Barineses matan reses en el patio de la casa para poder comer carne, #RutaDeLaEscasez - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 16 OCTUBRE, 2015 01:11

Barineses matan reses en el patio de la casa para poder comer carne, #RutaDeLaEscasez

Texto por Airam Fernandez | @airamfernandez

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Solo por ser la cuna natal del fallecido presidente Hugo Chávez cualquiera podría pensar que Barinas está cuidado como una tacita de plata. Pero lo cierto es que la linda, la tierra llanera de los caminos de palma y sol, como dice la canción, no escapa de las garras de la escasez ni de los problemas que aquejan a la mayoría de los estados de Venezuela. Sus habitantes sufren el desabastecimiento, padecen las colas bajo un calor sofocante para comprar productos básicos y también están sometidos a racionamiento eléctrico. Sin embargo, por ser una tierra de ganaderos, tienen una ventaja. No hablamos de conseguir un kilo de carne en la primera carnicería que se cruce en el camino. No. Hablamos de matar reses a diario en el patio de alguna casa para poder comer.

-Hace dos meses (agosto) la cosa estaba peor. Ahora se ha ido normalizando pelo a pelo. Uno puede conseguir carne en alguna carnicería o frigorífico si busca bien o si es pana de algún carnicero. Pero igual el que tiene, y puede, sigue matando vacas por su cuenta y vendiéndole a sus conocidos- cuenta el señor Jesús, un taxista que nos lleva a un nuevo recorrido en la “Ruta de la Escasez”, esta vez por el pueblo de Sabaneta y la ciudad de Barinas.

¿Usted ha tenido que matar alguna vaca?

-No, yo no. Pero muchas veces sí me ha tocado comprar así, porque uno conoce gente aquí, a los ganaderos.

¿Matan a las reses en las fincas y las distribuyen entre sus amigos?

-En fincas no. Bueno, yo no he comprado así. A mí me llaman cuando tienen a la vaca ya en el patio de alguna casa. La cosa es así: fulano me llama por teléfono y me dice: “Jesús, voy a matar una vaquita. Consíguete a unas 40 personas”. Eso ya es común aquí, porque en algunos mataderos han dejado de matar y de llevar carne a algunas carnicerías.

Entonces no es algo general…

-Como te digo, se ha ido normalizando. Es que los productores se reunieron con los del Gobierno y sinceraron los precios, porque los estaban obligando a vender el kilo muy barato: en 245 bolívares, y ese precio no es real. Llegaron a un acuerdo y ahora si uno llega a conseguir carne en una carnicería podría ser en 650 bolívares o 700.

Y cuando sus amigos matan reses y le avisan, ¿cuánto paga por un kilo?

-Eso, 700 bolos. Depende del corte.

En ese recorrido, el jueves 15 de octubre, nos topamos con cinco carnicerías. Solo en Sabaneta -el pueblo natal de Chávez ubicado a 45 minutos de Barinas- un pequeño frigorífico tenía carne de segunda en 650 bolívares el kilo. Habitantes de ese lugar, que permanecían en pequeñas colas cerca de los abastos a las 8:00 am, se quejaban de que en la localidad, la carne es “impagable”.

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Aquí hacemos cola para comprar la harina, el arroz, la leche, la mantequilla, el jabón, esas cosas. La carne es impagable, pero a veces toca- dice una señora que espera en una de las filas a las 8:20 am, aunque allí nadie sabe lo que van a vender, ni los chinos que atienden el local.

-Si eso le parece impagable, imagínese que en Caracas un kilo puede costar hasta 1.700 bolívares- le contamos.

-¡¿Qué?! Entonces ustedes no comerán carne nunca.

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En esa cola, otra mujer interrumpe la conversación e intenta armar una discusión.

Cállate que aquí se consigue de todo. No digas nada, ¿no ves que está grabando?– y señala el celular que utilizamos para este trabajo periodístico y que también funciona como grabador de voz.

-Bueno, pero es la realidad. ¿Qué quieres? ¿Qué le mienta a la periodista?

No, yo no sé, a ella le podrían robar ese teléfono. Yo no sé. ¡Viva Chávez, carajo!

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En Sabaneta, los lugareños pueden comprar en los abastos chinos, en un Pdval que está a dos cuadras de la pequeña casa donde se crió Chávez -que ahora es una suerte de museo con fotos y cuadros- o en un cacerío llamado “La Tomatera”, ubicado a orilla de carretera, en la vía hacia Barinas. Este es el único lugar donde la gente del pueblo llega de madrugada. A las 8:35 am, varios aseguraron su estadía en ese lugar desde las 2 de la mañana, pues los encargados del local solo reparten 100 números diarios para vender un combo en una bolsa que nunca tiene las mismas cosas. Este jueves, por ejemplo, solo traía arroz, harina, pasta y mantequilla.

En Barinas, igual que en “La Tomatera”, las colas empiezan a formarse aproximadamente a la misma hora pero con una cantidad de personas mucho mayor, por tratarse de la ciudad. Cerca del mediodía, los alrededores de dos Bicentenario, tres Farmatodo y el supermercado “El Garzón” estaban a reventar de gente. A esa hora, también se fue la luz en una parte de la avenida 23 de Enero.

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¿Los apagones son recurrentes?– le preguntamos al taxista, cuando el recorrido casi termina.

-Donde yo vivo, en Ciudad Tabacare, la luz se va casi todos los días. Pero no es algo nuevo, aquí siempre hemos sufrido con eso.

¿Y el agua?

-Nunca tenemos. La ponen una hora diaria.

¿Usted hace colas?

-No, qué va. A mí me toca con los bachaqueros. Compro todo más caro, pero consigo lo que necesito.

¿Dónde revenden los productos?

-En algunas bodegas, pero más por Internet, por Facebook. Ahí uno consigue de todo revendido. Bueno, menos carne, pero de eso ya hablamos.