Investigadores trabajan en preservación de la Cuenca de los Valles Altos de Carabobo

LA HUMANIDAD · 15 MARZO, 2016 17:51

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Mariel Lozada | @marielozadab


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En la Cuenca Alta del Río Cojedes se hallaron cinco especies nuevas para la ciencia, dos amenazadas, una en peligro de extinción y otra vulnerable. En ellas se incluyen dos anfibios, un reptil, una planta y un pez.

El trabajo que han realizado los investigadores está concentrado en tres especies, según explicó el biólogo Arnaldo Ferrer, quien coordinó el proyecto y forma parte del equipo integrado por personal del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Instituto Venezolano Alemán de Ciencias Ecológicas Aplicadas (Ivacea) y la Fundación Phelps. Dicho proyecto es financiado por el Fondo de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnud) y promovido por la Fundación Hoffman, con la participación de la Fundación La Salle de Ciencias Aplicadas.

«Hay que definirlas, darles su nuevo nombre científico, y eso requiere de unos pasos que pueden durar meses», comentó, pero agregó que las especies «tienen unas características muy claras de coloración y elementos que distinguen a esa especie de otras conocidas». Aunque el proceso de identificación lleva tiempo, puesto que hay que relacionar las especies con similares ya conocidas, «es casi completamente seguro que son especies nuevas», explicó Ferrer.

El Proyecto para la Restauración Ambiental y Conservación de la Cuenca de los Valles Altos Occidentales de Carabobo se originó en 2011 con el objetivo de proteger el área y la fauna y flora de esta zona. Este proyecto, que recibe apoyo de la alcaldía de Montalbán, fue presentado durante una rueda de prensa en los espacios del Pnud.

La Cuenca, que ocupa 276.000 hectáreas distrubidas entre cinco municipios de Carabobo, Cojedes y Yaracuy, fue declarada zona protegida mediante el Decreto 2.647, publicado en Gaceta Oficial 31.485 el 12 de mayo de 1978.

La meta principal es la conservación del agua de la cuenca, que se ha contaminado producto de las actividades humanas que allí se realizan y al crecimiento de las zonas urbanas como Aguirre, Bejuma, Montalbán y Miranda, así como la deforestación y quema para cultivos y pastoreo de ganado. Las descargas de las aguas servidas de las áreas urbanas se vierten a los Ríos Aguirre, Bejuma, Montalbán y Miranda sin tratamiento previo.

Arnaldo Ferrer. Investigador en Fundacion La Salle de Ciencias Naturales

Arnaldo Ferrer. Investigador en Fundación La Salle de Ciencias Naturales

Además del problema del agua, esto pone en peligro a los animales de la zona, incluidos los recién descubiertos. «No podemos asegurar que se van a extinguir si esto sigue, porque no sabemos si existen en otra parte de la costa, pero se pueden extinguir localmente», puntualizó Ferrer.

La voz de la comunidad

Antonio Alí Marvez, residente de Montalbán y quien sirvió de guía a los investigadores, se quejó de la explotación natural en su zona. Denunció que incluso se han realizado exploraciones para encontrar oro. «¿Es acaso el oro el brillo de la vida? Tenemos que resguardar el ecosistema de todos los seres vivos del planeta, no que el ser humano haga de los demás seres vivos lo que más le parece», exclamó.

Instó al Gobierno nacional, regional y municipal a dotar de mejores equipos a los trabajadores de la zona que luchan por la subsistencia de sus espacios. «No tenemos condiciones. Si hay gente que quiere hacer cosas, pero no tenemos acceso a equipos ni a las herramientas. Necesitamos combatir el fuego», comentó.

 

LA HUMANIDAD · 29 NOVIEMBRE, 2022

Investigadores trabajan en preservación de la Cuenca de los Valles Altos de Carabobo

Texto por Mariel Lozada | @marielozadab

En la Cuenca Alta del Río Cojedes se hallaron cinco especies nuevas para la ciencia, dos amenazadas, una en peligro de extinción y otra vulnerable. En ellas se incluyen dos anfibios, un reptil, una planta y un pez.

El trabajo que han realizado los investigadores está concentrado en tres especies, según explicó el biólogo Arnaldo Ferrer, quien coordinó el proyecto y forma parte del equipo integrado por personal del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Instituto Venezolano Alemán de Ciencias Ecológicas Aplicadas (Ivacea) y la Fundación Phelps. Dicho proyecto es financiado por el Fondo de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnud) y promovido por la Fundación Hoffman, con la participación de la Fundación La Salle de Ciencias Aplicadas.

«Hay que definirlas, darles su nuevo nombre científico, y eso requiere de unos pasos que pueden durar meses», comentó, pero agregó que las especies «tienen unas características muy claras de coloración y elementos que distinguen a esa especie de otras conocidas». Aunque el proceso de identificación lleva tiempo, puesto que hay que relacionar las especies con similares ya conocidas, «es casi completamente seguro que son especies nuevas», explicó Ferrer.

El Proyecto para la Restauración Ambiental y Conservación de la Cuenca de los Valles Altos Occidentales de Carabobo se originó en 2011 con el objetivo de proteger el área y la fauna y flora de esta zona. Este proyecto, que recibe apoyo de la alcaldía de Montalbán, fue presentado durante una rueda de prensa en los espacios del Pnud.

La Cuenca, que ocupa 276.000 hectáreas distrubidas entre cinco municipios de Carabobo, Cojedes y Yaracuy, fue declarada zona protegida mediante el Decreto 2.647, publicado en Gaceta Oficial 31.485 el 12 de mayo de 1978.

La meta principal es la conservación del agua de la cuenca, que se ha contaminado producto de las actividades humanas que allí se realizan y al crecimiento de las zonas urbanas como Aguirre, Bejuma, Montalbán y Miranda, así como la deforestación y quema para cultivos y pastoreo de ganado. Las descargas de las aguas servidas de las áreas urbanas se vierten a los Ríos Aguirre, Bejuma, Montalbán y Miranda sin tratamiento previo.

Arnaldo Ferrer. Investigador en Fundacion La Salle de Ciencias Naturales

Arnaldo Ferrer. Investigador en Fundación La Salle de Ciencias Naturales

Además del problema del agua, esto pone en peligro a los animales de la zona, incluidos los recién descubiertos. «No podemos asegurar que se van a extinguir si esto sigue, porque no sabemos si existen en otra parte de la costa, pero se pueden extinguir localmente», puntualizó Ferrer.

La voz de la comunidad

Antonio Alí Marvez, residente de Montalbán y quien sirvió de guía a los investigadores, se quejó de la explotación natural en su zona. Denunció que incluso se han realizado exploraciones para encontrar oro. «¿Es acaso el oro el brillo de la vida? Tenemos que resguardar el ecosistema de todos los seres vivos del planeta, no que el ser humano haga de los demás seres vivos lo que más le parece», exclamó.

Instó al Gobierno nacional, regional y municipal a dotar de mejores equipos a los trabajadores de la zona que luchan por la subsistencia de sus espacios. «No tenemos condiciones. Si hay gente que quiere hacer cosas, pero no tenemos acceso a equipos ni a las herramientas. Necesitamos combatir el fuego», comentó.

 

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