De la espera a la amenaza: claves del informe de HRW sobre retornados venezolanos - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 18 OCTUBRE, 2020 09:49

De la espera a la amenaza: claves del informe de HRW sobre retornados venezolanos

Texto por Shari Avendaño | @shariavendano

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De los días de camino a pie hasta la larga espera para salir de los Puntos de Atención Social Integral (Pasi). Human Rights Watch (HRW), el Centro de Salud Pública y Derechos Humanos y el Centro de Salud Humanitaria de la Universidad Johns Hopkins publicaron el pasado 13 de octubre un informe sobre el trato abusivo y las condiciones en las que se encuentran los retornados venezolanos.

La organización entrevistó a 23 personas procedentes de Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Estados Unidos. También conversó con periodistas, actores humanitarios, representantes de ONG y residentes de zonas receptoras de retornados. Analizaron información de organizaciones venezolanas e internacionales, declaraciones en video de funcionarios del país y los protocolos emitidos por el Ministerio de Salud.

Los retornados entrevistados por la institución se alojaron en 26 Pasi, de los cuales 19 se encontraban en los estados Táchira, Apure y Bolívar. El resto estaban ubicados en Distrito Capital, Aragua, Falcón, Guárico, Vargas y Zulia.

El 10 de julio, HRW solicitó información a las autoridades venezolanas sobre la hostilidad hacia los retornados y las condiciones en las que son recibidos. No obtuvieron respuesta. A continuación las claves del informe de HRW sobre los retornados venezolanos.

Espera en la frontera

La ralentización de la economía informal por el COVID-19 ha producido que muchos migrantes venezolanos no puedan pagar alquiler, comida o perdieran parte de sus ingresos. Por esta razón, muchos deciden regresar aunque sea a pie.

Algunos comentaron a HRW que, en el camino, carecen de acceso a albergues en el trayecto o tienen un acceso muy limitado; otros indicaron que dormían al costado de las carreteras, se bañaban en ríos y consumían alimentos de bajo costo como arroz, pan y caña de azúcar.

Ya en la frontera, los venezolanos deben esperar a que se les permita el acceso. Esto, luego de que las autoridades venezolanas limitaran el ingreso diario por cruces fronterizos oficiales a entre 100 y 300 personas. En algunos pasos solo se autoriza el acceso los días lunes, miércoles y viernes. Hasta el 25 de agosto, había cerca de 2.700 venezolanos a la espera para entrar desde Cúcuta (Colombia), por donde pasa 80% de los migrantes que regresan desde Colombia.

“Desde entonces, las multitudes que esperan para ingresar se han aglomerado en albergues improvisados al lado de carreteras, con escaso distanciamiento social. Algunas personas retornadas señalaron haber esperado días – a veces más de una semana – del lado colombiano”, dice el informe.

Muchas personas deciden ingresar al país por “trochas“, los pasos fronterizos ilegales. Las autoridades venezolanas han estigmatizado y enjuiciado a las personas que llegan al país por esta vía.

Riesgo de contagio en los PASI

El informe de HRW indica que cada habitación de los Pasi tenía varias personas dentro. Muchos de los entrevistados mencionaron condiciones insalubres, fallas en el suministro de agua y electricidad y artículos de aseo básicos como jabón. Tuvieron serias dificultades para acceder a atención médica y alimentos. En este escenario, los autores del informe consideran que “es probable que las condiciones que descubrieron los retornados contribuyan a propagar el virus”.

“Las condiciones que describieron los retornados en algunos centros no cumplen con sus necesidades básicas, y en algunas instancias su gravedad podría constituir trato degradante, el cual está prohibido por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, entre otros instrumentos jurídicos vinculantes”, señala el documento.

Algunos entrevistados describieron no estar aislados unos de otros en distintas etapas del protocolo. Varios actores humanitarios dijeron que no se aplica un estándar común a todos los Pasi. El acceso de este personal a los centros varía dependiendo de quién esté a cargo.

Protocolos de testeo

La mayoría de las pruebas que se le hacen a las personas que llegan a Venezuela son de diagnóstico rápido, por tanto pueden arrojar falsos negativos. En las condiciones en las que se encuentran los centros, las personas infectadas pueden transmitir inadvertidamente el virus.

Personal médico dijo a HRW que los métodos empleados en los Pasi no están estandarizados. Hasta el 28 de julio, entre el 5% y 6% de las pruebas hechas en el país eran PCR, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (Unocha).

La mayoría de los retornados mencionó que pasaron más tiempo en los Pasi que los 14 días obligatorios porque tardaban los resultados de las pruebas. Algunos mencionaron que las personas que dieron positivo en la prueba eran llevadas a una zona distinta de los centros, sin embargo no se aislaba a las personas que pudieron haber interactuado con la persona.

Amenazas por protestar

En algunas oportunidades, funcionarios y colectivos amenazaron y hostigaron a los retornados. HRW refiere que una vez ocurrió luego de que un grupo de personas protestara por las condiciones en las que se encontraban los Pasi. “Un alto funcionario del estado Táchira manifestó que quienes protestaran en los Pasi podrían ser encarcelados, según un periódico. El funcionario advirtió que “pueden pasar de la cuarentena social a la cuarentena penal””.

Recomendaciones

La organización recomendó lo siguiente a los ministros de Relaciones Exteriores que se reunan en octubre como parte del proceso de Quito (espacio de análisis de la situación de los migrantes):

🔵Comprometerse a presentar un plan de acción para proteger los derechos de los venezolanos en los países donde se encuentran.

🔵Adoptar una respuesta colectiva a la migración venezolana, que les conceda un estatus legal durante un tiempo determinado mientras se encuentren en trámite de sus solicitudes individuales ante las autoridades.

🔵Soliciten al Secretario General de la ONU, António Guterres, su intervención para formalizar un programa eficaz de apoyo a los retornados en la frontera colombo-venezolana.

🔵Destinar recursos a financiar los esfuerzos humanitarios en zonas fronterizas.

🔵Trabajar con el Secretario General de la ONU, su equipo humanitario, la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y otros países para instar a las autoridades venezolanas a permitir la implementación de una respuesta humanitaria a gran escala.

🔵Condenar el maltrato de las autoridades venezolanas y grupos armados partidarios del gobierno hacia los retornados.

Puede leer el informe completo haciendo click aquí.