"Aquí no se salva nadie: ni las mujeres", criminólogos y el doble homicidio en la Cota 905 - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 28 SEPTIEMBRE, 2015 18:59

“Aquí no se salva nadie: ni las mujeres”, criminólogos y el doble homicidio en la Cota 905

Texto por Airam Fernandez | @airamfernandez

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El caso de las dos mujeres que fueron asesinadas el pasado sábado 27 de septiembre en la Cota 905, a golpes, cuchilladas y disparos, preocupa tanto a policías como a expertos en el área criminalística. No fueron casos aislados. Eran madre e hija: Alicia Mazo Surga, de 64 años de edad, fue ultimada en Las Torres del barrio Las Quintas; en la madrugada. Linda Cubides Mazo, de 32 años de edad, recibió un impacto de bala en la cabeza, a bordo de su auto Fiat Palio en la avenida Guzmán Blanco de El Paraíso.

Las averiguaciones están orientadas a establecer si el doble homicidio estaría relacionado con los sucesos de los últimos días en la Cota 905, donde se registró un incendio tras un enfrentamiento con funcionarios del Cicpc, un día después de que subieran al barrio en un jeep y no en una patrulla policial, como es usual. Ese miércoles 23 de septiembre, también hubo intercambio de plomo, con un saldo de siete muertos, entre ellos, un uniformado de la Policía Nacional Bolivariana.

Los vecinos están “consternados”. La mañana de este lunes, 28 de septiembre, acudieron a la Fiscalía a denunciar únicamente los dos sucesos anteriores a ese doble homicidio, del que no quieren decir mucho más.  “No entendemos esto, estamos consternados”, dijo un hombre que pidió el resguardo de su identidad, vía telefónica. Ese cerro del oeste de Caracas es ahora un imperio del miedo y tras el primer procedimiento de la llamada Operación para la Liberación del Pueblo (OLP), cuando se trata de noticias que involucren a los delincuentes, nadie sabe y nadie ve más allá. “Lo que sabemos de las dos señoras es lo que se dice aquí y lo que salió en las noticias. Más nada. Siempre las veíamos en el barrio, pero no sabemos en verdad qué pasó”, dice el vecino. Se refiere a la versión que indica que las mujeres fueron asesinadas porque presuntamente denunciaron a uno de los “azotes”.

“El miedo es algo absolutamente normal en una locura como ésta”, asegura Magally Huggins, psicóloga social, criminóloga y docente e investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la UCV.  “Ya las investigaciones policiales dirán si fue por eso o no. Lo que sí es cierto es que este crimen trae un mensaje: aquí no se salva nadie, ni las mujeres ni los hombres. Además, eran dos mujeres de la misma familia. A la madre la matan en el barrio porque la encuentran ahí y se ensañan con ella, la golpean, porque ahí el o los delincuentes tuvieron más libertad de acción y libre espacio para hacer lo que quisieron. A la hija la matan cerca, en El Paraíso; quiere decir que la tenían en la mira”, advierte.

Para Huggins, en este caso no sólo se debe señalar a los delincuentes con el accionar de un arma. “Este par de mujeres son nuevamente víctimas de la violencia del Estado. Son víctimas de una pobreza que las obliga a estar viviendo en condiciones indignas y son víctimas del actor físico que son los malandros que las mataron. No podemos decir que es un problema de unos malandros que se molestaron y ya. Eso no es así de simple, aquí la culpa es del Estado. Esos jóvenes son la mejor expresión del desperdicio del recurso humano de este país, en el que se ha desperdiciado lo mejor de los últimos 20 años”.

La criminóloga intuye que si el caso está relacionado a una denuncia, probablemente vino a raíz de la OLP que se realizó en el barrio el pasado 13 de julio, con un saldo de 14 muertos, un mes después de que un grupo de delincuentes tirotearan una caravana del ministro del Deporte, Pedro Infante, mientras se desplazaban por la zona en dos camionetas y varias motos. “Esos procedimientos no han traído nada bueno para el barrio y para muestra tenemos todo lo que ha venido pasando después. ¿Qué es lo que quiere el Gobierno? ¿Enfrentar a la misma gente del barrio?”, se pregunta.

Crimen que se repite

El comisario Luis Godoy, exjefe de la División de Homicidios de la extinta Policía Técnica Judicial, señala que la primera toma policial a la Cota 905 fue una politíca de “paño tibio”. “Entraron y buscaron al 2% de los delincuentes y al resto los dejaron ahí, unos hasta se les escaparon. El gran error está en que la toma no fue permanente y por eso ahora vemos con un foco más amplio lo que allí ha pasado desde hace años. Un crimen como el cometido contra estas dos mujeres no es algo nuevo ni allí ni en ninguna otra barriada de Caracas o del interior del país”.

Godoy advierte que aún es prematuro establecer el móvil porque las investigaciones siguen su curso. “Lo que está claro es que ese doble homicidio no fue por robo. Puede ser cualquier otro móvil, pero por los elementos que rodean a las muertes, efectivamente pareciera que se trata de una venganza. Y si eso es cierto, por supuesto que el miedo entre los habitantes debe ser terrible porque lo que le hicieron a esas mujeres se lo pueden hacer a cualquiera que haya servido como puente para que la OLP se diera en ese lugar, pues un operativo de esa naturaleza es imposible llevarlo a cabo sin la cooperación de uno o varios vecinos. Entonces claro que todos deben estar aterrados”.

El comisario también rescató las declaraciones del alcalde de Baruta, Gerardo Blyde, quien dijo que el asesinato de seis presuntos delincuentes en la Cota 905 , el pasado 23 de septiembre, estaría relacionado con el ataque de granadas contra Polibaruta ocurrido la madrugada del domingo 27 y en el que ocho funcionarios y cuatro civiles resultaron heridos. “Claro, es lógico, Blyde pudiera tener razón, pero eso tampoco está probado aún”.

De los cinco ataques con granadas perpetrados durante los últimos días, dos fueron directamente contra las sedes del Cicpc, el mismo cuerpo policial que recientemente incursionó en el barrio ubicado en la parroquia El Paraíso y a quienes los habitantes acusan del incendio.