Adultos mayores son más susceptibles de padecer desnutrición, advierte especialista

LA HUMANIDAD · 14 NOVIEMBRE, 2020 19:58

Adultos mayores son más susceptibles de padecer desnutrición, advierte especialista

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin Fotos por Mairet Chourio | @mairetchourio

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Los adultos mayores son más vulnerables a padecer patologías como la desnutrición, explicó la médico nutriólogo Carmen González.

Con el envejecimiento se producen alternaciones estructurales y funcionales en los diversos tejidos del organismo y las necesidades nutricionales cambian.

Algunos cambios fisiológicos que se producen en este etapa es que se debilita el sentido del gusto y del olfato, disminuye la producción de saliva, cuesta más masticar por la pérdida de piezas dentarias, el tránsito de los alimentos por el esófago y la digestión se hacen más lentos, entre otros.

La especialista indicó que a estas condiciones se suma la aparición de enfermedades crónicas (como la diabetes), o enfermedades degenerativas o cerebrovasculares (Parkinson, Alzheimer o demencia senil) que ponen en riesgo a los ancianos porque pueden producir disminución del apetito o “la persona pierde el control de cuándo debe comer”, lo que puede conducir a la desnutrición o malnutrición en general.

Estos padecimientos también pueden derivar en dificultades para preparar los alimentos y consumirlos. Además, algunas de estas enfermedades requieren restricciones dietéticas o el consumo de medicamentos que tienen efectos colaterales.

Afrontar la vejez en Venezuela, sin embargo, se hace aún más cuesta arriba. En medio de una emergencia humanitaria compleja la pensión y la jubilación son insuficientes para cubrir la canasta básica alimentaria.

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Alimentación y ancianatos

La médico nutriólogo advirtió sobre la vulnerabilidad de algunos de las personas de tercera edad que viven en geriátricos o ancianatos y que dependen de un tercero para comer.

“A veces el personal en esos lugares tiene a cargo muchos pacientes, tal vez la supervisión no va a ser tan dirigida y orientada. Los adultos mayores pueden presentar pérdida de interés en la comida”, dijo.

González indicó que los efectos de la malnutrición en el sistema inmunológico es que las personas no van a poder defenderse de las enfermedades, sin contar que se ralentizan la curación, la cicatrización de las heridas.

Señaló que una de las consecuencias es la pérdida de proteínas que se traduce en una sarcopenia o pérdida de masa muscular y fuerza física.

“Cuando esa sarcopenia está condicionada por enfermedades de base (como la osteoporosis) huesos y músculos se debilitan y hay mayor riesgo de fractura, de movilidad, genera pérdida de independencia”, explicó.

Señales de riesgo

La especialista destacó algunos de los signos sutiles para detectar que un adulto mayor está en riesgo.

“Se nota que esa pérdida de peso es repentina o inesperada, hay pérdida del apetito, la persona dice que no le provoca comer”, dijo.

Agregó que también hay que prestar atención a si cambia significativamente el tiempo que tarda en masticar los alimentos, “si hay dificultad para deglutir esos alimentos, si al momento de comer va al baño, ver cómo están los hábitos evacuatorios”.

Planteó que hay que estar atentos a si presentan una limitación en la movilidad, si manifiesta que ya no puede subir las escaleras, que siente fatiga, que la pérdida de peso sea tan evidente que se tenga que ajustar la ropa.

Una dieta variada

Carmen González planteó que ante este escenario, la dieta de los adultos mayores debería ser lo más variada posible, incluir proteínas, carbohidratos y grasas.

Destacó que es importante la preparación de los alimentos, ya que quizá hay personas de la tercera edad que no puedan masticar un bistec. Agregó que hay cuidar el uso de condimentos. “Ellos pueden sentir que la comida no tiene sabor y pueden tender a agregar más sal y azúcar, lo que hay que controlar”.

La doctora destacó la importancia de los líquidos y que, “generalmente el adulto mayor pierde la necesidad de ingesta de líquido, no le provoca tomar agua, eso muchas veces favorece el estreñimiento, por lo que hay que comer alimentos ricos en fibras y vegetales”.

También señaló que es importante mantener el consumo de proteínas, especialmente carnes blancas que no sean fibrosas y grasas del tipo no saturadas. Indicó que los suplementos alimenticios siempre pueden complementar la alimentación, pero no debe percibirse como sustitutos y además tienen que ingerirse bajo supervisión médica.

Planteó que los alimentos que vienen en la caja Clap, de los que dependen alrededor de 60 % de los adultos mayores en el país según la asociación civil Convite, son desbalanceados porque hay un predominio de harinas y carbohidratos.

Por último, planteó que los programas de nutrición comunitaria o de reparto de comida a domicilio deben procurar los platos a las necesidades de cada adulto mayor, de acuerdo a su situación de salud.