Alfredo Infante: Bogotá y Caracas siempre han estado de espalda a los intereses de los pobladores de las fronteras - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 20 SEPTIEMBRE, 2015 17:04

Alfredo Infante: Bogotá y Caracas siempre han estado de espalda a los intereses de los pobladores de las fronteras

Texto por Airam Fernandez | @airamfernandez

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El esperado encuentro entre los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos, planificado para el 21 de septiembre en Ecuador con la intención de intentar  resolver el conflicto fronterizo que involucra a Venezuela y a Colombia, se da en un escenario distinto al de ocasiones anteriores. En otros momentos de tensión entre Bogotá y Caracas, las reuniones se han celebrado en la frontera o en alguno de los dos países. Esta vez será en Quito, con el presidente Rafael Correa como árbitro.

En un comunicado reciente, la secretaría general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), expresó sus mejores votos por el desenvolvimiento de esa reunión, en aras de llegar a un pronto acuerdo para resolver la crisis que ha afectado a ciudadanos venezolanos y colombianos, desde que Maduro anunciara el cierre entre San Antonio del Táchira y Cúcuta y luego en Paraguachón, en la búsqueda de construir lo que ahora llama “una nueva frontera de paz”.

Sin embargo, el ex director del servicio de Jesuitas para Refugiados y director de la revista SIC del Centro Gumilla, Alfredo Infante, dificulta que el conflicto tenga un desenlace en el corto plazo, pues cuestiona los temas que serán tratados por ambos presidentes: “Las soluciones no van a venir de los centros, solo serán posibles si se escuchan las propuestas de las personas que realmente sufren por lo que está ocurriendo”.

¿Qué puede pasar en esa reunión?

Hay que tener en cuenta varias cosas. Lo primero es que es esa una reunión entre Bogotá y Caracas. Y en ese sentido, ambas capitales siempre han estado de espalda a los intereses de los pobladores de las fronteras. En las políticas binacionales el tema fronterizo se ha manejado desde el centro y no desde los intereses reales, que son los de los habitantes de la frontera. Cualquier decisión que se tome desde los centros, no va a redundar en beneficio de los habitante,s porque no estará representada en los intereses del pueblo que habita en los pasos fronterizos. Y las soluciones no van a venir de los centros, solo serán posibles si se escuchan las propuestas de las personas que realmente sufren por lo que está ocurriendo.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que dada la coyuntura electoral en ambos países, en Colombia con las elecciones regionales (25 de octubre) y en Venezuela con las parlamentarias (6 de diciembre), creo que el encuentro será más una resolución de carácter coyuntural y no tanto de los temas estructurales que realmente se necesitan conversar sobre los intereses bifronterizos.

¿Cuáles son esos temas que deberían tocar ambos Presidentes en el encuentro?

Los temas de integración, si no hablan de lo que impacta a la gente, la solución al conflicto será lenta. Por ejemplo, hay cantidades de propuestas que se han elaborado por universidades de Venezuela y de Colombia, hay conversaciones y propuestas entre empresarios venezolanos con empresarios colombianos, organizaciones no gubernamentales que han diseñado y discutido durante muchos años el tema de la frontera para no ver al otro como un enemigo sino como el desafío de una integración. Esa es la única manera de llegar a una solución: no ver la frontera como un problema sino como una oportunidad para ambos países. Pero dudo mucho que de eso se vaya a hablar, quizás muy por encima, porque la actual crisis ha sido provocada y ha afectado los derechos humanos de las poblaciones de ambos lados, pero más los de los colombianos residentes en Venezuela. El tema humanitario sería fundamental que se tocara, si realmente se piensa desde la gente, pero lo que está planteado es un foco político, que es necesario para que haya una apertura de frontera, pero no es el más importante. También deberían hablar de los paramilitares y de la guerrilla, que por cierto Maduro no la ha mencionado ni una vez en sus discursos. Esos son temas de vieja data y de eso deberían hablar para generar acuerdos y políticas claras.

¿En una reunión de ese tipo hablarían del contrabando?

Claro, ese es uno de los temas de la gente. Lo más urgente sería que hablaran de la gasolina. Todos sabemos que Venezuela es un techo inclinado, tenemos la gasolina más barata del mundo, tienes un vecino donde el precio de la gasolina es de los más altos, difícilmente cerrando la frontera puedes contener esa dinámica porque es un techo inclinado. ¿Qué tienes que hacer? Sincerar los precios de la gasolina. Pero dudo que hablen de eso de manera tan puntual, porque entonces tendrían que tocarse otros temas estructurales internos de cada país y pareciera que el encuentro es mas diplomático, como para generar una agenda de acuerdos para ir tratando el tema.

El exmandatario uruguayo, Pepe Mujica, se refirió tema y dijo que con las diferencias tan altas en los precios del combustible en ambos países, “ni el Ejército de la OTAN podría detener el contrabando”…

Pero es que eso es algo lógico y es el primer análisis que puede hacer cualquier persona que vea el conflicto desde afuera. Es como un dos más dos, igual a cuatro.

¿Cómo será el camino para una solución? ¿Este podría ser el primero de varios encuentros entre ambos países?

Dos países vecinos tienen que mantenerse en permanente conversación y esos encuentros tienen que ser de carácter propositivo. Para ser honestos, el Gobierno de Venezuela tiene un estilo que es el de improvisar, es impredecible, porque no sabes con qué medidas pueda salir al día siguiente. Entonces no sé si hablar de varios encuentros, habría que esperar hasta que se suceda esa primera reunión, sobre todo si hacemos un recorrido por las distintas crisis en tiempos de (Álvaro) Uribe y (Hugo) Chávez, que se formaban las tensiones y se caldeaban los ánimos y luego todo volvía a su normalidad pronto. Bueno, normalidad entre comillas, porque en tiempos de Chávez tampoco se tocaron los temas estructurales, los de la gente. Al menos no en reuniones oficiales con Colombia. Por eso caemos en este conflicto otra vez.

¿Se podría normalizar el conflicto antes de las elecciones parlamentarias?

Es difícil hacer ese pronóstico porque la estrategia del Gobierno ha sido prolongar el tema fronterizo. Primero vino por el Táchira y cuando eso estaba perdiendo revuelo mediático, vienen y lanzan lo de Paraguachón. Entonces ahora ocurre lo de Apure, que se cayó un avión piloteado por dos capitanes y si leemos entre líneas en los discursos oficiales, nos damos cuenta que insinúan que la culpa es de Colombia. Pareciera que es como un efecto ola que va corriendo y permanece en el tiempo. En toco caso, el cierre de frontera ciertamente afecta a los dos países en el terreno económico pero afecta mucho más a las familias fronterizas. Por eso espero que Caracas y Bogotá tomen conciencia como operadores políticos que son y busquen una solución que quizás no llegue pronto, pero que sea efectiva.