«Nos dijeron que por orden presidencial lo cremarán», afirma familiar de «El Picure»

LA HUMANIDAD · 5 MAYO, 2016 20:06

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Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24


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La tarde de este 5 de mayo, después de 26 horas de espera, las autoridades dieron respuesta a los parientes de José Antonio Tovar Colina, alias «El Picure», sobre qué pasaría con sus restos: el hombre sería cremado en el cementerio Jardín Principal del Oeste en El Junquito.

«Nos llamaron y dijeron que fuéramos a la morgue. Allí lo identificamos, nos dieron el acta de defunción y certificado de inhumación. Cuando salimos, nos dimos cuenta de que no había guardias ni policías; por eso supimos que se lo habían llevado. Preguntamos y nos informaron que lo llevaron a El Junquito, porque por orden presidencial lo iban a cremar», explicó una de las familiares de Tovar Colina.

Ella y otras cuatro mujeres (dos primas y dos tías de “El Picure”) llegaron a Caracas el 4 de mayo a las 3 de la tarde. Se trasladaron en autobús  y fueron directo a la morgue.

“Al principio solo nos dijeron que debíamos dar la copia de la cédula de identidad de José Antonio, la de los testigos y un permiso de sanidad. Pero después cambiaron. Nos aseguraron que el trámite iba a durar varios días, por averiguaciones. Dijeron que si lo queríamos hoy, nos lo iban a dar cremado”, denunciaron en la mañana de este jueves. Los familiares aseveraron que no darían autorización para ese procedimiento.

En la tarde, Efecto Cocuyo se comunicó con los parientes y señalaron que no firmaron ningún documento que permitiera la cremación del cuerpo de «El Picure».

Las mujeres creen que el Gobierno quiere evitar que el cadáver sea velado y enterrado. “Temen que ocurra un tiroteo o algo así. Pero nosotros lo único que queremos es verlo por última vez y enterrarlo en El Sombrero, porque él es de allí”, dijo Grismar Colina, tía de Tovar Colina, en la mañana.

Grismar informó que acudieron al Ministerio Público para denunciar lo que ellos consideran un abuso: “Con tantos que han matado de esa banda, yo no he visto que a ninguno lo trajeran a Caracas o que lo quisieran cremar. Lo hacen porque es él, el más peligroso según el Gobierno”.

Las fotos que muestran a los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) exhibiendo el cadáver de José Antonio Tovar Colina, alias “El Picure”, llegaron a los teléfonos de sus familiares ese martes 3 de mayo. “Lo tenían como un trofeo, como si fuese un premio”, exclamaron sus parientes en la morgue de Bello Monte, en Caracas, después de dos días de que el cuerpo fuese trasladado desde el estado Guárico en una avioneta.

Desde que los restos de uno de los delincuentes más buscados por las autoridades nacionales e internacionales fueron ingresados en la medicatura forense de la capital del país, sus adyacencias fueron cercadas por militares. Hasta el mediodía del 5 de mayo los uniformados mantenían dos alcabalas, esta vez con apoyo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). No permitían el paso vehicular y obligaban a tomar una vía alterna, tampoco dejaban tomar fotografías ni autorizaban la estancia de los dolientes en la parte externa de la morgue.

Como a 100 metros de la sede forense, una prima y una tía de Tovar Colina esperaron durante horas sentadas en un banco, que usualmente soporta a los pasajeros que aguardan el transporte público, que la Fiscalía diera respuesta.

“Nos dijeron que no nos iban a entregar el cuerpo, sino viene su mamá; pero ella está enferma. Le dio un ACV cuando se enteró de la muerte de José Antonio”, manifestó Grismar, al mediodía de este jueves.

Tovar Colina fue asesinado en la tarde del 3 de mayo durante un presunto enfrentamiento en el que también murieron otras tres personas más, entre ellas Rafael Fernández, un profesor escolar. En ese tiroteo fue herido un GNB, quien falleció al día siguiente.

El procedimiento que finalmente dio con el paradero de “El Picure” estuvo desplegado desde la noche del sábado 30 de abril. El domingo cayó el hermano, por parte de papá, Junior Tovar, quien había estudiado hasta tercer año de Odontología en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (Unerg). En 2013, el joven fue llevado por su padre hasta las autoridades pues los funcionarios comenzaron la búsqueda de los implicados con la banda delictiva. “Como era el hermano, y no tenía nada qué temer, porque era sano, su papá lo llevó a la policía con su carnet de estudiante. Lo dejaron preso igual y ya sabe que las cárceles de este país no regeneran”, afirmaron sus parientes.

En la madrugada del 3 de mayo otro tiroteo se produjo en La Charneca, donde murieron cinco personas: Guillermo Ascanio (48), Guillermo José Ascanio (26), Luis Ascanio (24) y Oswaldo Borges (33); los tres primeros serían el suegro y dos cuñados de “El Picure”, el cuarto es el yerno de Guillermo Ascanio. Como “Yordy” fue identificado el último de los fallecidos en este enfrentamiento, según las parientes de Tovar Colina. “Ese era el único de la banda, los demás eran sanos”, aseveraron.

La caída de “El Picure” le costó 72 horas de operativo y dejó nueve personas sin vida. El ascenso de este hombre como delincuente, secuestrador y homicida, causó muchas muertes. Igual, en los operativos de búsqueda por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, otro tanto de personas murieron. Desde 2013 se contabilizan que al menos 60 víctimas mortales en cinco estados dejó la carrera delictiva de Tovar Colina.

Ser pariente de “El Picure”

Tovar Colina es oriundo de El Sombrero, estado Guárico. Su residencia y la de su madre está ubicada en Concha de Mango, sector del barrio Bicentenario. «El Picure», de 27 años de edad, solo terminó la escuela básica y dejó a tres niños (2, 3 y 4 años de edad) de parejas diferentes. Tenía dos hermanos, uno por parte de papá llamado Junior Tovar, y una joven de 20 años por parte de su mamá.

“Uno no elige los parientes que tiene, pero por ser familia uno los apoya. Él trataba de no vincularnos con sus cosas, de ese mundo nadie sabía mucho. A veces ni le gustaba compartir con nosotros por protección”, dijo Grismar Colina.

La familia Tovar Colina en El Sombrero es conocida por todos los habitantes. La tía y la prima aseguraron que no sienten rechazo de sus vecinos por ser familia de un hombre buscado por todos los cuerpos policiales del país y también por las autoridades internacionales, luego de que en 2015 el Gobierno solicitara la alerta roja para él por Interpol.

“Solo nos acecha el ‘gobierno’ (nombre que le dan a los cuerpos policiales los lugareños) con sus operativos. Cada vez que entran al pueblo destrozan nuestras casas. Al principio, llegaban a la licorería del papá y saqueaban el negocio”, denunció Grismar.

Aseguró que fueron los funcionarios policiales quienes le crearon la fama. “Lo comenzaron a culpar de todos los asesinatos”, dijo.

Jugaba bolas criollas y gallos y le gustaba el coleo, la música de Maelo Ruíz y el reggeaton. Mientras estuvo delinquiendo a sus anchas y sumando víctimas mortales a su expediente, “El Picure” organizó partidos y eventos recreativos para los niños de su comunidad,  donaba dinero para medicinas y operaciones a sus vecinos.

“Eso lo dejó de hacer porque ya el ‘gobierno’ le estaba pisando los talones. Desde hace tres años El Sombrero sufre porque nos castigan, porque somos los alcahuetas, somos los cómplices”, dijo Grismar.

LA HUMANIDAD · 2 DICIEMBRE, 2022

«Nos dijeron que por orden presidencial lo cremarán», afirma familiar de «El Picure»

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

La tarde de este 5 de mayo, después de 26 horas de espera, las autoridades dieron respuesta a los parientes de José Antonio Tovar Colina, alias «El Picure», sobre qué pasaría con sus restos: el hombre sería cremado en el cementerio Jardín Principal del Oeste en El Junquito.

«Nos llamaron y dijeron que fuéramos a la morgue. Allí lo identificamos, nos dieron el acta de defunción y certificado de inhumación. Cuando salimos, nos dimos cuenta de que no había guardias ni policías; por eso supimos que se lo habían llevado. Preguntamos y nos informaron que lo llevaron a El Junquito, porque por orden presidencial lo iban a cremar», explicó una de las familiares de Tovar Colina.

Ella y otras cuatro mujeres (dos primas y dos tías de “El Picure”) llegaron a Caracas el 4 de mayo a las 3 de la tarde. Se trasladaron en autobús  y fueron directo a la morgue.

“Al principio solo nos dijeron que debíamos dar la copia de la cédula de identidad de José Antonio, la de los testigos y un permiso de sanidad. Pero después cambiaron. Nos aseguraron que el trámite iba a durar varios días, por averiguaciones. Dijeron que si lo queríamos hoy, nos lo iban a dar cremado”, denunciaron en la mañana de este jueves. Los familiares aseveraron que no darían autorización para ese procedimiento.

En la tarde, Efecto Cocuyo se comunicó con los parientes y señalaron que no firmaron ningún documento que permitiera la cremación del cuerpo de «El Picure».

Las mujeres creen que el Gobierno quiere evitar que el cadáver sea velado y enterrado. “Temen que ocurra un tiroteo o algo así. Pero nosotros lo único que queremos es verlo por última vez y enterrarlo en El Sombrero, porque él es de allí”, dijo Grismar Colina, tía de Tovar Colina, en la mañana.

Grismar informó que acudieron al Ministerio Público para denunciar lo que ellos consideran un abuso: “Con tantos que han matado de esa banda, yo no he visto que a ninguno lo trajeran a Caracas o que lo quisieran cremar. Lo hacen porque es él, el más peligroso según el Gobierno”.

Las fotos que muestran a los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) exhibiendo el cadáver de José Antonio Tovar Colina, alias “El Picure”, llegaron a los teléfonos de sus familiares ese martes 3 de mayo. “Lo tenían como un trofeo, como si fuese un premio”, exclamaron sus parientes en la morgue de Bello Monte, en Caracas, después de dos días de que el cuerpo fuese trasladado desde el estado Guárico en una avioneta.

Desde que los restos de uno de los delincuentes más buscados por las autoridades nacionales e internacionales fueron ingresados en la medicatura forense de la capital del país, sus adyacencias fueron cercadas por militares. Hasta el mediodía del 5 de mayo los uniformados mantenían dos alcabalas, esta vez con apoyo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). No permitían el paso vehicular y obligaban a tomar una vía alterna, tampoco dejaban tomar fotografías ni autorizaban la estancia de los dolientes en la parte externa de la morgue.

Como a 100 metros de la sede forense, una prima y una tía de Tovar Colina esperaron durante horas sentadas en un banco, que usualmente soporta a los pasajeros que aguardan el transporte público, que la Fiscalía diera respuesta.

“Nos dijeron que no nos iban a entregar el cuerpo, sino viene su mamá; pero ella está enferma. Le dio un ACV cuando se enteró de la muerte de José Antonio”, manifestó Grismar, al mediodía de este jueves.

Tovar Colina fue asesinado en la tarde del 3 de mayo durante un presunto enfrentamiento en el que también murieron otras tres personas más, entre ellas Rafael Fernández, un profesor escolar. En ese tiroteo fue herido un GNB, quien falleció al día siguiente.

El procedimiento que finalmente dio con el paradero de “El Picure” estuvo desplegado desde la noche del sábado 30 de abril. El domingo cayó el hermano, por parte de papá, Junior Tovar, quien había estudiado hasta tercer año de Odontología en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (Unerg). En 2013, el joven fue llevado por su padre hasta las autoridades pues los funcionarios comenzaron la búsqueda de los implicados con la banda delictiva. “Como era el hermano, y no tenía nada qué temer, porque era sano, su papá lo llevó a la policía con su carnet de estudiante. Lo dejaron preso igual y ya sabe que las cárceles de este país no regeneran”, afirmaron sus parientes.

En la madrugada del 3 de mayo otro tiroteo se produjo en La Charneca, donde murieron cinco personas: Guillermo Ascanio (48), Guillermo José Ascanio (26), Luis Ascanio (24) y Oswaldo Borges (33); los tres primeros serían el suegro y dos cuñados de “El Picure”, el cuarto es el yerno de Guillermo Ascanio. Como “Yordy” fue identificado el último de los fallecidos en este enfrentamiento, según las parientes de Tovar Colina. “Ese era el único de la banda, los demás eran sanos”, aseveraron.

La caída de “El Picure” le costó 72 horas de operativo y dejó nueve personas sin vida. El ascenso de este hombre como delincuente, secuestrador y homicida, causó muchas muertes. Igual, en los operativos de búsqueda por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, otro tanto de personas murieron. Desde 2013 se contabilizan que al menos 60 víctimas mortales en cinco estados dejó la carrera delictiva de Tovar Colina.

Ser pariente de “El Picure”

Tovar Colina es oriundo de El Sombrero, estado Guárico. Su residencia y la de su madre está ubicada en Concha de Mango, sector del barrio Bicentenario. «El Picure», de 27 años de edad, solo terminó la escuela básica y dejó a tres niños (2, 3 y 4 años de edad) de parejas diferentes. Tenía dos hermanos, uno por parte de papá llamado Junior Tovar, y una joven de 20 años por parte de su mamá.

“Uno no elige los parientes que tiene, pero por ser familia uno los apoya. Él trataba de no vincularnos con sus cosas, de ese mundo nadie sabía mucho. A veces ni le gustaba compartir con nosotros por protección”, dijo Grismar Colina.

La familia Tovar Colina en El Sombrero es conocida por todos los habitantes. La tía y la prima aseguraron que no sienten rechazo de sus vecinos por ser familia de un hombre buscado por todos los cuerpos policiales del país y también por las autoridades internacionales, luego de que en 2015 el Gobierno solicitara la alerta roja para él por Interpol.

“Solo nos acecha el ‘gobierno’ (nombre que le dan a los cuerpos policiales los lugareños) con sus operativos. Cada vez que entran al pueblo destrozan nuestras casas. Al principio, llegaban a la licorería del papá y saqueaban el negocio”, denunció Grismar.

Aseguró que fueron los funcionarios policiales quienes le crearon la fama. “Lo comenzaron a culpar de todos los asesinatos”, dijo.

Jugaba bolas criollas y gallos y le gustaba el coleo, la música de Maelo Ruíz y el reggeaton. Mientras estuvo delinquiendo a sus anchas y sumando víctimas mortales a su expediente, “El Picure” organizó partidos y eventos recreativos para los niños de su comunidad,  donaba dinero para medicinas y operaciones a sus vecinos.

“Eso lo dejó de hacer porque ya el ‘gobierno’ le estaba pisando los talones. Desde hace tres años El Sombrero sufre porque nos castigan, porque somos los alcahuetas, somos los cómplices”, dijo Grismar.

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