Feligresía acude a la Basílica de Santa Teresa a venerar al Nazareno de San Pablo este #13Abr

LA HUMANIDAD · 13 ABRIL, 2022 09:03

Ver más de

Efecto Cocuyo | @efectococuyo


¿Cómo valoras esta información?

2
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Desde muy temprano, este Miércoles Santo (13 de abril) la feligresía acude a la Basílica de Santa Teresa, en pleno centro caraqueño, para adorar la imagen del Nazareno de San Pablo, figura sagrada que mantiene viva la fe católica venezolana.

2022 es el año de regreso a las calles del santo y de las misas abiertas, que comenzaron a las 5:00 a.m. en el templo. La última eucaristía está prevista para las 4:00 p.m. en la plaza Diego Ibarra, en la parroquia Santa Teresa del municipio Libertador, donde se espera una mayor participación de cristianos devotos. 

Luego el Nazareno saldrá en procesión por la esquina Cruz Verde, pasará por la esquina Velázquez, tomará la esquina Lecuna, seguirá por Miracielos y Reducto, llegará de la esquina Miranda hasta la esquina San Pablo y retornará -en ese punto- a la basílica Santa Teresa.

La misa de las 8:00 a.m. que fue presidida por el Obispo de la Diócesis de La Guaira, Monseñor Raúl Biord, estuvo muy concurrida. También los alrededores de la iglesia. Muchas personas aprovecharon las primeras horas del día para manifestar su devoción y gratitud.

La tradición

El Nazareno San Pablo es el santo une a los fieles en tiempos de pandemia desde 1696, año cuando una epidemia de peste se desató en Caracas. 

A la imagen se le acuña el milagro de curar a los enfermos en su primera procesión, lo que dio inicio a la devoción popular que se mantiene arraigada en la cultura religiosa desde hace más de tres siglos.

Desde entonces, congregaba cada año a miles de creyentes en la Basílica de Santa Teresa, en un peregrinaje que duraba entre tres y cuatro horas.

Cuando llegó la pandemia por el COVID-19 a Venezuela, para evitar la propagación del virus, se acordó que el Nazareno de San Pablo saliera en un recorrido en papamóvil por toda la Caracas.

Ese Miércoles Santo no hubo multitudes de personas vestidas de morado pagando sus promesas. Se invitó a que la devoción se renovara desde el hogar. La Iglesia Católica pregonó entonces la premisa: cada casa, un templo.

En 2021 la tradición se repitió en papamóvil, pero muchos sí se atrevieron a salir a las calles y avenidas para adorar la imagen del Cristo con la cruz a cuestas.