Rousseff asegura que no hay base legal para un proceso en su contra

INTERNACIONALES · 19 ABRIL, 2016 11:57

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Efecto Cocuyo | @efectococuyo


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La mayoría de los diputados de la cámara baja de Brasil tomaron una decisión el pasado domingo 17 de abril: que la presidenta Dilma Rousseff sea enjuiciada por corrupción. La decisión definitiva está en manos de los senadores. Mientras tanto, la mandataria busca todas las bases legales para defenderse.

En una conferencia de prensa este martes 19 de abril, Rousseff aseguró que no hay ninguna base legal para llevar un proceso en su contra. Al tiempo que afirmó que un juicio generaría mayor inestabilidad política en Brasil e impedirá la recuperación económica.

“Ese proceso no va a traer estabilidad política al país porque rompe la base de la democracia. Se trata de un golpe de Estado. Sin democracia Brasil no se transforma y no recuperamos la capacidad de impulsar el crecimiento económico. Para crecer y combatir la pobreza se necesita de estabilidad política”, dijo ante los medios de comunicación internacionales y en declaraciones recogidas por la agencia EFE.

La presidenta aseguró que no hay ningún proceso previo por corrupción o dolo. Afirmó que las supuestas maniobras en los balances fiscales de su Gobierno que la oposición usa para justificar el proceso no pasan de prácticas contables que fueron usadas por anteriores Gobierno y que puede cambiar si provocan divergencias.

Agregó que también se siente víctima de una gran injusticia por tratarse de un proceso de “medias verdades” ya que los opositores alegan que el “impeachment” (juicio político destituyente) está previsto en la Constitución, pero no dice que el proceso exige una base legal que en su caso no existe.

“Decir que está previsto en la Constitución es una media verdad porque no dicen que es necesario un crimen de responsabilidad para poder usarlo. No estamos en un régimen parlamentario. No basta un voto de desconfianza para el gobernante salga. El presidente de la Cámara está siendo investigado por corrupción y en ese momento él quería tres votos del partido del Gobierno para hundir el proceso en su contra en la Comisión de Ética de la Cámara. Nos negamos a aceptar eso y ahí, por venganza, comenzó el proceso. Soy víctima de un proceso en que mis juzgadores tienen un historial que no los abona para ser jueces de nada sino para ser reos”, afirmó.

Con información EFE

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