Cinco días sin electricidad en Naiguatá

LA HUMANIDAD · 16 MAYO, 2021 12:39

Ver más de

Zue Dawzen


¿Cómo valoras esta información?

3
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
1
QUÉ CHIMBO

Rumores van y rumores vienen desde la primera noche, pero la única certeza que tienen los pobladores de Naiguatá y la parroquia adyacente, Caruao, es que no cuentan con el fluido eléctrico por quinto día consecutivo.

Todo comenzó como uno de los ya normales apagones que suceden de este lado del estado Vargas y la población, acostumbrada, esperó por horas hasta que ya entrada la madrugada era obvio que tendrían que intentar dormir con las ventanas abiertas a pesar de la nube de mosquitos. El calor es insoportable.

Al día siguiente, la noticia, no fue un apagón normal. Las informaciones no oficiales, contradictorias en su mayoría, intentaban tapar el hueco de la falta  de fuentes estatales y cuando llegaron no eran nada alentadoras: se robaron unos cables y hay que sustituirlos en la montaña.

«Esto va para varios días» se repitieron todos.

Ya acostumbrados a los obstáculos diarios, los pobladores intentaron hacer su vida lo más normal posible. Los negocios con planta eléctrica abrieron normalmente, tienen puntos inalámbricos y por suerte para todos, la señal de las operadoras no se cayó. Se pueden comprar los alimentos, si tienes el dinero.

Las ventas de hielo y agua potable subieron así como sus precios. El gas, que «consiguen» algunos, subió a cinco dólares la bombona pequeña, los buhoneros intentando vender lo que se daña sin refrigeración. La gente ofertando menos del valor del producto y en muchas ocasiones logrando que se lo vendan así. Es mejor ganar menos que perder el queso o la mortadela para la que no tienes forma de refrigerar esa noche.

Los vendedores artesanales de pescado voceando su producto. Es fresco pero no lo estará por mucho tiempo. También hay precios de remate cuando ven que avanza el día y no logran salir de él. Necesitan dinero y no hay hielo para guardar tanto producto. Por suerte mucha gente viene desde las otras parroquias y llegan a acuerdos.

La vida sigue y debe seguir. Un día, dos, tres días con sus noches. Que hoy sí, que en seis horas, que para mañana que ya oscureció, que no tenemos el personal, que ya se está haciendo, que esta noche no. Nadie sabe la verdad, los funcionarios del estado prometen a diario que ese día sí. Y no sucede.

Otro, día, otra noche infernal, gente con niños pequeños en su regazo sentados y hasta acostados en la puerta de sus casas. Vecinos haciendo guardia en la oscuridad, algunos tomando licor y escuchando música con el equipo del carro o cornetas inalámbricas.

La gente intenta salir adelante, mantener la calma, vivir lo más normal posible, refrescarse, dormir un par de horas, mañana hay que trabajar, tengan o no tengan luz.

Sucede lo peor, Movistar y Digitel, que se habían mantenido funcionando, se caen en simultáneo desde la mañana del sábado. El día avanza y todos incomunicados y quiénes vienen de otras parroquias no traen buenas noticias. De hecho el resto de venezolanos ignora lo que sucede en el pueblo costero.

Los puntos de venta no funcionan, no hay información, crece la angustia. Si hay dinero en la cuenta igualmente no puedes comprar, si no tienes billetes de a dólar tampoco pueden venderte los buhoneros.

Rumores y falsas noticias van y vienen. El boca a oreja y el WhatsApp para quienes aún tienen carga en sus equipos son la fuente de (des) información.

Policía y GNB toman Naiguatá

Noche a noche, la poblacióna pasa de la espera paciente a la resignación y luego a la rabia. La señal de Movistar vuelve en la noche y a través de mensajes de texto y WhatsApp se pide trancar el puente que da acceso al pueblo para protestar.

Naiguatá amanece tomado por la policía y efectivos de la Guardia Nacional. «Que se esperen» es el mensaje del gobierno a decenas de miles de personas que llevan casi una semana en la indefensión, con los alimentos dañados o sin dinero para comprarlos y sin poder trabajar.

No sé da la toma, la amenaza de represión es seria. Para muchos era una protesta inútil.

«Trancando el puente no vamos a hacer que pongan las guayas más rápido».

Y así transcurre el domingo, sin luz y sin esperanza real de que los bombillos vuelvan a prender.

Y la semana siguiente es radical. ¿Dejarán que los comercios abran y la gente trabaje después de una semana de apagón?

Nadie sabe.

Foto: @RCR750

LA HUMANIDAD · 1 OCTUBRE, 2022

Cinco días sin electricidad en Naiguatá

Texto por Zue Dawzen

Rumores van y rumores vienen desde la primera noche, pero la única certeza que tienen los pobladores de Naiguatá y la parroquia adyacente, Caruao, es que no cuentan con el fluido eléctrico por quinto día consecutivo.

Todo comenzó como uno de los ya normales apagones que suceden de este lado del estado Vargas y la población, acostumbrada, esperó por horas hasta que ya entrada la madrugada era obvio que tendrían que intentar dormir con las ventanas abiertas a pesar de la nube de mosquitos. El calor es insoportable.

Al día siguiente, la noticia, no fue un apagón normal. Las informaciones no oficiales, contradictorias en su mayoría, intentaban tapar el hueco de la falta  de fuentes estatales y cuando llegaron no eran nada alentadoras: se robaron unos cables y hay que sustituirlos en la montaña.

«Esto va para varios días» se repitieron todos.

Ya acostumbrados a los obstáculos diarios, los pobladores intentaron hacer su vida lo más normal posible. Los negocios con planta eléctrica abrieron normalmente, tienen puntos inalámbricos y por suerte para todos, la señal de las operadoras no se cayó. Se pueden comprar los alimentos, si tienes el dinero.

Las ventas de hielo y agua potable subieron así como sus precios. El gas, que «consiguen» algunos, subió a cinco dólares la bombona pequeña, los buhoneros intentando vender lo que se daña sin refrigeración. La gente ofertando menos del valor del producto y en muchas ocasiones logrando que se lo vendan así. Es mejor ganar menos que perder el queso o la mortadela para la que no tienes forma de refrigerar esa noche.

Los vendedores artesanales de pescado voceando su producto. Es fresco pero no lo estará por mucho tiempo. También hay precios de remate cuando ven que avanza el día y no logran salir de él. Necesitan dinero y no hay hielo para guardar tanto producto. Por suerte mucha gente viene desde las otras parroquias y llegan a acuerdos.

La vida sigue y debe seguir. Un día, dos, tres días con sus noches. Que hoy sí, que en seis horas, que para mañana que ya oscureció, que no tenemos el personal, que ya se está haciendo, que esta noche no. Nadie sabe la verdad, los funcionarios del estado prometen a diario que ese día sí. Y no sucede.

Otro, día, otra noche infernal, gente con niños pequeños en su regazo sentados y hasta acostados en la puerta de sus casas. Vecinos haciendo guardia en la oscuridad, algunos tomando licor y escuchando música con el equipo del carro o cornetas inalámbricas.

La gente intenta salir adelante, mantener la calma, vivir lo más normal posible, refrescarse, dormir un par de horas, mañana hay que trabajar, tengan o no tengan luz.

Sucede lo peor, Movistar y Digitel, que se habían mantenido funcionando, se caen en simultáneo desde la mañana del sábado. El día avanza y todos incomunicados y quiénes vienen de otras parroquias no traen buenas noticias. De hecho el resto de venezolanos ignora lo que sucede en el pueblo costero.

Los puntos de venta no funcionan, no hay información, crece la angustia. Si hay dinero en la cuenta igualmente no puedes comprar, si no tienes billetes de a dólar tampoco pueden venderte los buhoneros.

Rumores y falsas noticias van y vienen. El boca a oreja y el WhatsApp para quienes aún tienen carga en sus equipos son la fuente de (des) información.

Policía y GNB toman Naiguatá

Noche a noche, la poblacióna pasa de la espera paciente a la resignación y luego a la rabia. La señal de Movistar vuelve en la noche y a través de mensajes de texto y WhatsApp se pide trancar el puente que da acceso al pueblo para protestar.

Naiguatá amanece tomado por la policía y efectivos de la Guardia Nacional. «Que se esperen» es el mensaje del gobierno a decenas de miles de personas que llevan casi una semana en la indefensión, con los alimentos dañados o sin dinero para comprarlos y sin poder trabajar.

No sé da la toma, la amenaza de represión es seria. Para muchos era una protesta inútil.

«Trancando el puente no vamos a hacer que pongan las guayas más rápido».

Y así transcurre el domingo, sin luz y sin esperanza real de que los bombillos vuelvan a prender.

Y la semana siguiente es radical. ¿Dejarán que los comercios abran y la gente trabaje después de una semana de apagón?

Nadie sabe.

Foto: @RCR750

¿Cómo valoras esta información?

3

QUÉ CHÉVERE

QUÉ INDIGNANTE

1

QUÉ CHIMBO