Prevención ante un sismo está en segundo plano para el venezolano, aseguran expertos

LA HUMANIDAD · 18 ABRIL, 2016 11:13

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Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24


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Si el temblor de 7,8 grados que ocasionó 262 muertes en Ecuador y dejó a 2.527 heridos se hubiese presentado en Venezuela el panorama de las consecuencias serían peores, según la opinión de los especialistas consultados por Efecto Cocuyo.

Luego del marco de la escasez de comida y medicamentos, las condiciones de la infraestructuras, la construcción irregular de viviendas, el abandono gubernamental a los grupos de rescate y la falta de preparación del venezolano son los puntos de riesgo que el país debe atender para enfrentar con la cabeza en alto este tipo de eventos naturales.

“Para llegar a un apartamento uno debe pasar por al menos siete puertas, cada una con llaves distintas, contando las de la entrada del edificio. Esto es un mecanismo preventivo, pero no es seguridad integral porque puede ser perjudicial a la hora de la evacuación por un evento adverso de la naturaleza”, puntualizó Jacobo Vidarte, especialista en protección civil y administración de desastre.

Aseguró que en el país se han tomado más medidas preventivas para enfrentar un hecho delictivo que para los eventos adversos de origen natural. “Le hemos metido más platica, a las cámaras y al cerco eléctrico, pero no a educarnos en protocolos para casos de emergencias y desastre.”, dijo, y agregó que la frecuencia con la que ocurren los sucesos sensibiliza más a los ciudadanos.

Vidarte, quien fue director de Protección Civil Carabobo, asegura que el venezolano tiene un condicionamiento psicológico de proteger sus propiedades del hampa. “Por ejemplo, si hay un temblor y hay que evacuar a un edificio en Caricuao, la mitad de las personas no van a querer dejar su apartamento por miedo a que lo roben y que luego tenga que reponer lo que falte. La otra mitad va a querer pasar el seguro a todo lo que pueda. Lo mismo si estás en un centro comercial, donde 9 de cada 10 conductores van a querer llevarse su vehículo del sitio”, indicó.

Recomienda que los grupos de rescate calculen el tiempo de evacuación, tomando en cuenta el factor de resistencia a abandonar lo propio de los ciudadanos. “Uno no se puede poner a discutir con una persona que quiere sacar el carro del estacionamiento, porque te quita tiempo para salvar una vida”, puntualizó.

Dijo que las autoridades deben aprovechar este momento para promover talleres y simulacros en las comunidades. “Hemos sido muy reaccionarios (Sic) en el tema de la prevención y hay que aprovechar que la población está sensibilizada por el terremoto de Ecuador”, aconsejó.

Sin mantenimiento

El ingeniero civil y miembro del Comité de Infraestructura de la Academía de Ingeniería, Eduardo Páez Pumar, indicó que la falta de cuidado a las vías es un factor de riesgo ante eventos naturales.

“En cuanto a la vialidad interurbana existían los peajes que permitían hacer mantenimiento, pero ahora se eliminaron. Esos ajustes no se están haciendo adecuadamente y en algunos casos hay socavación de la vía y puentes que ante un sismo corre el peligro de derrumbarse”, manifestó Páez Pumar.

Explicó que se deben atender casos como el del viaducto de La Cabrera (que comunica Maracay a Valencia). Este se construyó sin tomar en cuenta el comportamiento de la tierra en la que se levantaron sus bases. “El suelo trabaja como las arcillas expansivas, cuando se humedece se expande y cuando se seca se contrae. El crecimiento de las aguas del Lago de Valencia ha hecho que se humedezca el terreno donde están las fundaciones y eso generó desniveles pequeños”, explicó el ingeniero y aseguró que deben crearse nuevos pilares más profundos para solventar el problema.

Agregó que los especialistas prevén que al periodo de sequía que vive el país le siga un periodo de lluvias fuertes, similar al que ocasionó el deslave en Vargas en 1999. “Me preocupa que las obras de contención que se realizaron en los ríos del estado, no han sido adecuadamente mantenidas y si llegan condiciones de lluvias torrenciales pudieran haber problemas”, proyectó Páez Pumar.

Viviendas por doquier

Después del terremoto de 1967 que dejó un balance de 2.000 heridos  y 236 muertos, por los 6,5 grados en la escala de Ritcher que sacudieron al Distrito Federal, se creó la Comisión Venezolana de Normas Industriales (Covenin) que regulan el tema de las construcciones, para volverlas resistentes a los sismos.

Según el ingeniero Páez Pumar y el rescatista Vidarte, estas reglas se cumplen actualmente en las construcciones legales de edificaciones, y no en las obras improvisadas. “Más de 50% de la población habita en viviendas autoconstruidas que no cumplen con los códigos de sismoresientencia y que en algunos casos constan de una sola columna de concreto y techos de zinc”,  expuso Páez Pumar.

Para Vidarte, otro punto de riesgo es la vertiginosa Misión Vivienda que ocupó espacios en urbanismos, espacios que no estaban contemplados en los planes de distribución de los servicios públicos.

Sobre este aspecto, Páez Pumar explicó que la falta de información al Colegio de Ingenieros y a las alcaldías sobre los proyectos de los complejos de Misión Vivienda, pone en duda que éstos cumplan con los estándares de sismoresistencia del país, aunado al hecho de que algunos planes de construcción fueron elaborados por extranjeros (Rusia y China). “Desde el Colegio de Ingenieros hemos visto asentamientos por no haber construido correctamente, e irregularidades con la calidad del concreto, por lo que se ha requerido la demolición de algunas de estas edificaciones”, comentó el ingeniero como uno de los ejemplos de la irregularidad.

A esto se le suma la observación de Vidarte en la que señala que 85% de la población venezolana vive sobre las fallas geológicas del país. “Hacia el oeste de Apure hay mayor población, pasando por la Cordillera Andina, Maracaibo, el centro del país, hasta oriente”. Si un temblor se produce al este de Apure, probablemente las pérdidas de vidas y materiales no sean tan masivas como si ocurre en Caracas u oriente”, dijo el especialista en rescate y salvamento.

Rescatistas desasistidos

Vidarte asegura que el país cuenta con 60.000 rescatistas con formación en atención en situación de emergencia y desastre. Lo que no existe es un apoyo unificado para los grupos de rescate y salvamento.

“Éste es un número importante de personal, si se compara con el que cuenta un cuerpo de seguridad civil,  pero ¿de qué sirve tener esta cantidad de rescatistas sin el equipo necesario?”, exclamó el rescatista.

Señaló que para equipar a un rescatista se necesitan 700 mil bolívares, pues toda la indumentaria debe ser especializada para estas labores. Recordó que aunque la ley estipula el pago de un seguro para los voluntarios, esto no se cumple y agregó que 15% de los grupos de rescate y salvamento funcionan en la casa de alguno de sus miembros.

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