremiados y las autoridades que son amenazadas constantemente por el ministerio si no mantienen la permanencia de los trabajadores», indica el OBU.

Resiliencia en sector universitario

A  pesar del asedio presupuestario al que han sido sometidas las universidades venezolanas, el OBU observa que «el funcionamiento de las instituciones de educación superior seguirá siendo posible gracias al espíritu de actores que persisten en mantener las puertas abiertas de las casas de estudio».

En vista de que no se tiene certeza cuánto más puedan soportar, «el envejecimiento de las IES crece y su sostenibilidad disminuye», por lo que se considera que es clave «insistir en la construcción de redes de apoyo intra y extra universitarias que coadyuven a visibilizar la sistemática violación de derechos que ocurre en el sector y a su vez la búsqueda de soluciones en conjunto».

El director del OBU, Carlos Meléndez, afirmó que «la sostenibilidad de las instituciones de educación superior debe estar en el centro de la agenda pública, la posibilidad de reconstruir el país, superar la emergencia y alcanzar el desarrollo pasa por el mantenimiento de las universidades. Por ende, los actores políticos, económicos y sociales deben sumarse a la lucha por la educación superior venezolana·».