El mundo le dice ciao a Umberto Eco, en el nombre de la rosa - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 19 FEBRERO, 2016 18:11

El mundo le dice ciao a Umberto Eco, en el nombre de la rosa

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

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La noticia llegó a las redacciones y por igual jóvenes y veteranos expresaron el pesar por la partida física del más mediático y empático de los académicos italianos, Umberto Eco. El escritor, filósofo y semiólogo deja una importante obra entre ensayos, novelas, estudios.

Eco, oriundo de Alejandría en el piamontés, criticó a lo largo de su vida la manipulación en el periodismo y la corrupción, y falleció este viernes, 19 de febrero, en su casa a los 84 años, luego de batallar durante años con el cáncer.

En los años sesenta, en las bibliotecas de periodistas, linguistas, comunicólogos, sociológos, no faltaba “Apocalíptos e integrados”, de consulta obligada en las aulas universitarias. En 1980, el profesor Eco vuelve a ser motivo de entrevistas, giras, fotos, con el éxito de “El nombre de la rosa”,  novela recreada en el siglo XIV, que narra la investigación que realizan fray Guillermo de Baskerville y su pupilo Adso de Melk alrededor de una misteriosa serie de crímenes que ocurren en una abadía.

La novela fue reeditada en numerosas ocasiones, merecedora del premio Strega (1981), en Italia, y el premio Medicis, en Francia, y fue llevada más tarde al cine por el director J.J. Annaud con gran éxito.

Ocho años después publicó “El péndulo de Foucault”, también uno de sus mejores títulos que narra la historia de tres intelectuales que inventan un supuesto plan de los templarios para dominar el mundo.

“El péndulo de Foucault” fue publicada en Italia en 1988, y fue uno de los libros más vendidos ese año, aunque la crítica no mostró demasiado interés por ella, excepto “L’Osservatore Romano”, órgano oficial de la Santa Sede, que en un inusitado ataque la tachó de “bufonada, pura charlatanería, profanación y blasfemia”.

“Número cero”, en el que aborda los misterios que rodearon la muerte el dictador italiano Benito Mussolini, es la novela que publicó en 2015. Fue editada en otros 34 países y en ella realizó una feroz e irónica crítica al mal periodismo, la mentira y la manipulación de la historia.

Galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el 2000, Eco además de ser conocido por novelas como “La isla del día antes”, “Baudolino” o “La misteriosa llama de la reina Loana”, a lo largo de su vida profesional también fue responsable de numerosos ensayos sobre semiótica, estética medieval, lingüística y filosofía.

Su primera obra de semiótica fue “La structura assente”, publicada en 1968, y a ella le siguieron “Forme del contenuto” y “Il segno” (1973), dos aclaraciones de la primera que culminaron en una obra más completa sobre la materia, “Tratado de semiótica general”, publicada en 1975.

Trabajó en la RAI desde 1954 hasta 1958, y después fue profesor agregado de Estética de 1962 a 1965 en las universidades de Turín y de Milán.

Se inició en el neovanguardista Grupo 63 de intelectuales, y publicó su estudio sobre el arte contemporáneo, “Opera aperta”(1962), al que le siguieron “Diario mínimo” (1963) y su conocido “Apocalípticos e integrados, 1965” sobre cultura de masas y medios de comunicación.

Colaboró, además, en publicaciones como “The Times Literary Supplement” y “Tel Quel”, y durante 35 años con la editorial Bompiani.

En 1988 fundó el departamento de Comunicación de la Universidad de San Marino, y además fue profesor emérito y presidente de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos de la Universidad de Bolonia (norte) desde 2008.

Nombrado por la Mesa del Consejo de la UNESCO (1992), miembro de su Foro de Sabios, junto a otros intelectuales es miembro de la Academia Universal de Culturas, Eco fue nombrado Doctor “honoris causa” por más de 25 universidades de todo el mundo, entre ellas, la Complutense de Madrid, Tel Aviv, Atenas, Varsovia y Berlín.

Legión de Honor de Francia desde 1993 y premio austríaco de Literatura Europea por toda su obra en 2004, en Salzburgo, en sus últimos años de vida compaginó su actividad académica y literaria con conferencias, coloquios, debates y colaboraciones en los medios de comunicación.

EFE

foto de mastor.cl