Nuevo derrame petrolero detectado el 20 de agosto en El Palito se acerca a Morrocoy

LA HUMANIDAD · 24 AGOSTO, 2020 08:50

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Jeanfreddy Gutierrez | @Jeanfreddy


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Siguen las filtraciones. El profesor Eduardo Klein, del Laboratorio de Sensores Remotos de la Universidad Simón Bolívar, detectó un nuevo derrame petrolero el pasado 20 de agosto, que estaría acercándose de nuevo a las costas de Boca de Aroa y el Parque Nacional Morrocoy desde este domingo 23 de agosto.

En distintas publicaciones realizadas por el experto, tras analizar varias imágenes del área durante todo el año 2020, encontró que hay canales de descarga desde las lagunas de oxidación hacia el mar, incluso en días como el 31 de marzo cuando la precipitación en la zona es históricamente muy baja. Además, el crecimiento del río Aguas Calientes, por la época de lluvias, muestra mezcla de sedimentos junto con los hidrocarburos.

«Expulsa hidrocarburos por el canal que está a la derecha de las lagunas, esos son unos separados API que tienen unas paredes y unas ventajas abajo por donde sale  el agua pero el hidrocarburo queda atrapado, por lo que debería flotar, pero como está tan llena de aceites y residuos petroleros, se sale también, es lo que presumimos» le dijo Klein a Efecto Cocuyo.

Sin lluvias

Según el Departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la UCV hasta el mes de mayo el 2020 se mostraba como «extremo seco» por los pocos días de lluvia y la baja preciptación, lo que coincide con la observación realizada por Klein sobre las descargas desde El Palito durante el año, quien además nota que a este nuevo derrame petrolero iniciado el 20 de agosto se nota que no hay barreras desnatadoras ni ningún equipo de contención que evite que la mancha vaya mar adentro.

El nuevo derrame petrolero tendría una longitud de 18 kilómetros de largo, al cubrir aproximadamente 93 kilómetros cuadrados. El derrame del 21 de julio llegó a cubrir un área de 260 kilómetros cuadrados. Klein también encontró en sus análisis que para este domingo 23 de agosto aún se encontraban filamentos de hidrocarburo en Boca de Aroa, a pesar de los anuncios oficiales de haber saneado completamente el área.

Daños inocultables

Las Academias de Ciencias y de Ingeniería, así como la Sociedad Venezolana de Ecología, han exigido que se les permita hacer análisis independientes a largo plazo para determinar realmente los daños ambientales y socioeconómicos después que algunos voceros del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), junto al Ministerio de Ecosocialismo, sostuvieran que apenas el 1% de los mangles de Morrocoy se han visto afectados, concluyendo que el impacto sobre los ecosistemas «es bajo».

Esto fue rechazado el 21 de agosto por la Asociación de Investigadores del IVIC en un comunicado. En el documento rechazan cualquier diagnóstico sin base en informes técnicos siguiendo metodologías internacionalmente reconocidas.

Estos derrames causarían graves daños a los ecosistemas. Los derrames coinciden con la época de reproducción de corales y tortugas marinas. Esto afectaría a toda la fauna y flora marina asociada a los arrecifes, tanto como fuente de alimentación como refugio, lo que impactaría, tanto los recursos biológicos como los turísticos y pesqueros, así como la protección contra las mareas que brindan estos seres simbióticos.

Mangles, tortugas y corales afectados

Así mismo los hidrocarburos están destruyendo y afectando a los manglares, que también brindan protección a la costa sobre mareas y vientos, que son además refugio de muchos seres vivos como peces juveniles, moluscos y artrópodos que conforman la dieta de cientos de aves acuáticas locales y migrantes.

Frank Espinoza, exdirector del Refugio de Cuare, explicó que además de afectar las plumas de las aves, los hidrocarburos podrían matar por toxicidad a muchos organismos invertebrados que viven en el humedal y del cual se alimentan miles de aves residentes —incluidos entre 6000 y 10 000 flamencos—  y aves migratorias. También se generan “consecuencias impredecibles” sobre la hidrodinámica del humedal.

Así mismo, Jeanette Pérez, parte del equipo que estudia los corales del género Orbicella en Morrocoy, advierte que días después del contacto con el petróleo los arrecifes pueden mostrar estrés fisiológico así como pérdida de algas simbióticas o tejido, lo que afectaría su crecimiento, reproducción y sobrevivencia. La afectación a los corales impacta negativamente en esponjas, moluscos, langostas, cangrejos y peces.

“Se causaría una disminución drástica del oxígeno disponible para los embriones, lo que sería altamente fatal, pero también se podrían obstruir las vías respiratorias y mucosas de adultos, justo en la época de anidación de las tortugas verde, caguama y carey”, detalla el profesor de la Universidad del Zulia y doctor en Ecología, Héctor Barrios-Garrido, está al frente del Grupo de Trabajo de Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela. Estas tres especies anidan en Cayo Sal y Cayo Borracho, entre los más afectados al norte del Parque Morrocoy.