Falta de anticonceptivos aumenta riesgo en salud de mujeres y embarazos no deseados - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 4 NOVIEMBRE, 2015 12:28

Falta de anticonceptivos aumenta riesgo en salud de mujeres y embarazos no deseados

Texto por Mariel Lozada | @marielozadab

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Tengo ovarios poliquísticos y desde hace 10 meses no consigo mi tratamiento. Estoy a la buena de Dios”, cuenta Patricia Parra, una joven del Zulia. Desde hace más de un año no consigue sus pastillas, Diane 35. Si una paciente con su condición no se trata, puede llegar a quedar estéril.

Por un golpe de suerte, Parra logró comprar 12 cajas de Yas al precio establecido, pero su cuerpo reaccionó mal. “Si las tomo, paso todo el día vomitando. Y si no las tomo, el periodo se me descontrola, cada vez que me llega la menstruación me dan dolores y a veces hasta me tarda tres meses en llegar”, refirió.

Su caso no es aislado. Mariana Guzmán, de Maturín, sufre de la misma condición y está en tratamiento desde hace 4 años, “pero desde agosto del año pasado se me hace difícil conseguirlo”. Este año tuvo que empezar a usar Galby, otra marca parecida a Diane 35, pero con ellas el sangrado continua aún luego de finalizado el ciclo menstrual. Cuenta que incluso tuvo que recurrir al “bachaqueo” para no interrumpir su medicación.

Los revendedores se han vuelto la opción más estable para conseguir los distintos métodos anticonceptivos, debido a los niveles de escasez, que según la Federación Farmacéutica para julio de este año alcanzaban 85%. Una simple búsqueda en redes sociales lo evidencia: varias cuentas de Instagram se dedican únicamente a comerciar pastillas. Incluso, en universidades pegan avisos donde anuncian que comercian preservativos.

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Aviso pegado en la Universidad Católica Andrés Bello.

Si se decide obtenerlas “por los caminos verdes”, se puede pagar un sobreprecio de más de 100%. Una caja de Yas se puede comprar por Bs 1.500 y su precio en farmacias –si se consigue- es de Bs 460. Las Belara, Diane 35 y Caricel oscilan entre Bs 1.600 y 2.000.

El precio de los preservativos se disparó, y tampoco se encuentran. En un recorrido realizado en distintas farmacias caraqueñas por Efecto Cocuyo, los Duo, Durex y Sanamed –los más reconocidos- estaban desaparecidos. En los estantes solo habían marcas como Te Amo, Prime, Playboy y Sultán. Los más económicos eran los Te Amo, en Bs 392, y los más costosos los Playboy en Bs 950.

En una farmacia de La Trinidad, cuentan que los Durex no llegan hace unos 5 meses. Respecto a las pastillas dicen que “llegan muy poco y muy pocas marcas”. La encargada señala que, cuando reciben poca cantidad, tiene que regular la venta a dos por cliente “para que le alcance este mes y el siguiente y la dotación llegue a más personas.”

Los anticonceptivos de emergencia también se han vuelto escasos. Allí cuentan que Postinor hace 6 meses no les llega, pero que tienen alternativas como Norlevo y Glanique. Irene Indriago, Presidenta de Prosalud, señala que en algunos momentos la escasez es mucho más fuerte. “Una chica de Caracas me contó que la necesitaba y la ubicó en Puerto Cabello, así que fue hasta allá para poder tomarla”.

La escasez de tratamientos hormonales y preservativos ha obligado a optar por otros procedimientos como la T de cobre o el implante subdérmico. La primera puede conseguirse en la Maternidad Concepción Palacios sin costo, al igual que preservativos entregados por el Ministerio del Poder Popular para la Salud. Son, de hecho, los únicos métodos con los que cuentan. No reciben dotación de anticonceptivos hormonales desde hace 2 meses.

Sin embargo, estos procedimientos no son recomendados para todos. Mig-lin Castillo, una joven caraqueña, cuenta que probó la T para evitarse la búsqueda de pastillas pero no le funcionó. En algunos casos, como en el de ella, el útero genera una contracción que hace que el dispositivo se salga. Desde hace un año usa Belara para cuidarse pero conseguirlas no ha sido fácil. “En el Locatel de La Candelaria no me quisieron vender si no tenía pareja, tuve que decirle al mensajero del trabajo que se hiciera pasar por mi esposo y nos vendieron una caja a cada uno.”

Cuenta que a duras penas hizo una reserva para estar tranquila. “Hice colas, recorrí toda Caracas y hasta me tocó intercambiar por otros medicamentos.” Tiene pastillas guardadas hasta febrero, pero le da miedo que llegue la fecha en que no consiga más. “Me rehúso a formar parte del bachaqueo, comprando.”

El implante subdérmico es otra opción, pero también se ha vuelto complicada. El Doctor Aghner Zambrano, Ginecólogo, de la Clínica Venezuela en la Parroquia La Candelaria, dice que él prefiere no utilizarlo. “Es bueno, pero hay personas que sangran mucho o que no sangran nada y se torna incómodo”. Algunas de sus pacientes incluso han llegado a realizarse pruebas de embarazo asustadas por la ausencia de su menstruación.

Yiniba Castillo, de Proyecto Mujeres, cuenta que antes a los ginecólogos de su ciudad –Maracaibo- los distribuidores les vendían unos cincuenta Implanon por mes, pero ahora solo tienen acceso a dos por mes. Hace un par de meses ella lo adquirió en Bs 6.000, pero ahora lo cobran hasta en Bs 20.000. “Para una muchacha iniciando su vida sexual o sin independencia económica es casi imposible de pagar”.

Proyecto Mujeres llevó a cabo una campaña llamada “#DondeEstáLaPíldora” para dar a conocer la problemática y Castillo cuenta que está preocupada porque desde su inicio –hace unos 5 meses-  “las cosas no han hecho más que empeorar”.