Venezolanos acuden al mercado negro ante el desabastecimiento de gasolina

LA HUMANIDAD · 3 ABRIL, 2020 09:37

Hasta 36 dólares cuesta una “pimpina” de gasolina en el mercado negro #cuarentena

Texto por Isabella Reimí │@isabellareimi Fotos por Cortesía

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Mientras la escasez de combustible se hace más crítica en el contexto de la cuarentena, el mercado negro del combustible gana más terreno y dispara hasta 36 dólares el precio de una “pimpina”. Cada vez más en las ciudades  mermar la circulación de vehículos y el transporte público parece haber desaparecido en algunas localidades.

Desde el 2017 los estados Táchira, ZuliaMonagas, Bolívar y Nueva Esparta comenzaron a tener problemas con la escasez del combustible. Este 2 de abril del 2020 estos estados siguen siendo los más afectados, lo que incrementa los precios de la venta ilícita del combustible.

Táchira continúa con el mercado negro

Jessica Murillo Iuesta vive en Táriba, ciudad capital del municipio tachirense de Cárdenas, y allí no ha sabido de algún amigo o conocido que haya podido “tanquear” su carro desde enero de este año. Hace memoria y no da con ningún nombre, y cuenta, vía telefónica, que su familia surte los vehículos de la casa con los “bachaqueros de gasolina”.

Mientras que el precio oficial de la gasolina son 17 centavos de bolívares por litro, con estos “expendedores”  una pimpina de 20 litros se consigue en promedio por 120 mil pesos (30 dólares) en su región. Tomando como referencia la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV) esto sería 2 millones 540 mil bolívares a la fecha del 3 de abril.

En otras ciudades tachirenses como La Grita se consigue hasta por 150 mil pesos (36 dólares o 3 millones 49 mil bolívares).  A veces, dice, tiene suerte y logra comprar a un ” mejor precio”.

“Un señor llamó a mi abuelo el otro día y le ofreció 25 litros por 50 mil pesos”, contó. Esos son 12 dólares o 1 millón 16 mil bolívares.

Desde finales de la administración del exgobernador José Vielma Mora, en 2017, en Táchira el sistema de surtir gasolina se maneja mediante un chip instalado en cada vehículo. El sistema permite llenar hasta 20 o 70 litros de gasolina semanalmente, dependiendo del tipo de vehículo.

Sin embargo, para evitar las largas colas, que no garantizaban tampoco la gasolina, muchos pobladores, sobre todo en las zonas más alejadas de la capital San Cristóbal, acudían al mercado negro.

En tiempo regular la pimpina se consigue por 40 mil o 60 mil pesos colombianos, 10 a 15 dolares  (de 847 mil a 1 millón 270 mil bolívares) pero en estos días se cotiza a precios más elevados, ya que las estaciones de gasolina reciben menor cantidad de combustible, que deberían distribuir a los vehículos permisados con salvoconductos.

Murillo y su familia salían una vez al día a comprar lo que hacía falta para las comidas del día, pero ahora limitan su recorrido por el alto costo de la pimpina. “Mamá me dice: Usted no ande saliendo”. Solo estamos yendo a comprar a los abastos que estén cerca de la casa”.

Nueva Esparta, plan “pico y placa”

En el estado Nueva Esparta desde el 30 de marzo se implementó el plan “pico y placa para surtir gasolina a partir del último número de la placa del vehículo permisado con salvoconducto. Esta medida solo tendría efecto mientras dure la pandemia, según el presidente de Corpo Nueva Esparta, Dante Rivas.

Cada una de las cuatro bombas de gasolina funcionales en toda la isla trabajan atendiendo a sectores específicos que quedaron distribuidos de la siguiente manera: el sector salud acude a la estación Los Robles; la estación San Antonio atiende al sector agroalimentario y los camiones cisternas de agua; los funcionarios del estado, incluyendo a los organismos de seguridad, van a la estación Miranda y en La Restinga se surten de gasolina a los transportistas y las motos con salvoconducto.

Si bien hasta ahora no se ha hecho frecuente la venta de los bidones en este estado, el medio Así Es Margarita adivirtió que, a partir del “pico y placa” funcionarios de la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) estaban cobrando hasta 20 dólares por emitir el salvoconducto (1 millón 693 mil bolívares)

Simón Calderón, miembro de la Asociación Juventud Insular, explicó que surtir a todo el sector transporte en una sola bomba gasolinera “es complicado”, sobre todo porque “no se está acatando la cuarentena como se debería”.

“Con el tema de la gasolina, como hay menos transportes, al llegar una gandola con el combustible odo el mundo se amontona para poder irse”, contó vía teléfono.

De acuerdo con Calderón, la afluencia de las personas en la calle se debe a que “la mayoría” de los pobladores de Nueva Esparta dependen de sus ganancias diarias para sustentar su hogar. Además, recordó que un sector importante de la región insular que depende del turismo “está saliendo a la calle a resolver cómo come”.

 

Monagas, riesgo de contagio

En el caso del estado Monagas el escaso transporte por la falta de gasolina potencia los riesgos de contagio del coronavirus porque hay  “demasiada gente” en las paradas de autobús. Muchos monaguenses hacen largos trayectos a pie.

“El transporte público está súper pesado, las colas son interminables en las paradas de la Plaza Piar y la avenida Rómulo Gallegos. Cuando llega el transporte se abarrota el autobús de gente y no se cumple con el distanciamiento social, esto viene de la mano con el tema de la gasolina”, dijo vía Whatsapp Javier Cisneros, quien vive en Maturín y es el coordinador de Vente Joven.

En Maturín las estaciones de servicio que funcionan están divididas por sectores específicos. En El Parador y Guarapiches II sirven al personal de salud y a los funcionarios de la policía; en la estación El Manantial se surte el transporte público.  De todas las bombas la tercera es donde la cola de espera es más larga, según Cisneros.

De acuerdo con el joven, “el problema de la gasolina no es un tema de la pandemia, sino el acabóse en la industria petrolera”, dijo.

Bolívar, ¿dónde para la gasolina?

En el estado Bolívar la escasez de gasolina es aún más crítica, según Aída González, representante regional de Acción Democrática y residente del municipio Caroní.

En este municipio, donde hay 11 parroquias, solo funciona una estación: la del sector La Piña. Aunque en teoría la Guardia Nacional resguarda esta gasolinera para surtir a aquellos con un salvoconducto, personal de seguridad y de salud se ha quejado de no tener combustible, mientras el mercado negro prolifera, dice González.

“El miércoles nos tocó llamar a la policía porque había una gente metiéndose en una casa, pero nos contestó el funcionario que ¿qué queríamos que hiciera si no tenían gasolina? Es decir, no hay gasolina ni para los carros de policía. La gasolina es para que los guardias la bachanquen”, sentenció.

Según su registro,  en la región las pimpinas de 20 litros de gasolina se venden entre 10 y 15 dólares.

También dijo que “los vecinos se han quejado diciendo que tenían que trasladarse a la clínica y no ha podido porque no tienen gasolina”.

González no hablaba de los pacientes con posibles casos de COVID-19, sino de pacientes oncológicos que reciben su tratamiento en otras ciudades como Ciudad Bolívar o incluso en otros estados.

“El sometimiento tan agresivo de la situación de la gasolina no es el deber ser. Pudieran optar por un horario para surtir la gasolina, porque si acá hay una emergencia más grave, ¿cómo sale la gente?”, se preguntó la dirigente.

Señaló que debe considerarse que en las grandes distancias del estado Bolívar todos los usuarios necesitan de combustible para trasladarse a los comercios de alimentos.